Psicometría y videojuegos

Una de las ramas más prolíficas de la psicología es la psicología diferencial, que está especializada en analizar las diferencias psicológicas entre unos individuos y otros. Particularmente me parece una línea de trabajo muy interesante y que además tiene una gran relación con la educación.

La psicología diferencial quiere encontrar respuestas a preguntas importantes, como por ejemplo las siguientes: ¿Por qué algunas personas son aparentemente más inteligentes que otras? ¿Realmente lo son? ¿En qué medida? ¿Por qué? ¿Hay un componente genético? ¿Cuánto influye el ambiente en la inteligencia de una persona y cuánto su genética? ¿Cómo influye la educación? ¿De qué manera? ¿En qué medida? ¿Se puede mejorar la inteligencia de un individuo determinado? ¿Cómo?

Al ver estas preguntas muchos educadores quizá piensen en relacionar la psicología diferencial con la Teoría de las Inteligencias Múltiples de Howard Gardner. Pues no van por ahí los tiros. A pesar de su gran popularidad, el modelo de las Inteligencias Múltiples de Gardner cada vez tiene menos respaldo científico, y se está quedando más bien como unos conceptos interesantes, y quizá más cerca del campo de las habilidades o aptitudes, pero no de la inteligencia.

El estudio científico de la inteligencia humana

El consenso científico sobre cómo es la inteligencia humana y cómo funciona camina por otros derroteros. Podriamos resumirlo muy brevemente como el hecho de que existe un factor general de inteligencia (g) de orden jerárquico superior, y una serie de dominios más específicos. Algunos ejemplos de estos últimos serían el razonamiento fluido (Gf), la memoria a largo plazo (Glr) y a corto plazo (Gsm), el procesamiento visual (Gv) y el auditivo (Ga), la comprensión (Gc) o la velocidad mental (Gs).

La psicología diferencial se apoya mucho en análisis numéricos de mediciones de ciertos aspectos de la inteligencia humana, y las relaciones que tienen entre sí. De ahí que una de sus herramientas fundamentales de investigación y trabajo sean los instrumentos de medida de la inteligencia, para cada uno de sus ámbitos.

Los tests de inteligencia, por ejemplo, tienen una gran tradición y una larga historia. Y han ido evolucionando mucho con el tiempo. Ya no estamos hablando únicamente de determinar el Cociente Intelectual (CI) de un individuo. Si alguien quiere hacerse una idea de lo que estamos diciendo, puede darse una vuelta rápida por el Banco de Instrumentos del Centro de Investigación Biomédica en Red de Salud Mental (CIBERSAM), y observar la enorme cantidad de pruebas validadas que existen, y están disponibles para los especialistas.

¿Y los videojuegos?

Los videojuegos tienen aquí un papel inesperado para muchos. Y es el siguiente. Si hay una gran cantidad de instrumentos validados para medir distintos aspectos de la inteligencia humana, ¿podría considerarse la posibilidad teórica de utilizar determinados videojuegos para hacer mediciones de ciertos dominios de la inteligencia humana? La respuesta parece ser positiva.

Así se explica por ejemplo en este muy interesante paper académico: «Video games, no brain-games, to assess intelligence». Es importante tener en cuenta que no se trata de utilizar videojuegos cualquiera para medir cualquier cosa, sino que se hila fino. Los videojuegos tienen una gran cantidad de géneros y títulos con características muy concretas, que los hacen candidatos a establecer correlaciones entre las puntuaciones que los jugadores consiguen en ellos y las puntuaciones que obtienen los jugadores en ciertas pruebas validadas para la medición de algunos dominios de la inteligencia.

Pues bien. Por lo que parece, se pueden establecer correlaciones tan altas entre las puntuaciones de los jugadores en determinados géneros de videojuegos y ciertas pruebas de medición de algunos dominios de la inteligencia que prácticamente resultan equivalentes: quien consigue altas puntuaciones en determinados videojuegos también lo hace en ciertas pruebas de inteligencia y al revés.

Si alguien busca una explicación detallada de lo que estamos hablando, se puede encontrar en esta investigación: «26 Intelligence and Video Games». En ella por ejemplo se hace una tipología extensa de géneros de videojuegos, con ejemplos de los mismos. Porque no tiene nada que ver un título de lucha con otro de puzzles, etc.

Recordemos siempre que estamos hablando de dominios muy concretos y determinados de la inteligencia humana. No (aún) del factor general de inteligencia. Aunque también se habla ya de ello.

Son resultados aún muy preliminares de investigación, pero abren una línea de trabajo realmente interesante de cara al futuro. ¿Se imaginan a psicólogos poniendo a jugar a los estudiantes a ciertos videojuegos para con ello obtener resultados relevantes de cara a su trabajo? Sepan que esa situación es mucho más que una opción teórica.

El mundo está cambiando…

Julián Alberto Martín

La tecnología, ¿mejora la educación?

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