Rapidito y con cuidado. Cuando el espacio y el tiempo ya no condicionan a la escuela

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Una de la primeras fórmulas que aprendimos en física en el colegio es la de la velocidad: velocidad = espacio recorrido / tiempo. A partir de ahí a todo lo llamamos velocidad y en mi experiencia vamos más acelerados que rápidos. Esta fórmula de la aceleración la aprendimos como la velocidad divida entre el tiempo. Y para explicarlo sencillamente, yo no soy físico, mide la variación de velocidad de un objeto a lo largo del tiempo.

Si dejamos de mirar cómo afecta la velocidad y la aceleración a los objetos y nos focalizamos en las personas y en el colegios tal vez podemos reflexionar sobre algunos aspectos que la frase que Sal Khan dijo, en el EnlightEd 2020 de la semana pasada, me ha sugerido: «El aprendizaje no debe estar limitado por el tiempo o el espacio y la COVID19 lo ha demostrado».

Los colegios están organizados por unos horarios (tiempos) en unas aulas (espacios) donde aprenden alumnos y profesores enseñan. Las coordenadas espaciotemporales han saltado por los aires con la nueva situación y han puesto patas arriba los modelos de aprendizaje, la organización de los espacios, las relaciones entre las personas y también los materiales que utilizamos. Por supuesto, que ha dinamitado el modelo de gestión: los colegios hacían su presupuesto, diseñaban las actividades, reservaban espacios. Los profesores preparaban y diseñaban las sesiones de aprendizaje a un curso vista. Y esto era válido para una situación en la teníamos a los alumnos siempre en el aula. Todo esto se ha hecho añicos y quien no lo vea, pues como dice el refrán: ojos que no ven… bofetada que te pegas…

Si queremos empezar a reinventar la escuela de nuevo hemos de saber algunos de los cambios más importantes, que en mi opinión, están ocurriendo en las familias, los padres, los alumnos y los profesores:

1.- Se han convertido en “superconsumidores” del conocimiento y el aprendizaje. Lo mismo hacen deporte en familia viendo YouTube, que hacen un receta Michelin siguiendo a Dbiz Muñoz en Facebook, mientras compran el material para el colegio a la par que están en el trabajo o en el gimnasio, viajan “confinados” a través del Google Maps y un sin fin de cosas más. No estoy relatando las posibilidad de hasta dónde se puede llegar, sino la realidad misma. Y está afectando de lleno al aprendizaje.

2.- La ominicanalidad en el aprendizaje. De procesos de aprendizaje donde el profesor lo hacía todo a aprender por muchos canales. Y ningún canal desaparece, pero se suman otros que son tan eficaces o complementarios como los ya conocidos. La presencialidad en el aprendizaje se convierte en un canal escaso en la actualidad y se suma el móvil, tablets, televisión y otros. Y los formatos son muy diversos, mails, whatsapp, redes sociales, vídeos, libros electrónicos, etc.

3.- Iterar es la base del aprendizaje. En el sentido de que seguiremos haciendo las mismas cosas que antes, pero habrá que repetir y repetir para construir el aprendizaje. Pero ahí, tendremos que incorporar metodologías agile, de lean y de design thinking para que el aprendizaje sea significativo tanto en los contenidos como en las competencias.

Es decir, los aprendices actuales de toda edad aprenden “en cualquier momento y en cualquier lugar” y esos dos factores, espacio y tiempo, no solo no limitan el aprendizaje sino que lo convierten en exponencial. Ya no va a poder ser controlado por un profesor, pero sí tiene que ser acompañado y coevaluado con él.

Así pues, no pensemos en que la nueva situación es un meteorito que nos ha caído. Porque más bien tiene forma de boomerang que va a volver y tienes que estar preparado para cogerlo con las dos manos.

Jaime Úbeda, director del colegio San Patricio El Soto

Redacción
Author: Redacción

Redacción de Éxito Educativo, información sobre la actualidad educativa, especialmente toda la relacionada con la gestión lo centros.

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