Pilar Tallón (EINE): «El liderazgo en los centros educativos debe ser democrático, participativo y debe poner en valor al profesor»

Pilar Tallón, directora de EINE, vicepresidenta de ANCED

La educación a distancia lleva muchas décadas entre nosotros. Su versión más tecnológica, el e-learning, no tanto, pero ya tiene un amplio recorrido. Algo de lo que sabe mucho Pilar Tallón. Fundadora junto a su hermano José Manuel de EINE, Escuela de Emprendimiento, Liderazgo, Coaching e Inteligencia Emocional para Empresas, su curriculum incluye una amplia panoplia de habilidades y conocimientos: abogada, experta en liderazgo, emprendimiento e inteligencia emocional, mediadora civil, mercantil y familiar y analista conductual DISC. Es además vicepresidenta de ANCED, Asociación Nacional de Centros de E-learning y Distancia, y vocal de la Junta Directiva y Comité ejecutivo de la AEAE, la Asociación Española Amigos Empresarios. Y acaba de codirigir, junto a José Iribas, un libro en el que se aborda el liderazgo en los centros educativos que se titula “Educa en positivo y lidera el cambio», que ofrece claves sobre cómo debe ser el liderazgo en los centros educativos de hoy. Así que no hay duda de Pilar Tallón goza de una posición privilegiada para dar algunas claves sobre el apasionante panorama del e-learning, y de las habilidades necesarias para hacer frente a los cambios vertiginosos que experimenta el mundo educativo.

Se habla mucho de que los cambios hacia la digitalización y el progreso del e-learning se han acelerado mucho por los efectos de la pandemia. ¿Qué visión tiene usted?

Los centros de formación no presencial llevamos ya muchos años adaptando nuestras estructuras a las nuevas tecnologías, para impartir nuestra formación a través de plataformas virtuales. Cuando se acuño el término, en el año 2016, de 4ª revolución industrial, la revolución tecnológica 4.0, y se empezó a hablar de la ciberindustria, nuestros centros de e-learning estábamos haciendo pedagogía en las empresas para que se adaptaran a la revolución tecnológica, pasando previamente por una revolución humana. La pandemia ha forzado a muchas empresas a teletrabajar y utilizar la formación on line, a meterse de golpe en nuevas tecnologías sin estar preparadas para ello, lo que ha traído consecuencias psicosociales importantes.

El aprendizaje a lo largo de toda la vida surge también como una necesidad en esta época. ¿Tendremos que seguir aprendiendo a lo largo de toda la vida profesional? ¿Cómo lo haremos, con titulaciones formales tipo máster, microformaciones…?

La vida es un continuo aprendizaje, y la formación, tanto reglada como no reglada, ha de estar siempre presente. Las tendencias son variadas, pero las microformaciones, muy prácticas, están en alza, al igual que los cursos híbridos (parte presencial combinada con la teleformación y aula virtual). Las temáticas más solicitadas van muy orientadas al emprendimiento y fomento empresarial, a las tecnologías de la información y comunicación y, sobre todo, a temas de liderazgo, gestión emocional y habilidades sociales, imprescindibles para aprender a ser flexibles y gestionar el cambio continuo. Muchos de los empleos que hay ahora desaparecerán y otros aún no existen, todo cambia rápidamente y hay que aprender a vivir en la incertidumbre.

Como cofundadora y directora de EINE, ¿qué cree que está cambiando en la formación de los directivos en los últimos años? ¿Hacia dónde va esa formación, a una visión más tecnificada o, por el contrario, más humana?

Sin lugar a dudas, los directivos empiezan a ser conscientes que esta revolución tecnológica ha de ir acompañada de una revolución humana, por lo que el foco hay que ponerlo en las personas. Nuestra experiencia en el mundo de la empresa es la imperiosa necesidad del directivo de gestionar el cambio, de aprender a liderar desde el servicio, a gestionar sus emociones y las de sus trabajadores, empatizando, trabajando en equipo y, sobre todo, recuperando valores en desuso como la generosidad, el respeto, la humildad, el compromiso, entre otros muchos.

Las empresas somos las personas que las componemos y hay que cuidar su bienestar para que se impliquen y así sacar lo mejor de cada una de ellas.

ANCED, con 45 años de existencia, es una entidad veterana. Desde su vicepresidencia, ¿cómo ve el futuro del sector de la enseñanza a distancia y del e-learning en nuestro país?

De forma muy optimista. Con la pandemia se ha implantado mayoritariamente en las empresas la formación on line. El teletrabajo ha venido para quedarse en muchas profesiones y, cada vez más, con las nuevas tecnologías en la formación se van consiguiendo resultados prácticos formativos de mucha calidad, equiparables a los obtenidos en la formación presencial.

Ha dirigido un libro sobre liderazgo en los centros educativos que se titula “Educa en positivo y lidera el cambio”. ¿En qué se diferencia el líder de un colegio del de otros sectores?

Sí, es una obra colectiva en la que participan 29 autores, todos ellos líderes de servicio. El propósito que tenemos es, a través de la educación, transformar la sociedad, asentándola en valores y que cada individuo sea el líder de su vida y profesión.

Centrándonos en la pregunta, en los centros educativos se ha de ejercer un liderazgo democrático, participativo, en el que se ensalce y se ponga en valor la figura del profesor.

El líder de las instituciones docentes ha de ser positivo e innovador y sus intereses han de ser compartidos con el grupo para el beneficio conjunto.

La comunicación, la capacidad de escucha y la resolución de problemas, son destrezas que se han de tener muy entrenadas, por lo que el líder ha de ser ante todo empático pero firme, y con la capacidad de ilusionar a profesores y padres.

Hablamos de un verdadero gestor de recursos humanos, transparente, humilde, constante y comprometido con el Centro.

¿En qué áreas cree que hay más margen de mejora?

En las personales e interpersonales, situando a la persona en el centro y acercando la educación a las necesidades de un mundo laboral en el que se hace imprescindible una mentalidad abierta al cambio y al aprendizaje continuo. Se ha de fomentar el pensamiento crítico y poner en valor la figura del docente, y ello pasa por asentar la educación en valores como el respeto, responsabilidad y compromiso con la sociedad para su mejora.

Usted es especialista en soft skills ¿Cómo las pueden aplicar los centros educativos?

A través de la coherencia, ejemplificando e inspirando, con una formación continua adecuada en habilidades técnicas y sociales. Los líderes educativos han de convertirse en coach de los docentes, que tienen que entrenarse día a día para adquirir o potenciar herramientas que generen una actitud positiva, para luego entrenar a los alumnos desde la infancia en habilidades personales e interpersonales, esenciales para vivir con plenitud, como la autoestima, el optimismo, la resiliencia, la comunicación efectiva, el trabajo en equipo o la asertividad. Los docentes han de ser activadores del pensamiento crítico del estudiante sacando los talentos de cada uno.

En el libro también se habla mucho del futuro ¿Cómo visualiza usted que serán los centros educativos en un futuro inmediato?

Colaborativos, coherentes, poniendo el foco en la mejora continua de profesores y alumnos, buscando la excelencia, no solo técnica sino humana. Mi propósito, a través de mis empresas y asociaciones en las que colaboro activamente, es que las instituciones educativas saquen de cada alumno lo mejor, que basen su metodología en la calidad y fomenten el desarrollo del talento, de una forma personalizada, no estandarizada

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