Pilar Alegría apuesta por una «educación personalizada e inclusiva»

Con tanto cambio uno se puede perder, y avanzar cuesta más. Porque para lograrlo hay que hacerse, como siempre, las preguntas adecuadas. Por ejemplo, si hablamos de digitalizar, ¿por qué hacerlo en el sistema educativo? Esa cuestión planteaba la ministra de Educación y Formación Profesional, Pilar Alegría, en el cierre del foro EnlightEd 5th. Porque esa manida transformación que ha copado todo «no es en sí misma un objetivo; tiene que responder a un propósito». Mejorar la capacitación de los ciudadanos es sólo uno de ellos.

La titular del Gobierno sellaba el congreso reconociendo que el sistema educativo «necesita escuchar voces de fuera»; «es fundamental que estemos receptivos a escuchar otro tipo de opiniones y visiones» para afrontar un debate que va más allá de la educación en sí, decía. Recuperando las palabras de la vicepresidenta de la Comisión Europea, Margrethe Vestager (que intervino minutos antes que la ministra), Alegría señalaba algunos de los objetivos claros por los que debemos apuntalar la digitalización de la enseñanza en Europa.

El primero, y más evidente, que la transformación de lugar a una educación de calidad «para todos», sin importar dónde vivan o de dónde vengan. También que esta sea «más personalizada», pues así es como conseguiremos que nuestras generaciones venideras «expriman sus competencias» y potencial. También debe ser una educación «verdaderamente inclusiva», que enseñe a todos juntos pero atendiendo particularidades. Y que sirvan para derribar las desigualdades diarias en los centros.

Escuela 4.0

Por último, pero no por ello menos relevante, la ministra apuesta por digitalizar la educación para que todos podamos alcanzar esa formación constante a lo largo de la vida. Muchos cambios que, cree, lograremos de forma más rápida e intensa gracias a esa tecnificación. Con iniciativas como la puesta en marcha este curso académico 2022-2023 con alumnos de Educación Infantil (3-6 años) y de Educación Primaria.

Dotado con 300 millones de euros, se trata de un programa docente «novedoso» que han bautizado como ‘Escuela 4.0’, y con el que el Gobierno pretende «acercar y adentrar a los jóvenes en el lenguaje del siglo XXI de la computación y la robótica», explicaba Alegría. El año próximo esperan trasladarlo a estudiantes de ESO.

Por otra parte, la ministra centró parte de sus palabras en atender cuestiones de relevancia en esa carrera digital de la educación, como son la preocupación por la salud mental de los jóvenes, o la formación de los docentes en todo el proceso. Aprovechando el Día Internacional del Estudiante, recordó que, si bien las herramientas digitales brindan «oportunidades magníficas», tenemos que formar también a los jóvenes para que se acerquen a esta realidad «desde la prudencia y la madurez». Es decir, debemos generar «entornos digitales seguros» para ellos.

En segundo lugar, Alegría subrayó que debemos conseguir una «buena formación» de nuestros profesores. «Porque, si no somos capaces de dotar con herramientas, recursos y competencias a nuestros docentes, difícilmente podremos abordar el reto que tenemos por delante». Una ardua tarea que, no obstante, debemos afrontar en colaboración público-privada y sintiéndonos «especialmente dichosos» de contar con los Next Generation.

«Europa de valores»

La ministra considera que gracias al fondo de recuperación de la Unión Europea lograremos digitalizar la educación de manera «mucho más rápida», construyendo «el nuevo futuro europeo». Ese en el que, como diría antes Jose María Álvarez-Pallete, hay que redefinirse para garantizar el bienestar de las sociedades que componen la UE.

El presidente de Telefónica dedicó unas palabras a esos desafíos del viejo continente: «Seguridad, defensa, tecnología, ciencia, educación y, por supuesto, formación». Para darles respuesta, y a la pregunta de la ministra, la comunidad europea debe redefinir su proyecto «de forma autónoma, pero con capacidad de acción global». Y en esa tarea, instruir a sus ciudadanos para que tengan «la oportunidad de sacar el máximo partido a sus capacidades» es fundamental.

Es responsabilidad «de todos» y Telefónica «acepta» la suya, apuntaba Álvarez-Pallete. «Impulsamos la empleabilidad con iniciativas como Reskilling for Europe, Campus 42, los Nano Grados y el mayor programa de recapacitación de Europa». Además, promovemos con LaCaixa la educación inclusiva y de los más vulnerables con uno de los programas más ambiciosos de formación de niños: Profuturo«.

Iniciativas como EnlightED suponen un encuentro «indispensable» para impulsar el diálogo global sobre las necesidades y el futuro de la formación, en permanente contacto con el tejido empresarial. Ese en el que las competencias blandas determinan cada vez más la empleabilidad de las personas, desgranaba. Aglutinar esas voces de fuera que pedía Alegría para «hablar desde un ‘nosotros'». «Porque es la gente distinta a nosotros la que nos hace crecer».

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