Oihana Llovet (Santa María la Blanca): “El objetivo es que el alumno asuma la responsabilidad de su propio aprendizaje”

Oihana LLovet

Arquitecta por la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Madrid y Máster en Estrategias y Tecnologías para la Función Docente en la Sociedad Multicultural por la UNED, Oihana LLovet Díaz es directora de innovación del Colegio Santa María la Blanca, donde promueve la innovación educativa a través del proyecto EBI. Además, ha sido profesora de ESO y Bachillerato en este centro educativo madrileño en la asignatura de Educación Plástica y Visual en 1º, 3º y 4º de ESO, así como la de Dibujo Técnico en 1º y 2º de Bachillerato.

En el Colegio Santa María la Blanca se desarrolla una nueva metodología educativa en la que el alumno es el centro del aprendizaje. Así, se hace hincapié en un aprendizaje personalizado en el que el alumno va creciendo en autonomía y responsabilidad. Los profesores les acompañan y guían en este proceso realizando un seguimiento continuo de sus avances y dificultades.

En esta entrevista concedida a ÉXITO EDUCATIVO, en el marco de los encuentros que mantenemos con directivos de centros educativos, Oihana Llovet nos adentra mejor en una metodología de éxito que convierte al Santa María la Blanca en un referente.

Lo primero que queremos conocer de su centro es ¿Qué es lo que le diferencia de otros centros educativos?

En Santa María la Blanca lo más importante son las personas que acuden cada mañana al colegio. La ilusión con la que nuestros estudiantes vienen al colegio para encontrarse con sus compañeros y profesores; la confianza que las familias depositan en el colegio; y la mirada de cada docente sobre cada uno de sus alumnos.

¿Cuáles son sus señas distintivas?

El colegio Santa María la Blanca es un centro concertado situado en el norte de Madrid donde estudian más de 2.400 alumnos desde 1 año hasta Bachillerato. También contamos con un grado medio en FP en panadería y repostería. Nuestro centro educativo se define por cinco principios: catolicidad, integración, bilingüismo, especial atención al tiempo libre e innovación educativa. Nos comprometemos en el desarrollo de un modelo educativo que implique una mejora sistémica de los procesos de enseñanza y aprendizaje.

Háblenos de su modelo educativo. Lo llaman EBI. ¿De qué estamos hablando?

El sistema EBI es un método pedagógico basado en la personalización de los procesos de enseñanza y aprendizaje. A través de la comprensión de las motivaciones, conocimientos y habilidades de cada alumno, se les acompaña en su itinerario personal de aprendizaje con el fin de que aprendan significativamente y desarrollen su máximo potencial. El sistema EBI está definido por dos criterios y cuatro principios con el fin de desarrollar las competencias EBI y ayudar a los alumnos a encontrar un sentido personal a su aprendizaje. Los criterios hacen referencia a la importancia de comprender el perfil de aprendizaje de cada alumno, así como de facilitar la construcción de relaciones significativas.

Tratamos de que el alumno se conozca como aprendiz y vaya configurando su itinerario personal de aprendizaje relacionándose con otros, ya sea el profesor, sus compañeros u otros miembros de la comunidad educativa o del entorno. Los dos criterios del sistema contribuyen a concretar los cuatro principios fundamentales del sistema EBI. El primer principio responde a una planificación centrada en el alumno, en la que se le traslada a este, de forma gradual, la responsabilidad de su propio aprendizaje.

El segundo principio persigue desarrollar una comunidad educativa y de aprendizaje en la que exista una comunicación abierta y fluida. El tercer principio hace alusión al fortalecimiento docente que se origina con el cambio de rol, el docente se convierte en dinamizador, guía, acompañante y facilitador. El profesor establece un vínculo cercano y profundo con cada alumno que enriquece su identidad docente ya que, al recorrer juntos el camino de aprendizaje, el profesor sigue profundizando, solo o con otros docentes, en su propia área de conocimiento y en la mejor forma de ayudar a aprender.

Por último, el cuarto principio se centra en desarrollar un currículo enfocado en el desarrollo de competencias y en aprender a aprender, cuyo objetivo principal es que el alumno movilice lo que sabe para actuar sobre su realidad y aprender a pensar a través de unos contenidos. Los criterios y principios del sistema EBI buscan desarrollar una serie de competencias que favorezcan el desarrollo del máximo potencial de cada estudiante.

Las competencias clave del sistema son la competencia personal y social, la competencia para el aprendizaje autónomo y permanente, la competencia digital, la competencia comunicativa, la competencia científica y la competencia cultural y artística.

Centran su estrategia en la personalización del alumno ¿es eso posible cuando hablamos de ratios por aula que, en ocasiones, desbordan al docente?

Hoy más que nunca sabemos que cada persona es única e irrepetible. Cada niño aprende de forma diferente, tiene distintas habilidades y motivaciones en su vida. Se han diversificado las necesidades y los contextos de aprendizaje, no sólo aprendemos en el colegio y en la Universidad, sino a lo largo de toda nuestra vida. Han surgido nuevos facilitadores del aprendizaje, nuevos recursos e instrumentos para aprender, y nuevos lenguajes de representación de la información y el conocimiento.

En este contexto, nuestra respuesta se enmarca en la personalización de los procesos de enseñanza y aprendizaje. Este enfoque permite al aprendiz dotar de sentido personal a los contenidos, a través de un aprendizaje que ayuda al alumno a entenderse mejor, a comprender su historia, a proyectarse en un futuro y a comprender y poder actuar en su realidad.

El desarrollo de una enseñanza personalizada se materializa a través de la capacidad de un centro de ofrecer una gran variedad y riqueza de propuestas de aprendizaje que posibilitan que el alumno vaya construyendo su itinerario personal de aprendizaje con el acompañamiento personal por parte de profesores y tutores. Sin duda alguna, con ratios no muy elevados, el acompañamiento a cada alumno puede ser más profundo.

En ese camino de aprendizaje, ¿Qué importancia dan a los valores como concepto?

Sabemos que los valores orientan y guían el comportamiento humano para un bien personal y social. El proyecto del colegio Santa María la Blanca está comprometido tanto con el desarrollo integral de cada persona como con el acompañamiento a niños y jóvenes para que desarrollen sus capacidades y habilidades buscando ser trascendentes, autónomos, críticos, creativos, libres, empáticos, resilientes, cooperadores y asertivos. Nuestro proyecto educativo moviliza una cultura de centro en la que se comparten unos valores como: el respeto por la diversidad de formas de aprender; la confianza en las posibilidades y fortalezas de cada alumno; la libertad y cesión de control del profesor hacia el alumno para la gestión progresiva del aprendizaje autónomo; la construcción de relaciones significativas; y el compromiso con la mejora continua.

Esta cultura se refleja en la configuración de las relaciones, la organización del capital humano, en la forma de entender tiempos y espacios, en la gestión de la comunicación y en el desarrollo de Programas Educativos de centro que cumplen con los criterios de personalización.

Parece interesante esta idea de trasladar al alumno de forma gradual la responsabilidad de su propio aprendizaje ¿Cómo lo implementan?

En Santa María la Blanca cada etapa educativa establece de forma gradual sus propias expectativas para garantizar que se desarrollen los criterios, principios y competencias clave del Sistema EBI. Pero también somos conscientes de que es imprescindible mantener una buena comunicación interetapa para garantizar una trazabilidad del sistema a lo largo de la vida escolar de cada alumno. Con el fin de garantizar la coherencia y trazabilidad del sistema se ha realizado una graduación evolutiva y lógica de los facilitadores y herramientas de aprendizaje, que conocemos como escaleras de personalización.

En este sentido, se establecen algunas escaleras vinculadas a la adquisición de la competencia para el aprendizaje autónomo y permanente. Por ejemplo, en cuanto a la gestión de los ritmos y los tiempos se comienza con el control por parte del profesorado del proceso a través de ritmos uniformes y supervisión grupal hasta llegar, a través de una evolución, a la autogestión por parte del alumno en el ritmo y tiempo de aprendizaje con el acompañamiento individual por parte del profesor.

En cuanto a la transmisión de los contenidos, se pasa de la transmisión grupal apoyada en el profesor con tiempos para el aprendizaje autónomo o de equipos, hasta llegar a una predominancia de tiempos de aprendizaje personal y grupal frente a la transmisión de contenidos por parte del profesor.

¿Y si el alumno no colabora? ¿Hay plan b?

En el sistema EBI, el alumno se sitúa en el centro del proceso de aprendizaje. Esto implica que debe tomar conciencia de su perfil como aprendiz, conocer y participar en su itinerario personal de aprendizaje y ser acompañado y respetado en su estilo y ritmo de aprendizaje. Si el alumno no colabora en su proceso de aprendizaje, se buscan otros planes alternativos, tantos como hagan falta para acompañar al alumno en un aprendizaje significativo. Se le ofrece una mayor variedad de oportunidades de aprendizaje con inspiración en diferentes formas de aprender y que den respuesta a sus motivaciones y necesidades, permitiéndole tomar más decisiones sobre su aprendizaje o acompañándolo con más frecuencia.

El sistema EBI vive las necesidades de los alumnos como necesidades individuales de aprendizaje. Dado que todos tenemos necesidades diferentes a la hora de aprender, consideramos que la mejor vía para una respuesta de calidad y equidad, es la personalización del aprendizaje.

¿Cuál es el perfil de profesores que caracteriza a Santa María La Blanca?

El corazón del Sistema EBI es el profesorado, ocupando un rol de acompañante, facilitador y guía del camino que recorre el alumno. Identificamos una doble función dentro del equipo docente.

El primer perfil sería el de Especialista del conocimiento, que perteneciendo a un departamento o equipo de área, participa como experto del diseño y desarrollo de forma colaborativa de herramientas para la personalización. En su perfil está presente la competencia curricular (desde interiorizar los fundamentos del Sistema EBI a diseñar experiencias de aprendizaje, pasando por un óptimo análisis y programación del currículum); la competencia de activación de aprendizajes (dinamizar metodologías para la personalización, acompañar el desarrollo de itinerarios personales de aprendizaje, evaluar aprendizajes de forma personalizada, gestionar la diversidad de perfiles de aprendizaje en el aula y fomentar la relación con otros contextos de aprendizaje); la identidad y desarrollo profesional (autoevaluar la práctica profesional, formarse para la mejora continua, colaborar con otros docentes y participar en proyectos de centro); y la competencia digital (acceder a la información y conocer las herramientas digitales, comunicarse y colaborar con otros, diseñar contenidos digitales, usar el entorno digital de forma segura y responsable y buscar alternativas creativas y diferentes para resolver un problema).

Otro perfil es el de Orientador del proceso de integración y desarrollo personal y social del alumno. Son especialistas de la psicología y la pedagogía que facilitan la comunicación entre profesores, alumnos y familia, velan por el bienestar del alumno y coordinan su proyecto educativo. Su perfil se caracteriza por la identidad y desarrollo profesional (autoevaluar la práctica profesional, formarse para la mejora continua); habilidades interpersonales (colaborar con otros docentes y participar en proyectos de centro, conciliador, habilidades sociales, acompañamiento del alumno en todas sus dimensiones); y habilidades intrapersonales (resiliencia, apertura de pensamiento, humanismo cristiano, capacidad de discernimiento y prudencia). En ocasiones, sobre todo en edades tempranas, estas funciones las asume un único profesional, pero es una buena elección, en especial en etapas superiores, que puedan asumirlas diferentes profesionales.

¿Y cuál es el perfil de directivos?

El perfil de directivo de Santa María la Blanca se caracteriza por su alto grado de compromiso con el proyecto educativo y un cuidadoso acompañamiento a sus equipos, logrando que se alcancen los objetivos propuestos con el fin de mejorar los resultados educativos de los alumnos. Establecen entornos seguros, con objetivos docentes claros en los que los profesores puedan reflexionar entre ellos sobre la mejora del centro educativo y diseñar nuevas herramientas de aprendizaje que impacten en los resultados de los estudiantes; establecen expectativas ambiciosas y acompañan su desarrollo; proveen de recursos y formación al profesorado; planifican y coordinan los procesos de enseñanza y aprendizaje; y garantizan un entorno ordenado y de apoyo.

A su juicio, ¿Educación presencial, híbrida o a distancia? ¿Qué es mejor?

El Sistema EBI nos permite desarrollar una educación a distancia para atender a los alumnos que realizan experiencias en el extranjero o acompañar en su aprendizaje a los alumnos que no pueden acudir al colegio por enfermedad. Durante la situación generada por la emergencia de la COVID y a través del programa de “Tu cole en casa. Juntos seguimos aprendiendo” fuimos capaces de dar una respuesta educativa ajustada a las necesidades de nuestros alumnos y familias.

Pero bajo mi punto de vista, y siempre que la situación lo permita, favorece la presencialidad en la educación escolar, por todos los beneficios personales y sociales que implica. Se fortalecen las relaciones significativas, el acompañamiento es más cercano, y aprendizajes más experienciales ajustando el uso de los recursos digitales.

¿Cómo están poniéndose el centro al día tras la última reforma educativa? ¿Está afectando, o puede hacerlo, a la estrategia de su centro?

Nuestro proyecto educativo ya incorporaba algunos de los aspectos que se recogen en la última reforma educativa como son: el aprendizaje competencial; el bienestar emocional y la convivencia; aprendizaje autónomo y permanente; y el acompañamiento a cada alumno en su proceso de aprendizaje. Por otro lado, estamos trabajando en otros retos y oportunidades que se plantean en la nueva ley educativa a través de comisiones de trabajo de docentes. En cada etapa se encargan de realizar un proceso de reflexión, diseño, aplicación y validación de nuevas experiencias. Por ejemplo, se han generado tres comisiones de trabajo para el desarrollo de una evaluación más competencial en distintas etapas educativas.

Para finalizar, una pregunta que formulamos a todos los responsables de colegios y que nos permite, a través de sus respuestas, trazar un mapa sobre la cuestión ¿Cómo se imaginaría el mejor colegio del mundo?

Es una pregunta difícil de contestar ya que los colegios serán diferentes en función de los contextos y personas que lo configuren. Sería un colegio en el que todos los alumnos fueran felices y pudieran dar sentido a lo que aprenden y diseñar su itinerario personal de aprendizaje acorde a sus intereses, motivaciones, habilidades, y conocimientos. Se favorecerían aprendizajes de base experiencial y fuerte componente vivencial que respondieran a los intereses y objetivos del aprendiz e incorporan procesos de metacognición. Se aprendería con otros y de otros y existiría un verdadero interés por mejorar el mundo.

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