Reflexiones a cuenta de la educación de la Princesa Leonor y de los hij@s de los Iglesias Montero

Princesa de Asturias

Dos acontecimientos de actualidad, sobre los que me permito reflexionar, han golpeado al mundo educativo en estos últimos días.

Por un lado, la elección y el coste de la misma, del colegio que Sus Majestades los Reyes de España han decidido para su hija Leonor. Por cierto, esa que si nada lo impide está destinada a ser la futura Reina de España.

Por otro lado, la decisión que han tomado Pablo e Irene. Si, si, no los llamen de otra forma; ellos se ofenden; son muy de “nosotros”; del pueblo llano. No los llamen Señor vicepresidente Iglesias o Señora ministra Montero porque, aunque sea el tratamiento protocolario adecuado, a ellos no les gusta. Ellos se apean rápido de ese tratamiento porque su aspiración nunca fue otra que la de representar nuestros intereses y los de sus votantes desde su pisito en Vallecas y asumiendo que la política no les iba a cambiar en nada, porque es un trabajo como otro cualquiera. Así que, para no herir sus sensibilidades, y asumiendo sus gustos y voluntades: Pablo e Irene, lo dicho.

Perdón, no quiero desviarme del sentido de esta columna semanal que, al fin y al cabo, es hablar de educación. Y el lector a estas alturas aún estará preguntándose acerca de qué tiene que ver con la educación esta introducción con la que he iniciado el artículo. Pues bien, lo que pretendo es, analizando ambas circunstancias, demostrar que la educación privada en España, en todos sus grados, no solo es excelente, sino extraordinariamente barata. Algo, por cierto, que muchos ya sabíamos y otros muchos saben. Precisamente por esta circunstancia, muchos centros españoles (de Infantil, colegios y universidades) están siendo adquiridos por fondos financieros internacionales. En algunos casos, incluso, ejemplos de esos grandes y prestigiosos colegios privados “de toda la vida”. Todas las semanas nos sorprende alguna operación de estas características.
Vayamos a los hechos.

Los padres de la Princesa Leonor, en uso de su libertad de elegir, y la del disfrute en su pleno derecho de la parte del presupuesto anual de la Casa Real de España que ellos consideren, han determinado que su hija mayor, con el objeto de que su preparación vital y académica (no perdamos de vista el primer aspecto: vital) sea más completa, curse los dos siguientes cursos académicos que se corresponden con nuestro Bachillerato, en un colegio internado británico de élite. El coste por ambos años, según informan los medios de comunicación, ascenderá a 76.000 libras (lo que vienen a ser unos 86.000 €). Nadie puede negar que la cuantía es importante. Más aún si la comparamos con colegios privados internacionales con internado en España, cuyo coste anual viene a situarse en unos 25.000 €/año. Algunos son más caros. En todo caso es innegable que el colegio que han elegido (UWC Atlantic College en Gales) dispone de unas instalaciones envidiables- no hay más que entrar en su página web-; debe contar con un claustro de docentes preparado y altamente cualificado; y la darán acceso a relaciones de carácter internacional que, con toda probabilidad, le serán necesarias en el futuro. A ella y a nuestro país, si es que nos va a representar.

El segundo caso es, si cabe, no solo más llamativo en la comparación, sino que ronda la desfachatez o, como diría el castizo el “echarle un papo a la vida de aquí te espero comiendo un huevo”. Hablo de Pablo e Irene, claro.

Los Iglesias Montero han decidido que sus gemelos reciban los cuidados “exclusivos” de una “NANI” vallisoletana. Esto se llevaba mucho en la corte de Felipe “el Tercero”, allá por los años mil seiscientos y poco cuando la capitalidad estaba en Valladolid. Se sorprende uno, pese a haberlo estudiado, viéndolo renacer de nuevo. Acaso también quieran cambiar la capitalidad y volver a llevarla a la vieja meseta castellana; total, si ya han decidido cambiar de casa hacia el oeste de Madrid a la búsqueda de aire puro y naturaleza, porque no proponerse como objetivo vital volver a nombrar a Segovia capital (de la república entiendo), como la Católica Isabel hizo en su momento. Les queda más cerca. En todo caso, no nos desviemos en disquisiciones históricas, que ya no se lleva.

Decía, que los Iglesias Montero, según medios de comunicación solventes, han decidido “utilizar”, que no contratar -ya saben que ellos no son de mucho contratar y dar de alta a la seguridad social, como nos demostró su Secretario General: Echenique- a una funcionaria de nivel 30, exdiputada de la formación Podemos para más señas, de nombre María Teresa Arévalo Caraballo, que cobra del erario público -o sea, de Ud. y de mí- 51.946 €/año. Su experiencia laboral se centraba esencialmente en el mundo de la panadería y la política y suponemos, no puede ser de otra manera, que es encantadora con las criaturas. También según los medios, la ministra ha decidido modificar espacios del ministerio para poder conciliar su vida profesional con la natural crianza de sus hijos. Total, que si ponemos en comparación los casi 52.000 €/año de tan cualificada docente, el coste de adaptación de las maravillosas instalaciones ministeriales (dudo que se parezcan en nada a un colegio privado español), pues solo podemos colegir que lo que van a pagar los Reyes de España por su hija Leonor no lo es tanto, y si lo comparamos con precios de centros de educación infantil o colegios privados de primer nivel en España (rondará la escolaridad entre los 7.500 €-10.000 €), estos son una ganga en toda regla.

Ya hemos comentado en algún artículo anterior que España, por la calidad de sus centros privados, de todos los niveles, pero en especial colegios y universidades, son extraordinariamente baratos para el mundo educativo internacional. Tanto es así que España debería aspirar a convertirse en un gran “HUB” educativo para alumnos internacionales que quieran ver en nuestro país su puerta de entrada a Europa. Eso es lo que está atrayendo a todos esos fondos de inversión internacionales. La posibilidad de hacer de España un centro de educación internacional con gran potencial. Servicios excelentes; país amable y seguro; también divertido; puerta de entrada a universidades europeas y, ante todo, barato. Barato para vivir; barato para comprar; barato para viajar; y, además, tenemos un tesoro cultural y lingüístico de primer nivel. Si ya nos acompañara una Ley educativa que soportara todo esto, seríamos primera potencia mundial.

En todo caso, lo que es innegable es la inestimable acción de Pablo e Irene por cambiar España. Hemos de reconocérselo sin el menor atisbo de dudas. Empezando por eso que algunos vienen a llamar “usos y costumbres”. Yo creo que, a partir de ahora, debemos variar y usar sin el menor prejuicio el famoso dicho de:
“Ponerse el mundo por Montero” (sin ánimo de ser machista, entiéndaseme bien).
¡Estimados Señores Iglesias Montero, no dejen de seguir intentando cambiar el mundo. Cada vez que hablan sube el pan! (¡espero que no el sueldo de la Nani panadera a cuenta de ello!).

Está bien eso de ver la paja en el ojo ajeno, y no la viga en el propio.

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