Nuno Crato, la cara del éxito educativo de Portugal, defiende el conocimiento y la exigencia educativa

Nuno Crato, la voz del éxito educativo de Portugal, defiende el currículum y la exigencia educativa

Nuno Crato fue ministro de Educación y Ciencia de Portugal como independiente entre 2011 y 2015, en el gobierno del conservador Pedro Passos Coelho. Bajo su mandato los alumnos portugueses obtuvieron los mejores resultados de su historia en las pruebas PISA y TIMSS. La Fundación Episteme le ha invitado a participar en un webinar y ha publicado una entrevista en su web en la que explica algunas de las medidas que se aplicaron con tanto éxito en Portugal. Su visión es enormemente crítica con las nuevas doctrinas pedagógicas, las competencias y la rebaja de la exigencia.

Datos

Crato defiende basarse en datos y no en teorías y explica que cuando llegó al gobierno ya se encontró un camino andado en la buena direción. Después de los malos datos de los estudios internacionales TIMSS y PISA de 1995 y 2000, los siguientes gobiernos, tanto conservadores como socialistas, habían pueto en marcha cambios como el examen a los alumnos de 9º año, o la introducción de objetivos curriculares que permitieron poner el foco en el avance de los alumnos.

Como ministro tenía claro que había que mejorar el curriculum, la evaluación y la formación de los profesores, “había un movimiento hacia un mayor rigor en la enseñanza que tenía ideas muy claras”, explica.

El fruto de todo ese recorrido, que iba más allá de una legislatura, se vio cuando en las pruebas internacionales del año 2015, los alumnos portugueses consiguieron los mejores resultados de su historia.

Evidencias y curriculum

Crato explica que según estudios internacionales, un currículum bien estructurado facilita el avance de los alumnos. Lo resume en cuatro pasos. “En primer lugar, contar con un currículum progresivo, ambicioso y bien estructurado. En segundo lugar, destacar esencialmente las disciplinas fundamentales: comenzando por la lectura y las matemáticas; después las ciencias, las artes y las lenguas y, luego, otras materias. En tercer lugar, disponer de un currículum basado en el conocimiento y no en competencias vagas. En cuarto lugar, adaptar todo a dicho currículum: libros de texto, evaluación”.

Exigencia

La corriente de disminución de la exigencia, defendida como una manera de ayudar a los más desfavorecidos es, en su opinión, trágica, porque consigue exactamente lo contrario, perjudicarlos. “Como decíamos entonces, – añade- la exigencia educativa es la gran amiga de los pobres”.

Recuerda que Gentile, el ministro italiano de educación de Mussolini, también puso en marcha reformas en nombre de una supuesta reducción de las desigualdades, criticando la organización curricular y la evaluación de los alumnos. La paradoja para Crato es que ahora desde la izquierda más radical se defiendan esas mismas ideas. Y cita a Gramsci, el fundador del Partido Comunista Italiano, que defendía todo lo contrario: la importancia del conocimiento de base, de la disciplina en los colegios, de un currículum estructurado, de la evaluación de los alumnos. “Según Gramsci, lo que actualmente defiende la izquierda radical en materia de educación es una política de derechas… Entonces… ¿Qué tal si nos centramos en la realidad, en los datos?

Y es que, para el exministro portugués, “en lo que respecta a la educación, la ideología muchas veces desempeña un papel nocivo y contradictorio. Las cosas tienen una lógica propia y, a veces, se intenta justificarlas con un sesgo ideológico, cuando distintas ideologías pueden compartir las mismas ideas”.

¿Qué son las competencias?

Sobre las competencias es contundente: “Creo que nadie sabe lo que son las competencias”, que a veces parecen como un conjunto de conocimientos y capacidades; y otras como la aplicación de los conocimientos, o skills, en inglés. “Creo que comparar capacidades con conocimientos es absurdo – añade – puesto que el conocimiento y la capacidad de aplicarlo van de la mano. Se deben aprender conocimientos y sus aplicaciones. No se trata de elegir entre uno u otro”.

También cree que organizar la enseñanza por competencias lleva a que el estudiante pase por “un conjunto de “experiencias educativas”, como se llaman en la jerga educativa; es decir, aprende un conjunto de capacidades dispersas y no obtiene una estructura de pensamiento, de esquemas mentales que le ayuden a conocer el mundo y a progresar”.

Abandono escolar

Aunque reconoce que no conoce con suficiente detalle los problemas de la educación en España, señala que “el abandono escolar sigue siendo muy elevado y se tiende a menospreciar el currículum y la evaluación externa”.

En el tema del abandono escolar, Crato destaca que Portugal ha conseguido unos resultados espectaculares: ha pasado de una tasa del 45% en el año 2000, a estar por debajo del 6% en la actualidad. Y lo ha conseguido apoyando al alumnado con dificultades académicas con programas de comprensión lectora, apoyo a la FP y difusión del conocimiento y evidencias educativas.

Y para concluir, dirigiéndose a los profesores, les pide que “confíen en su experiencia y espíritu crítico, no crean en lo absurdo, completamente contrario a la experiencia y a la lógica, que les pretenden imponer. Las ideas absurdas y contrarias a la experiencia no pasan a ser ciertas porque las hayan dicho quienes se proclaman especialistas”.

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