Psicólogos advierten que el ciberacoso comienza cada vez a edades más tempranas

Menor triste

Los psicólogos del programa Recurra de GINSO muestran su preocupación por el descenso en la edad de inicio de los menores que acosan a través de Internet a otros jóvenes y recalcan la importancia de la educación en el respeto y la empatía.

El ‘ciberbullying’ o ‘ciberacoso’ entre menores es una problemática creciente en los últimos años y que preocupa, y mucho, tanto a padres como a la comunidad educativa. Una de las diferencias más significativas entre el acoso escolar y el ciberacoso, es que el primero se suele tener que dar repetidamente en el tiempo para ser considerado como tal, mientras que el ciberacoso puede comenzar con un acto aislado (por ejemplo, con una publicación en una red social), y acabar teniendo una repercusión negativa para la víctima mucho mayor de lo que la persona que lo inició podía prever, se explica en una nota.

«En muchas ocasiones, los jóvenes comparten una foto o un vídeo sin ‘mala intención’ pero, dada la naturaleza de las redes sociales, ese contenido puede llegar a tener una repercusión muy grande, y por tanto el perjuicio para la víctima puede ser también considerable», explica Sophie Álvarez-Vieitez, Subdirectora de Recurra Prevención.

Una de las principales dificultades a la que se enfrenta el personal educativo es que no es fácil detectar este tipo de comportamientos ya que, a diferencia del acoso escolar presencial, los adultos no suelen compartir entorno digital con los menores. En este sentido, en recomendable que los profesores tengan una relación cercana y de confianza con los alumnos, observando posibles cambios en la conducta de los jóvenes para poder detectar la existencia de un problema.

Por otro lado, es habitual que cuando se da acoso escolar presencial, también exista ciberacoso, por lo que el personal educativo debería tener en cuenta este factor. «Cada vez están más interrelacionados ambos tipos de acoso. Hoy en día es verdad que prácticamente va a la par. Es muy raro que haya acoso escolar presencial que no continúe con ciberacoso», recalcan los expertos.

Descenso en la edad de inicio del ciberacoso

«Según diversos estudios, el pico de incidencia de casos de ciberacoso entre menores está entre los 14 y los 16 años. Pero un dato significativo es que estamos viendo que la edad a la que solía iniciarse este tipo de comportamientos solía rondar los 14 o 15 años, y ahora está bajando hasta los 10 y 11 años, y esto nos preocupa mucho», explica Álvarez-Vieitez.

Uno de los posibles motivos de este descenso en la edad de inicio en el ciberacoso es que los niños cada vez tienen acceso a la tecnología a edades más tempranas, pero no se les enseña a usarla correctamente. Según los expertos, esto no solo está ocurriendo en lo relativo a los casos de ciberacoso, sino que la edad media ha disminuido en casos de acoso escolar e incluso en el consumo de pornografía.

¿Cómo debe actuar el colegio y los padres ante un caso de ciberacoso?

En el momento en el que se detecta que se está dando ciberacoso entre alumnos, la entidad educativa debe darle la importancia que tiene y actuar en consecuencia, aunque esta situación se esté dando fuera de las aulas. «El primer paso es identificar a los actores implicados (agresor/es y víctima/as) para entender la situación. A continuación, se debe hablar con las familias tanto de los acosadores como de los acosados, apoyando a la víctima y ayudando al agresor a que entienda que lo que ha hecho está mal. En algunos casos incluso es recomendable involucrar a toda la clase para que entiendan las consecuencias que tienen este tipo de comportamientos abusivos en Internet».

Con respecto a los padres, tanto si hablamos de los del agresor como los de la víctima, es importante que trabajen de la mano del colegio, intentando no señalarse ni culparse mutuamente, sino trabajando codo con codo. Si se dan mensajes similares desde diferentes ámbitos es más fácil que el mensaje cale.

En el caso del agresor, «es importante que los padres transmitan el apoyo a su hijo o hija, pero que dejen claro que no apoyan su conducta y que lo ocurrido es intolerable», explica Álvarez-Vieitez. Por su parte, tanto la familia como el personal educativo de la víctima deben apoyar y trabajar con esta lo más tempranamente posible a nivel emocional, ya que el ciberacoso puede desembocar en situaciones emocionales o mentales muy graves, advierten desde la asociación.

Educación digital temprana como medida de prevención

La educación digital y la concienciación sobre las consecuencias y la gravedad de realizar acoso a otro joven a través de Internet son factores clave en la prevención del ciberacoso. Los expertos recalcan además la importancia de transmitir a los jóvenes que cualquiera puede convertirse en agresor y cualquiera puede ser víctima de un caso de ciberacoso.

Para tratar de prevenir estas situaciones, los expertos recomiendan que los padres eduquen a sus hijos en el respeto y en la aceptación de los demás. «Muchas veces en internet, no tener al otro delante hace que la empatía se diluya, lo que lleva a hacer o a decir cosas que nunca se harían o dirían en presencia de la otra persona. Por eso es muy importante que los padres trabajen con niños y adolescentes la empatía».

Señalan, además, la importancia de enseñar que en Internet existe un código de conducta, conocido como NETiqueta, que deben seguir y respetar. «Uno de los factores más importantes es que se eduque a los niños en este sentido antes de que tengan un teléfono móvil u otro dispositivo similar propio para que cuando tengan acceso a estos estén más preparados desde el punto de vista de respeto a otros en Internet».

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