¿Por qué el hábito puede hacerme eficiente?

Somos muchos los que nos hemos leído un libro de referencia en el mundo empresarial titulado Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva de Stephen Covey. La sorpresa viene cuando años después su hijo, Sean Covey, escribe uno adaptado a la adolescencia titulado 7 hábitos para los adolescentes altamente efectivos.

¿Semejanzas entre ellos? Muchas. Y eso puede sorprendernos porque el libro de Stephen Covey ha sido reconocido durante mucho tiempo como una referencia en la gestión directiva de las organizaciones. Pero algunos dejan de lado algo esencial, y que dice el propio Covey, y es que la familia es, también, una “organización”. De manera que tanto uno como el otro, hablan, al fin y al cabo, del ser humano y su comportamiento frente a la vida: familia, empresa, equipo…

De ahí que traiga esta reflexión a este foro: ¿el hábito puede hacerme más eficiente en mi vida?

La respuesta creo que es casi evidente, ¿no? La cuestión es que muchas veces no somos protagonistas de dicha eficiencia. Y eso, ¿por qué?

En este punto podemos hacernos preguntas clave que nos ayuden a dilucidar si estamos en el camino adecuado o no en nuestra gestión diaria (en casa, en el colegio, con mi equipo…)

¿Qué entiendo por hábito? ¿Cuáles tengo? ¿Me ayudan?

Sin entrar en el detalle, pero me parece muy interesante cuando Covey habla de que, consciente o inconscientemente tenemos unos hábitos creados, de ahí que te plantee cuáles son los tuyos y a dónde te llevan en tu gestión diaria.

¿Cuáles son mis paradigmas? ¿Y mis principios?

Solo para aclarar: paradigma es aquella idea que tengo sobre algo, la visión construida que he forjado de la vida, etc. Cuántos de estos paradigmas son fruto de una herencia, esa es la intención de mi pregunta. Ve al fondo de lo que crees de algo o de alguien y descubre lo que realmente es. Ese debe ser nuestro principal principio…, ir a la verdad de las cosas.

¿Qué tipo de bienes busco? ¿Los económicos, los físicos, los humanos?

Nada que añadir. Pregúntatelo y en la respuesta está el sentido de lo que haces o dejas de hacer.

Soy muy consciente de que algunas de estas preguntas no tienen una respuesta fácil, pero yo te invito a que te las formules. Para un momento, el tiempo que necesites, y empieza a dibujar, poco a poco, el mapa de tu realidad: tú como padre, tú como hija, tú como director de un colegio, tú como gestor de un equipo…

Qué potencia tan grande puede ser descubrir que en cualquier ámbito de los que te estoy hablando está la misma persona: TÚ.

Y a eso justo es a lo que quiero dedicar estas líneas, a que te preguntes si hay una fórmula resultante entre quién eres y lo que haces. Y me encantaría que lo centraras, sobre todo, en tu ámbito profesional, ya que muchas veces es donde más incoherencias hay entre el ser y el hacer.

Te tengo que decir que, desde mi punto de vista, la clave de la felicidad pasa por que haya una coherencia entre lo que tú eres y lo que haces. Todo lo que esté fuera de esta fórmula nos hará “ruido” y nos generará malestar. Cuando decimos que nuestros actos están llenos de sentido es porque hay esa coherencia, esa intención de hacer las cosas según soy. Eso marca la diferencia entre un auténtico líder y una persona con poder de decisión.

Qué importante es que asumamos, primero, nuestras carencias para comprender la de los demás. Qué importante es descubrir nuestras fortalezas para potenciar la de los demás. Y qué importante es aceptar lo que uno es para tener misericordia con los demás.

Y te preguntarás, ¿y esto qué tiene que ver con la dirección de un colegio, o la gestión de un equipo? Pues todo, absolutamente todo. Tu estilo de liderazgo es fruto de tu forma de ser, de tus hábitos, de tus creencias, de los bienes que buscas. Por eso es importante ir haciendo “parones” en la vida y preguntarse si uno sigue en el camino que se planteó seguir…

Es verdad, también, que yo puedo marcarme una hoja de ruta y a medida que avanzo cambian ciertas “estaciones”. Es evidente que la vida va redireccionando nuestros objetivos, propósitos, maneras de hacer. Y cuando eso sucede, qué importante es preguntarse por qué y para qué, ya que la respuesta a esas preguntas me llevan directamente al sentido de lo que hago.

Muchas veces tomar decisiones no es fácil, lo sé. Por eso es muy importante conocerse y dar respuesta a lo que somos, porque ahí reside el éxito de nuestro quehacer diario. Recuerda la fórmula…, coherencia…

Y llega ese momento en el que te tienes que parar y pensar en ti, en tus acciones, decisiones, errores, aciertos… Y todo gira entorno a ti. Olvídate por un momento del resto: del error de tu jefe de estudios, o del acto inconsciente de tu profesor de Lengua. Aparta ese pensamiento negativo por aquel que, hagas lo que hagas, está en tu contra. Hazte solo una pregunta: esto que he hecho, esta decisión que he tomado, ¿qué dice de mí?

Ahí te dejo la pregunta… Muchas veces su respuesta no es fácil, sobre todo porque intuyo la respuesta y no me gusta. De ahí que tantas veces tengamos que “tirar” de nuestros “aliados” para salir adelante (mis “pepitos grillos”).

Solo hay una cosa que debería motivarte a redescubrirte cada día, y es tener como propósito ser un poco mejor cada día de tu vida. Y eso, no se consigue andando solo por la vida. ¿Tienes ya tus “aliados” para este viaje interior diario? ¿Tus palancas?

A lo mejor te sorprende que personalice tanto tu profesión, pero qué somos si no personas… Somos un “siento-pienso-actúo” constantes. Y si te saltas algún “paso”… el actúo puede ser un desastre. Así que mejor ser consciente, ¿no crees? Si quieres, otro día profundizamos en esto…

Hoy solo quiero transmitirte la importancia del conocerse, del renovarse y resetearse cada vez que sea necesario por el bien de tu equipo y del proyecto del que eres líder. Quiero que tomes conciencia de que, consciente o inconscientemente, has generado unos hábitos en tu día a día y debes preguntarte si te hacen más o menos eficiente. Quiero que te rebeles contra la inercia de porque sí o el porque no y que des un paso hacia el por qué sí o por qué no…

Y si no has leído a Covey, hoy es un buen momento para hacerlo, no te arrepentirás.

Javier Luna, experto en formación educativa y asesor pedagógico

 

 

 

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