Pedro Huerta (Escuelas Católicas): “Esperamos que nuestras reivindicaciones históricas se vayan solucionando”

El secretario general de Escuelas Católicas (EC), Pedro Huerta, valoró la presencia y participación activa en la última Asamblea Anual de la institución, tanto del Gobierno de España como del Vaticano, y confió en que las “reivindicaciones históricas” de la educación católica estén a las puertas de una solución.

En declaraciones a ÉXITO EDUCATIVO, Huerta aplaudió la presencia de Librada Carrera, subdirectora general de Centros del Ministerio de Educación, Formación Profesional y Deportes (MEFPD), quien en su alocución afirmó que desde el Ministerio al que representa se es plenamente consciente “del carácter complementario de nuestras redes educativas” y que por ello “deben ser dotados por las Administraciones con los medios para llevar a cabo el compromiso educativo”.

Aun más si cabe, el respaldo recibido desde el propio Vaticano por medio de la presencia, e intervención, del Nuncio del Papa, monseñor Bernardito Cleopas Auza. “Es un respaldo importante, pero, sobre todo, es la constatación de que caminamos con la iglesia y con la sociedad, es decir, caminamos en nuestro sentido evangelista”, valoró Huerta en sus declaraciones a este diario.

Un camino, añadió, “en el que no nos sentimos tampoco solos, nos sentimos acompañados por estas instituciones y también sentimos que el aliento que nos han dado en los mensajes que nos han transmitido es de seguir avanzando tanto en nuestras reivindicaciones que siguen siendo históricas y que están ahí, y que esperamos que se vayan solucionando, como también en nuestras ilusiones educativas, es decir, en aquello en lo que ponemos nuestro esfuerzo, nuestra ilusión de cada día, tanto las instituciones como cada uno de los colegios”.

Para ello, con carácter general, se trabaja ya, “sobre todo, en la sinodalidad aplicada a la escuela, la sinodalidad aplicada a nuestras entidades titulares, es decir, cómo podemos caminar juntos, cómo podemos ser mejores, más efectivos en este camino compartido, pero, sobre todo, cómo podemos seguir ofreciendo a toda la sociedad lo mejor que tenemos, que es nuestro modelo educativo, el modelo de escuela católico y el modelo de escuelas que desde el Pacto Educativo Global del Papa Francisco se integran en su espacio de influencia”. “Una influencia que se hace en conjunto con el resto de la sociedad y con el resto de escuelas con las que caminamos”.

A su juicio, esto pues es “muy necesario”, porque, explicó, esa sinodalidad “nos hace ser realmente Escuelas Católicas, que no es solo un apellido, sino que es nuestra definición. Escuelas con vocación de catolicidad, es decir, de apertura a toda la sociedad y a toda la iglesia”.

La sinodalidad, el eje del encuentro

La presidenta de Escuelas Católicas, Ana María Sánchez, clausuró la Asamblea anual de la institución celebrada este jueves y viernes en el Colegio La Inmaculada-Marillac de Madrid, con la esperanza de que las reflexiones y el trabajo realizado en torno a llevar la sinodalidad a la escuela se hagan realidad, a pesar de que no sea una tarea fácil. “Tenemos esperanza, coraje y creatividad para dar respuesta a los desafíos desde la comunidad y la fraternidad sembrando siempre Evangelio”, afirmó.

La sinodalidad es un concepto que se refiere a la participación y colaboración de todos los miembros de una comunidad eclesial en la toma de decisiones y en la vida y misión de la Iglesia. Es un principio fundamental en la Iglesia Católica que destaca la importancia de la comunión y la colegialidad entre los fieles, incluidos los laicos, los clérigos y los líderes eclesiásticos, en la conducción de los asuntos de la Iglesia.

Aseguró Sánchez que desde Escuelas Católicas somos conscientes de que los retos son muchos y de que es urgente que los centros e instituciones trabajen juntos, en sinodalidad, desde “nuestras raíces evangélicas que son las que crean comunión”, siendo coherentes con lo que somos y contagiando el espíritu de nuestros carismas en todos los lugares donde la escuela católica se hace presente.

Por su parte, Pedro Huerta, secretario general de EC, comunicó las fechas de celebración de la próxima Asamblea anual, que tendrá lugar los días 27 y 28 de marzo de 2025, y agradeció a todos los presentes el trabajo realizado durante los dos días. Un trabajo que se ha centrado en llevar la sinodalidad a la escuela y a las entidades titulares para ser más eficientes en el camino compartido y, sobre todo, en el objetivo de ofrecer a la sociedad lo mejor que tienen: el modelo de escuelas de ideario católico, y el modelo de escuelas que desde el Pacto Educativo Global del papa Francisco se abren a la sociedad y a la Iglesia aportando lo mejor de ellas mismas.

Asimismo, se mostró motivado por el aliento y respaldo recibido tanto por parte del Nuncio Apostólico en España, como de los representantes de la Conferencia Episcopal Española, del Ministerio de Educación y de organizaciones de educación e Iglesia que han asistido a esta Asamblea, porque su presencia y sus mensajes animan a Escuelas Católicas a seguir avanzando en reivindicaciones históricas y en todas y cada una de las ilusiones educativas de los centros e instituciones.

Educar hoy en una iglesia sinodal

La sinodalidad, como indicó el secretario general de la institución, es uno de los desafíos más urgentes y sobre los que Escuelas Católicas lleva tiempo trabajando. De ahí que fuera el tema que se llevó a la Asamblea para reflexionar en conjunto con las instituciones titulares de centros. Para ello se contó con María Luisa Berzosa, Hija de Jesús y facilitadora del Sínodo, quien impartió la ponencia: ‘Educar hoy en una iglesia sinodal’.

Desde su experiencia de fe y convencida de que la educación es un instrumento que transforma personas y sociedades, explicó algunas de las características, desafíos y oportunidades que tiene educar hoy en mundo con cambios vertiginosos, en un mundo convulso. Habló de repensar la ciudadanía global y de cómo trabajarla en lo local; de justicia social; de elementos sociopolíticos y económicos; así como de desafíos que nos invitan a cambiar la mentalidad, el modo de pensar, actuar y sentir.

En este contexto, urgió a pensar, como decía el poeta Machado, que “toda la vida es ahora, y ahora es el momento de cumplir las promesas que nos hicimos” y por eso es el momento de cuidar la persona del educador, a las familias y de sumarse al Pacto Educativo Global afrontado los desafíos desde la unión y la colaboración, sin competir entre escuelas e instituciones.

La sinodalidad en la escuela para María Luisa Berzosa requiere vencer la resistencia al cambio; discernimiento para buscar juntos las mejores decisiones; vivir la diversidad como una riqueza y no como una amenaza; convivir con otras religiones; escucha, diálogo, silencio e interioridad; educar en y para el pluralismo; y, sobre todo, poner a la persona en el centro.

A partir de las reflexiones e interrogantes planteados por Berzosa, representantes de entidades y fundaciones que llevan años haciendo un camino de sinodalidad inspiraron también el trabajo posterior que los miembros de la Asamblea realizaron en grupos en torno a la necesidad de “hacer coro” en las instituciones educativas, de caminar juntos, mediante la sinodalidad, la comunión y la misión compartida. Se aportaron interesantes claves para que las instituciones de la Iglesia caminen juntas como Pueblo de Dios.

Compromisos estatutarios

A lo largo de la Asamblea también se abordaron cuestiones estatutarias: el secretario general de Escuelas Católicas, Pedro Huerta, presentó la gestión de la Junta Directiva durante 2023 y el Plan estratégico para el período 2024-2028; se presentaron y aprobaron los balances y cuentas de resultados de 2023, así como el presupuesto y las cuotas de afiliación para 2024; y se realizaron las votaciones para cubrir las tres vocalías vacantes de la Junta de Escuelas Católicas.

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