¿Pero cuál es realmente nuestro core business?

core business

Os escribo desde el Bett de Londres, en una jornada que me está dando mucho para reflexionar.

En la era de la digitalización, la dirección escolar como líderes en el sector educativo, trabajan cada día en la optimización del seguimiento del mapa de procesos que se dan bajo su responsabilidad.

A diferencia del siglo pasado, hemos ido implementando aplicaciones y procesos tecnológicos que automatizan y mejoran la seguridad, eficiencia y calidad educativa de nuestros centros, ya que han sido frecuentes la dispersión de servicios que ofrecemos y que se han ido sumando progresivamente a la actividad diaria.

En función del tipo de centro educativo podemos tener funcionando en nuestra comunidad educativa soluciones tecnológicas que nos aportan:

  • Control sobre las rutas, si llegamos puntuales a las paradas emitiendo un aviso a las familias si encontramos atasco, posibilidad de pasar lista, o de avisar ausencias…
  • Control sobre el comedor escolar, pasando lista, notificando ausencias, gestionando alergias e intolerancias…
  • Canales de comunicación interna y externa que hacen que la información fluya a familias y alumnos mediante aplicaciones, agendas electrónicas, rrss o cualquier canal digital que se nos pueda ocurrir, permitiendo una comunicación efectiva entre la administración, el profesorado, los estudiantes y los padres.
  • Sistemas de gestión de facturación y control económico que en muchos casos están integrados en aplicaciones integrales de gestión para llevar desde expedientes, listados, evaluaciones e informes oficiales, incluyendo programas que ayudan en la gestión de horarios, calificaciones, asistencia y otros aspectos administrativos.
  • Programas de Orientación, que nos integran la supervisión de nuestros alumnos, especialmente aquellos con dificultades de aprendizaje o alumnos con necesidades educativas especiales que salen de la campana de Gaus propia de cada nivel.
  • Además manejamos Software de Filtrado de Contenido. Utilizados para restringir el acceso a sitios web inapropiados, protegiendo a los estudiantes de contenido dañino y asegurando que los recursos de Internet se utilicen de manera educativa.
  • En algunos centros ya se han instalado sistemas de control de acceso a las instalaciones con tecnologías como tarjetas de acceso o sistemas biométricos que garantizan que solo el personal y estudiantes autorizados puedan ingresar a las instalaciones.  Ahora bien, querido amigo director, me surge la duda.

¿Es alguno de los anteriores realmente nuestro core business?

Si revisamos vuestra Misión y Visión no creo que aparezca en algún momento, que el alumno se desplace adecuadamente en la ruta, que coma saludablemente en el comedor o que la tecnología no falle…

Como seguramente no será así, me planteo cómo estamos haciendo desde la dirección para trabajar, supervisar y potenciar que nuestros alumnos realmente reciben la educación de calidad por la que todos trabajamos, y que seguramente sí que aparece en nuestro ideario, en nuestra Misión y Visión y sobre todo en nuestro discurso de cara a mejorar nuestra identidad de marca institucional.

En nuestros valores puede ser que aparezca potenciar el liderazgo o el emprendimiento. Si tú eres un directivo de un grupo educativo, ¿Cómo puedes supervisar qué cada uno de tus docentes ha introducido, trabajado y evaluado adecuadamente el concepto de liderazgo y sobre todo cómo lo ha evaluado, que no calificado?

Por otro lado, en la actualidad tenemos centros que se decantan por ir haciendo desaparecer los libros de sus centros permitiendo que sus educadores creen el contenido adecuado y conforme a la LOMLOE. Pero realmente, ¿está adaptado a la individualización necesaria específica en función de las necesidades de sus estudiantes?

Planteamos un aprendizaje en moodle que a veces no es motivador, ni actual o desarrollamos plataformas que incluye herramientas interactivas personalizables que hacen que el aprendizaje sea más atractivo y efectivo, como quizzes, juegos educativos y actividades prácticas.

Pero a la vez, necesito un seguimiento del proceso de aprendizaje del alumno, que sea en tiempo real y que me permita modificar  y actualizar mi programación en función de la evolución de cada alumno para posibilitar a los educadores la capacidad de rastrear y evaluar el progreso de sus estudiantes, lo que es fundamental para adaptar la enseñanza y mejorar los resultados educativos y a la vez a los directivos, para no tener que esperar a las Juntas de Calificación que no de Evaluación en muchos casos, para observar la evolución de un área, de un curso, de un profesor o de una asignatura.

La pandemia nos enseñó que podemos tener alumnos en casa por enfermedad que tenemos la capacidad y responsabilidad de seguir trabajando con ellos, de forma que podamos supervisar su evolución en remoto.

Cada vez más necesitamos herramientas colaborativas, que hagan comunidad docente y que sean fruto de la colaboración entre profesores de diferentes centros y localizaciones, con diferentes metodologías de trabajo y donde se puedan compartir recursos, ideas y mejores prácticas.

Pero sobre todo necesitamos simplificar el modelo de trabajo docente, simplificando elementos accesorios al Proyecto Educativo que actualmente requieren un esfuerzo enorme y tiene un efecto limitado en el tiempo.

Estamos en una época donde la mayoría de los Centros realizan cuantiosas inversiones buscando ese unicornio blanco e importantes esfuerzos para implementar infraestructura y dispositivos digitales. Pero la realidad es que además, es necesario sacar el mayor partido (más allá del Marketing reactivo) a las posibilidades que ofrece una “nueva forma de trabajar”, y qué mejor que orientar nuestro foco hacia brindar al alumno posibilidades infinitas para que desarrolle al máximo su potencial mediante itinerarios personalizados de aprendizaje, que deben ser gestionados de manera ordenada y eficiente por el docente o equipos docentes que acompañan al alumnado en su formación personalizada.

Diferenciarse mediante una gestión del Proyecto Educativo que garantice la identidad de la institución dentro un proceso de mejora continua, que fomente el análisis en equipo de la realidad pedagógica.

Es decir, necesitamos herramientas que nos permitan no depender del libro y la programación/supervisión de la evaluación, sino que del trabajo colaborativo de nuestro claustro se genere una sinergia que enriquezca a nuestros centros.

Poco a poco sé que estamos trabajando en ello, que ya hay formas de hacerlo, y que la IA nos va a ayudar sin duda a lograrlo, pero y tú querido director o directora ¿las conoces?

En un momento en el que el conocimiento del contenido es cada vez una “funcionalidad de la IA” y prácticamente cualquier alumno de cualquier Centro será capaz de resolver cualquier pregunta (hard skills), el verdadero valor de nuestro proyecto educativo estará en trabajar cómo el alumno formula y resuelve esas preguntas (soft skills), que tradicionalmente no forman parte de nuestros procesos de evaluación (calificación) académica.

En este sentido, es crucial disponer de estrategias, procesos y herramientas que nos permitan medir hasta qué punto nuestros alumnos progresan en el desarrollo de estas habilidades y cómo se acercan a ese “Perfil de Alumno” que constituye la promesa de nuestro Proyecto Educativo… o lo que sería lo mismo, ¿realmente cumplimos lo que prometemos?.

Seamos realistas y hagamos lo imposible para dar la mejor educación posible a nuestros alumnos, no lo olvides.

Por Enrique Escandón, director de Relaciones Institucionales y Comunicación de los Colegios 3A (Alameda International SchoolArcángel International School y Colegio Ábaco).

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