Neurociencia e innovación educativa contra el aburrimiento y el desinterés del alumno

Es la apuesta del investigador argentino Guillermo Otero, tras comprobar por medio de una investigación realizada entre estudiantes estadounidenses de quinto grado de la asignatura del idioma español que su interés, desmotivación y desconexión es tal que cabría replantearse si les merece ir a clase. Pero con carácter general, porque, si bien el aprendizaje del español es el gancho, el investigador afirma que sus resultados y propuestas son extrapolables a cualquier otra asignatura.

Todo arranca en una encuesta realizada en una escuela primaria de Estados Unidos, a través de la cual, se recopilaron datos que permitieron dibujar el desolador panorama descrito. A niños estadounidenses de quinto grado se les preguntó ¿por qué no les gusta la clase de español? El marco es el de unos alumnos que durante las clases están distraídos, desmotivados y desconectados de toda propuesta de clase.

Entre las respuestas obtenidas se encuentran comentarios como “probablemente lo olvidaré de todas formas”, “no me servirá en la vida”, “es difícil”, “no me interesa” y “es una pérdida de tiempo”. A través del análisis de los resultados de la encuesta y la comprensión de las implicaciones neurocientíficas subyacentes, se identificaron cinco problemas clave que afectan la motivación y el aprendizaje de los estudiantes.

El principal es el problema de la memoria. Muchos estudiantes experimentan dificultades para retener y recordar los contenidos de la clase de español. En segundo lugar, un problema de la utilidad, pues se percibe la clase de español como carente de utilidad en la vida cotidiana. El tercer problema es de interés, ya que los estudiantes pueden encontrar la clase aburrida o poco estimulante. La frustración por la complejidad de la asignatura y la forma de enseñar, pueden generar desánimo y falta de confianza, siendo el cuarto problema a tener en consideración, al que se suma un quinto, el del aprovechamiento del tiempo, pues Algunos estudiantes perciben la clase de español como una pérdida de tiempo, sin reconocer los beneficios inmediatos de su estudio.

Si bien esta encuesta fue realizada específicamente sobre la clase de español, el investigador, que presentó su trabajo en JIUTE, destaca que sus conclusiones y hallazgos son extrapolables a todas las áreas del currículo escolar. Así, subraya, la desmotivación de los estudiantes “no es exclusiva de una asignatura en particular, sino que proviene en gran medida del sistema de enseñanza-aprendizaje en su conjunto”.

Todo está en el cerebro

Con el objetivo de superar estas barreras del sistema, el investigador ha desarrollado una propuesta educativa que se basa en la implementación estratégica de herramientas tecnológicas y prácticas innovadoras. “Estas, tienen el potencial de revitalizar la motivación de los estudiantes y enriquecer su experiencia de aprendizaje”, asegura Guillermo Otero.

La génesis se encuentra en las respuestas a la encuesta a los estudiantes, ya que el siguiente paso fue entender las implicaciones neurocientíficas de esas respuestas y la búsqueda de estrategias tecnológicas que, basadas en los conocimientos de la neurociencia, ayuden a superar la barrera de la desmotivación de los estudiantes.

De este modo, el investigador ideo una estrategia por cada problema detectado. Frente la falta de memoria, el diseño de actividades que estimulen la activación del hipocampo a través de diversos estímulos y la utilización de técnicas de codificación enriquecida. Así, se usaron recursos de canciones, movimientos y juegos online donde el estudiante pudo enriquecer las sinapsis durante la codificación del contenido.

Para quienes tachaban de inútil el aprendizaje de la asignatura, se buscó establecer conexiones directas entre los contenidos teóricos del español y situaciones de la vida cotidiana de los estudiantes. Para esto utilizó presentaciones de canva con recursos dinámicos (videos, gif, juegos) donde en las actividades se mostraba la aplicación práctica de cada contenido.

¿Falta de interés? Contra ello se desarrolló un cuestionario utilizando la herramienta Google Forms, donde cada estudiante pudo compartir sus intereses personales. A partir de esta información, para cualquier caso en adelante, Otero afirma que se establece una conexión directa entre los contenidos del español y los intereses individuales de los estudiantes.

Contra la frustración, la idea es fragmentar los contenidos en unidades más manejables y el diseño de lo que llama ‘recreos cerebrales’ en medio de las clases. Esta estrategia, asegura, permitirá reducir la carga cognitiva y ofrecer pequeñas recompensas o logros en cada paso completado, como quizzes o liveworksheets. Porque, al experimentar un sentido de progreso y superación gradual, los estudiantes desarrollarán una mayor motivación y confianza en sus habilidades.

Y sobre la temida sensación de pérdida de tiempo, a través de los recursos digitales se espera crear un ambiente en el que el estudiante no solamente aprenda sino también disfrute del proceso para que experimenten una mayor liberación de dopamina. Esto ayudará a acelerar la sensación del paso del tiempo y contrarrestar la percepción de pérdida de tiempo.

Esta es la apuesta implementable para todas las asignaturas cuyo profesor se encuentre en una situación similar a aquella que sufrió quien, sin éxito, pretendía enseñar el idioma español a unos niños de habla inglesa, no del todo conscientes, por cierto, de que viven en un país donde el español va camino de igualarse en uso, pro cierto.

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