Nieve: la educación digital, de nuevo imprescindible

Escribo este texto la tarde noche del lunes 11 de enero, después del fin de semana de la gran nevada. Hoy, después del disfrute que ha supuesto para muchos de nosotros este fenómeno meteorológico en nuestros días de descanso, ha tocado volver a la realidad. Las blancas fotografías divertidas de familias y niños jugando risueños en la nieve han dado lugar al gris del asfalto sucio y la nieve manchada.

Y eso donde se ha podido. Porque en muchísimos casos, el bloqueo del temporal ha impedido volver a la normalidad. En una gran parte del centro y este de la península, las vías de comunicación han sufrido un infarto generalizado, y estamos recuperándonos. El problema es que costará hacerlo. Y eso tiene sus repercusiones.

Lo más urgente es solucionar el acceso y viabilidad de hospitales y centros médicos, así como de los pacientes afectados: enfermos que no pueden esperar. Pero luego poco a poco habrá que ir abriendo otras actividades también necesarias, como el abastecimiento de alimentos, resolución de las muchas incidencias en suministros (luz, agua, gas) que se están produciendo, transporte público en general y también privado, etc.

Por desgracia, somos muy conscientes de las tareas sin las cuales no podemos darle continuidad a nuestra vida cotidiana. El confinamiento nos lo mostró rotundamente.

En los próximos días y semanas en muchos sitios habrá que armarse de paciencia. Aunque sí había una previsión clara de la gran nevada y la posterior ola de frío, realmente no ha habido tiempo de reacción. Sobre todo por el tamaño de lo que ha venido. Es la nevada más copiosa que muchos hayamos visto.

Cierre de colegios

El sábado en la Comunidad de Madrid se decidió «suspender la actividad educativa presencial durante el lunes 11 y martes 12 de enero en todas las etapas educativas». Algo parecido también se hizo en Castilla-La Mancha y Aragón, y algunas zonas de Castilla y León, entre otros lugares y regiones.

En la nota informativa de Madrid se trasladaba la responsabilidad una vez más a los centros educativos, que «comunicarán a alumnos y familias por los medios de que dispongan esta suspensión de la actividad educativa presencial». Así pues, los centros deben disponer de herramientas de comunicación para distribución masiva de información a estudiantes y familiares. Los centros, no la Consejería. No se indica cuáles deben ser estas herramientas.

Esta misma tarde del lunes 11 se ha hecho saber en Madrid que se «suspenderán las clases presenciales en la región hasta el próximo lunes 18 de enero». Según la nota de la Consejería de Educación, «el temporal ha derribado techos de espacios deportivos y de estructuras ligeras, la caída de árboles ha afectado también a varias instalaciones y el frío de estos días puede dejar dañados los sistemas de calefacción, cañerías, etc. Es preciso, por tanto, inspeccionar los centros durante unos días para garantizar la máxima seguridad».

Así pues, la cosa es seria. En estos momentos hay disputa entre partidarios de decretar Madrid como zona catastrófica o no. En otras regiones y lugares se ha establecido la misma medida de alargar la suspensión de las clases presenciales. El problema es que, si se diera la circunstancia de que los problemas persisten, seguramente habría que plantear una tercera prórroga. ¿Hasta cuándo? Hay incertidumbre.

Actividad educativa telemática

El cierre de los colegios es inevitable dada la situación. Pero, ¿qué es lo que se propone entonces como alternativa? En la nota del sábado 9 en Madrid, como era previsible, se añade que los centros deberán trasladar a medios online la actividad educativa presencial («procurarán prestar la misma de forma telemática»). Es una redacción que da lugar a un análisis pedagógico muy interesante.

Esta nota nos lo deja meridianamente claro: la propuesta es que la actividad educativa presencial se preste de forma telemática. Esto es tanto como decir que la educación online es igual que la presencial, sólo que por otros medios. No hay que hacer ningún tipo de adaptación. Esta es la concepción que se tiene desde algunos sectores de la administración educativa.

Este mismo planteamiento pedagógico de la Comunidad de Madrid se repite de manera muy parecida en la nota de hoy día 11, donde se indica textualmente que «a partir del miércoles, todos los centros docentes de la región impartirán de forma telemática las clases«. Parece que la educación digital debiera consistir en impartir clases telemáticamente. Igual que las presenciales, sólo que a distancia. Sin más.

Igual que hace un año

Al escribir este artículo, tengo una sensación muy parecida a la que tuve cuando redacté este otro, también de urgencia, el 9 de marzo (Coronavirus: las empresas proponen teletrabajo, ¿y los colegios?). Diez meses después de la llegada del maldito virus y tres olas de pandemia más tarde, estamos prácticamente como al principio. Por desgracia, volvemos a la casilla de salida. Nos vuelve a coger el toro.

Pero en esta segunda ocasión hay una gran diferencia: hemos tenido casi un año para prepararnos. Y se han hecho muchas cosas. Me consta. Pero no ha sido suficiente. Vuelve a haber problemas en las plataformas educativas, las autoridades piden a los docentes que utilicen medios particulares para su trabajo mientras no se los facilitan (cuándo va a haber portátiles corporativos para todos los docentes), no se ha puesto al día la tecnología educativa, etc.

Y lo peor como hemos visto es el concepto de educación online que tienen las autoridades educativas al cargo de la situación. Por si sirve de ayuda, en esta sección hemos aportado algunas ideas: una receta breve para digitalizar la educación, una hoja de ruta completa, clara y consensuada, propuestas sobre ¿cómo prepararnos para clases bimodales?, y en general cómo afrontar la educación en tiempos de coronavirus.

¡No caben excusas!

La nieve ha vuelto a poner de manifiesto la necesidad de mejorar ya. Pero también la habría puesto de manera silenciosa la tremenda ola de frío que está entrando, con temperaturas bajísimas: ¿vamos a seguir condenando a nuestros niños a clases con ventanas abiertas cuando estamos bajo cero? Casi hay que dar las gracias a Dios porque la nieve ha venido a salvarlos de una educación congelada.

¿Esto nos pasará una tercera vez? ¿Habrá que cerrar los colegios de nuevo por una tercera ola del virus dentro de poco tiempo como está sucediendo en otros países vecinos? ¿O por una gran ola de calor aplastante en primavera? ¿Cuánto va a durar exactamente el cierre actual? Seguimos sin responder a los estudiantes que no pueden acudir a los centros educativos por enfermedad, las aulas hospitalarias están en otro circuito diferente, no hay medios para una atención personalizada, etc.

Esperemos que esta vez ya sí cambien las cosas. Como venimos diciendo, la educación digital no es innovación: ya es imprescindible. Y cada vez está más claro. Un ordenador por estudiante es una inversión necesaria. De hecho, en septiembre el plan A debería haber sido la educación digital. Pero por desgracia no preparamos el examen de septiembre como deberíamos haberlo hecho. Y ahora hemos vuelto a suspender de nuevo. Una vez más.

Pero somos optimistas: la educación después del coronavirus será mejor que antes de él. Solamente depende de nosotros.

Julián Alberto Martín

La tecnología, ¿mejora la educación?

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