Profesores y empleadas del hogar, los trabajos más precarios

Ratio alumnos/profesores

Más de cien mil profesores regresarán a las aulas, en teoría, con el comienzo de curso escolar. Serán, también en teoría, los mismos que hubieron de dejar obligados los centros educativos en los que impartieron enseñanza durante el último curso. Son los profesores interinos, aquellos que no cuentan con vacaciones pagadas, como la mayoría de trabajadores.

La temporalidad en el sector de la educación se refiere a la existencia de contratos de trabajo que tienen una duración determinada y están sujetos a un período específico, en lugar de ser contratos de trabajo permanentes. Esta situación es común en muchos países y puede tener diferentes formas y razones. No es, por tanto, algo que afecte solo a España.

En el ámbito educativo, la temporalidad puede presentarse en varios contextos, empezando por los contratos temporales para profesores. De hecho, algunas instituciones educativas contratan a profesores por períodos específicos, como un semestre o un año académico. Esto puede deberse a fluctuaciones en la demanda de cursos o a la necesidad de cubrir bajas temporales.

Otra vía es la de los interinos y sustitutos. Cuando un profesor o docente titular se encuentra de baja o licencia por enfermedad o maternidad, puede ser reemplazado temporalmente por un interino o sustituto hasta que regrese el titular.

A eso hay que sumar los proyectos educativos específicos, que, en ocasiones, lleva a contratar personal temporal para proyectos educativos o de investigación que tienen una duración determinada, como la implementación de un programa educativo o una investigación específica.

También existen contratos temporales para personal de apoyo en el ámbito educativo, como asistentes de enseñanza, administrativos o personal de limpieza, que pueden ser contratados por períodos determinados.

De igual modo, los estudiantes en formación o recién graduados pueden acceder a becas o prácticas remuneradas o no remuneradas en centros educativos, como parte de su experiencia formativa.

Por último, en algunos casos, se ofrecen programas de formación continua o cursos de actualización para profesores y educadores, los cuales pueden tener una duración limitada.

Si bien la temporalidad puede brindar cierta flexibilidad a las instituciones educativas para adaptarse a cambios estacionales o demandas específicas, también puede tener desafíos significativos. Los trabajadores temporales pueden enfrentar inestabilidad laboral, menor protección laboral y dificultades para acceder a beneficios y oportunidades de desarrollo profesional. Además, la falta de continuidad en la plantilla docente puede afectar la calidad educativa y la cohesión dentro de la institución.

Por tanto, y en eso todos los expertos coinciden, es importante que las políticas educativas busquen un equilibrio entre la flexibilidad laboral y la seguridad laboral para los trabajadores en el sector de la educación, asegurando condiciones justas y adecuadas tanto para los docentes como para los estudiantes.

Precario, no; lo siguiente

CCOO denuncia que esta situación de despidos en julio y reenganche en septiembre (nunca del todo garantizado) “se perpetúa” por la precariedad del sector. “Una práctica habitual”, se lamenta el sindicato, “en el sector privado, pero también en algunas administraciones públicas, en las que los despidos de interinos e interinas durante los meses de julio y agosto son una constante”.

La central sindical explica que este es un asunto recurrente ante los tribunales con sentencias contradictorias, y una situación dispar entre comunidades autónomas. Para ello, comparte dos datos ilustrativos: en 2018 se perdieron algo más de 110.000 puestos de trabajo, mientras que en el verano de 2022 fueron casi 170.000.

Esta pérdida de empleos en el sector no ha bajado, denuncian fuentes de CCOO, que subrayan que en los últimos años mencionados, el de profesores es, junto al sector de las empleadas de hogar, el que más despido acumula y mayor precariedad laboral presenta. La destrucción de empleo no solo se observa en el régimen general, sino también en el régimen de personas autónomas.

Para CCOO es muy importante que las administraciones tomen medidas respecto a una situación que, reprocha, se repite verano tras verano. Así, reclama fortalecer y ampliar la plantilla y los recursos de la inspección de trabajo para impedir que las empresas traten de ahorrar costes laborales, no cotizando por el profesorado, durante los meses de julio y agosto. Evitando entre otras cosas, apunta, “los despidos encubiertos”.

También pide que en el sector privado se regule, con claridad, en los convenios colectivos, la situación del verano para los trabajadores, así como la necesidad de un acuerdo en el seno de la Conferencia Sectorial de Educación, que permita que todo el profesorado interino de la educación pública no universitaria tenga derecho a cobrar los meses de verano, hasta el inicio del curso siguiente.

En la misma línea, exige una mayor vigilancia y mejor regulación de la situación laboral de los autónomos, garantizando sus derechos laborales, sociales y profesionales y vigilando, de forma activa, la situación encubierta de muchos falsos autónomos que, en realidad, trabajan para la empresa privada.

En relación con su propuesta como sindicato de mantener los centros educativos abiertos en verano, la contratación de profesorado para actividades educativas y culturales “debería ser una prioridad en el sector de la educación”.

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