Pautas para ayudar a los hijos y estudiantes a mejorar su capacidad de memorización

Aprender a estudiar es importante y saber ayudar a los hijos en esta tarea también. Por eso puede ser interesante conocer algunas pautas relacionadas con el estudio. En primer lugar, la memorización. Vincular lo emocional con lo aprendido es una de las claves.

Quizá nos preguntamos cómo recordamos. Lo primero que actúa es la información sensorial (vista, gusto o tacto), que pasa por el tronco encefálico y que funciona como repetidor y dirige las señales a los distintos lóbulos sensoriales, donde se evalúan. Cuando la información llega a la corteza prefrontal, decimos que entra en la conciencia y forma la memoria a corto plazo, es decir, que ya somos conscientes de esa información y podemos trabajar con ella.

Y ¿cómo almacenamos la información durante más tiempo? O lo que es lo mismo, ¿cómo formamos recuerdos duraderos? Para almacenar recuerdos durante más tiempo, la información pasa por una estructura llamada hipocampo, donde se clasifican y se dirigen los fragmentos a distintas partes del cerebro. No se almacenan de forma secuencial como en los ordenadores, ya que necesitaríamos una capacidad enorme.

Existen una serie de elementos relacionados entre ellos que permiten que llevemos la información con la que estamos trabajando a la memoria a largo plazo, es decir, para formar recuerdos duraderos. Estos son la atención, la motivación y la memoria. Y debemos entender y tener muy presentes estos factores a la hora de enseñar y aprender cualquier cosa.

El cerebro se rige por unas reglas y es muy interesante conocerlas para memorizar de una manera eficiente. Pero lo más importante que debemos entender es que el cerebro memoriza con mucha más facilidad aquello que tiene un significado emocional. En cambio, le cuesta mucho retener aquello que es abstracto, a lo que llamamos datos puros, como nombres y números descontextualizados.

Por lo tanto, si presentamos de forma atractiva y motivante la información que queremos que aprendan les será mucho más sencillo que la puedan memorizar. La curiosidad es la llave del aprendizaje y la podemos sucumbir cuando relacionamos la materia a aprender con sus gustos, deseos y aficiones.

Técnicas

Cuando conseguimos que tengan pasión, motivación, interés y curiosidad por una materia que estudia todo les será más fácil. En cambio, es muy complicado que les guste todo por muy bien que lo hagamos los educadores. Pero sí podemos darles técnicas para convertir esa información que les resulta tan tediosa en algo estimulante. Veamos cuáles son los puntos principales para que tengan una mayor eficacia en el estudio:

  • Tener una rutina y programa de estudio adaptado a sus capacidades.
  • Aprender a organizar el temario. Esto conlleva conocer las diferentes velocidades de lectura, subrayar jerárquicamente y hacer resúmenes.
  • Aprender a memorizar los datos puros con técnicas de memorización. Estas técnicas se basan principalmente en la imaginación para darle ese estímulo emocional a lo abstracto que hablábamos anteriormente. Se trata de hacer extraordinario lo ordinario. Por ejemplo, nos puede parecer un mundo recordar que el yodo es juega un papel fundamental para el correcto funcionamiento de la tiroides, porque tenemos que recordar dos datos puros (yodo y tiroides) y además saber que están relacionados. Para memorizar esto tendríamos que repetirlo una y otra vez hasta retenerlo. Pero si lo convertimos en imágenes que nos parecen divertidas y estimulantes nos será mucho más fácil y rápido recuperar el recuerdo. Por ejemplo podemos cambiar yodo por Yoda y tiroides por tirar y nos tenemos que imaginar a al maestro Yoda tirando algo; en este caso pueden ser alimentos que contengan yodo, quizá marisco o huevos.
  • Aprender a hacer mapas mentales y a repasar teniendo en cuenta cómo funciona el olvido.

José Luis Hernández Riesco, responsable de Educación Eshark

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