¿Qué necesitan mis profesores?

Estos días pensaba que, para lograr ser un buen maestro, has de ser un inconformista intelectual nato o, dicho de otro modo, un lifelong learner. Me explico mejor: mi profesión me aporta diariamente muchas satisfacciones a nivel de crecimiento profesional. El aula me somete a un cuestionamiento personal constante (¿qué podría haber hecho diferente para que esto no pasara o sucediera aquello que yo había programado?), cada tutoría con familias o las reuniones con los profesores me plantean siempre nuevos retos de aprendizaje, nuevas áreas inexploradas que me invitan a leer, a investigar y a experimentar para poder mejorar mi desempeño docente y directivo.

Y esta actitud de inconformismo intelectual y de apertura al aprendizaje también la traslado a mi ámbito personal y familiar: creo que el reto que me ha supuesto, y me sigue suponiendo, una mayor autoexigencia y una necesidad de crecimiento  constante es la maternidad. Cada hijo es un mundo inexplorado que, día a día, los padres vamos descubriendo. Y en este proceso de descubrimiento, a menudo nos topamos con que nos faltan las herramientas adecuadas para poder acompañar a un hijo o hija concreto. Y es que los padres solemos reproducir los patrones educativos recibidos en nuestras casas, así como muchos maestros, reproducen los patrones magistrales recibidos en sus escuelas.

Pero es que ser padre o madre no nos convierte en educadores. Al igual que el haber sido alumno no nos convierte automáticamente en docentes. Necesitamos formación específica para ser padres, al igual que el maestro.

La docencia y la maternidad son dos facetas de mi vida que están íntimamente ligadas y que se retroalimentan de forma constante. Me han hecho descubrir áreas de conocimiento maravillosas, aún inexploradas, que han impactado después muy positivamente en uno u otro ámbito. Es el caso del Coaching Educativo que me hizo descubrir el poder de las buenas preguntas y que después trato de llevar a cabo en casa con mis hijos.

Otro caso de retroalimentación entre uno y otro ámbito es el reto que me ha planteado, y me sigue planteando desde su nacimiento, uno de mis hijos: no sabía cómo conectar con él, cómo llegar a su corazón y ayudarle. No le entendía, no comprendía porqué actuaba de ese modo y eso me causaba una frustración constante y cada vez estábamos más distantes el uno del otro. Me puse a investigar y me topé con Marisa Moya, entrenadora de Disciplina Positiva, y para Madrid que me fui a certificarme en Disciplina Positiva para Familias.

Y entonces se me abrió un mundo maravilloso ante mis ojos: el de la necesidad del ser humano de CONEXIÓN, de PERTENENCIA y de CONTRIBUCIÓN. Marisa me mostró que debía desviar mi mirada de la conducta inadecuada de mi hijo y dejar de concentrarme en atajarla. Necesitaba ir al fondo de la cuestión, tratando de no quedarme con lo que era visible (la conducta desafiante, la contestación…): debía tratar de descubrir qué necesidad no cubierta tenía mi hijo que le hacía actuar de tal o cual manera.

Esta reflexión la trasladé a mi ámbito profesional: ¿qué necesitan mis profesores? ¿qué hay detrás de aquel profesor que se niega a hacer tal o cual cosa? ¿por qué fulanito llega tarde casi siempre? ¿por qué el equipo está dividido? ¿qué hay detrás de un grupo disruptivo? ¿por qué tal alumno desafía constantemente? ¿por qué no funcionan los castigos?

Y seguí formándome y volví a Madrid de nuevo con Marisa, para certificarme en Disciplina Positiva de Aula. Y al salir de allí me puse manos a la obra en el cole y poco a poco, se ha ido obrando la magia. La magia que supone conectar con las personas, descubrir sus necesidades, dejando de lado las etiquetas y los juicios inmediatos.

Y es que, para gestionar equipos, para acompañar personas, hay que ir a lo profundo del ser humano. Las personas somos “material altamente sensible”, tenemos unas necesidades básicas que necesitamos tener cubiertas para poder desarrollar nuestro potencial al máximo. Esto es, para tener equipos de alto rendimiento, hay que ser, ante todo, MUY HUMANOS, conocer la esencia de la persona. Y esta es un área que pocos programas de entrenamiento directivo tienen en cuenta.

Anthony Robbins determina 6 necesidades básicas que los humanos necesitamos cubrir:  sentirnos queridos, amados, importantes, seguros, en crecimiento contante, que somos capaces de aportar y enriquecer.

A modo de resumen, podríamos decir que tu equipo de profesores necesita:

  1. IMPORTANCIA: sentir que son seres únicos e irrepetibles, necesitan que les hagas sentirse especiales y que su vida, su rol en el colegio, tiene sentido. Dedícales tiempo y escúchales.
  2. AMOR Y CONEXIÓN: el amor es el sentimiento más importante que gobierna el mundo. Tu claustro necesita sentir que conecta, que las relaciones humanas que se establecen son enriquecedoras.
  3. SEGURIDAD: tu equipo necesita tener la certeza interna de estar seguros, tanto a nivel físico como psicológico. JAMÁS amenaces con despidos, bajadas de sueldos o cualquier otra idea que despierte miedo en los trabajadores.
  4. CONTRIBUCIÓN: necesitan servir, ayudar, contribuir, ir más allá de sí mismos. Para ello: DELEGA!!
  5. CRECIMIENTO: necesitan sentir que evolucionan, que avanzan, que crecen. Necesitan un Plan de Desarrollo Profesional Docente Individualizado, un Plan de Carrera, ver que se confía en ellos para promocionar.
  6. VARIEDAD: necesitan cambios, retos, desafíos… porque así se sienten vivos y que progresan, que están en camino.

La maternidad, la docencia y la dirección son tres ámbitos de mi vida que se retroalimentan constantemente. Pero para que así sea, la actitud ante la vida debe ser siempre de inconformismo, de cuestionamiento constante, de autoevaluación. Porque la vida es camino y, ya lo decía el poeta “Caminante no hay camino, se hace camino al andar”. Así que seguiré caminando para seguir aprendiendo de mis caídas y de los maravillosos aprendizajes que extraigo de cada una de ellas.

Anabel Valera Ibáñez, directora de Colegio Lleó XIII y directora ejecutiva de la Red de Directivos de Instituciones Educativas en España REDIE

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