Elaboran una propuesta para la evaluación de los docentes

Evaluación profesores

En la era de las encuestas y de las evaluaciones sobre los servicios que recibimos, los profesores no podían quedar al margen. El impulsor de la LOGSE, Álvaro Marchesi, y la profesora de la Universidad Complutense, Eva María Pérez, han desarrollado un modelo de evaluación del trabajo docente.

Según la LOMCE, y anteriormente la LOE, la Administración es la responsable de evaluar a los docentes con el objetivo de mejorar la calidad de la enseñanza. La Fundación SM ha presentado una propuesta para realizar lo planteado en el artículo 106 de la LOMCE: evaluar a quien evalúa a los jóvenes.

El primer aviso de los autores de esta iniciativa es que se trata de una acción voluntaria, tanto para los profesores funcionarios como para los profesores de los centros concertados. Para los que están en el inicio de su actividad docente, la evaluación se presenta como una opción a la idea de realizar un “MIR o PIR educativo”. En este caso, “una vez son seleccionados en un centro concertado o aprueban un concurso, harían dos años en formación práctica remunerada y se les evaluaría, superando la evaluación se obtendría plaza estable”, según ha explicado la profesora Pérez. En el caso de los interinos, podría servir para sumar puntos en las futuras oposiciones, en caso de tener un resultado positivo.

Cómo se desarrolla la evaluación

Tres son las herramientas pensadas para evaluar al docente.

  • Elaboración de un portafolios sobre el trabajo realizado
  • Observación de sus actividades en el aula
  • Cuestionarios a familias y alumnos.

El portafolio, en función de la etapa educativa, abarcaría los siguientes aspectos:

  • Favorecer el aprendizaje de todos los alumnos
  • Responder de forma flexible a la diversidad
  • Utilizar las TIC de manera pedagógica
  • Trabajar en equipo
  • Contribuir al desarrollo socioemocional y moral de los alumnos
  • Colaborar con las familias y en la planificación y gestión del centro y en sus actividades comunes.

Los evaluadores serían sobre todo inspectores, también miembros de equipos directivos, aunque no del mismo centro, y otros docentes con algún sexenio evaluado de manera positiva.

Los resultados, como suele ser habitual en este tipo de evaluaciones, son confidenciales y suelen aportar sugerencias de mejora. En caso de ser positivo, el docente recibiría un incentivo económico, que podría ir desde los sesenta euros en los primeros años hasta los cien en las últimas evaluaciones realizadas.

Costes y calendario

Los autores de esta propuesta han estimado que si fueran evaluados de forma positiva entre el 80 y el 90 por ciento, el coste sería superior a los 900 millones de euros, sin contar el coste que supondría contratar a más inspectores

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