Respetaré a mis proveedores

A algunos gestores de centros educativos habría que hacerles escribir, al estilo de las viejas escuelas, 100 veces en la pizarra -o en su tablet para estar más al día- esta frase con la que titulo mi primera firma del nuevo curso. Y es que, en este sector, a algunos les falta profesionalidad y hasta educación. Sí, EDUCACIÓN, esto que debería ser lo más básico cuando nos dedicamos al sector de ídem.

Llevo más de 20 años trabajando con centros educativos y siempre he dicho, a quién me pregunta por mi experiencia en este sector, que una de las mejores cosas de trabajar con profesionales de la enseñanza es que, al menos, en ellos predomina la educación y la ética profesional. Es muy raro encontrarte impagos y la mayor parte de los directivos y titulares de los centros son honrados profesionales, se dejan la piel y suele destacar un trato amable.

Todas las empresas tenemos proveedores y clientes. Ambos son igual de importantes, pues si nuestro negocio viene de estos, sin aquellos no sería posible ofrecerles el mejor servicio. Mantener una buena relación de confianza, respeto y comunicación con nuestros proveedores es clave para la consecución de los objetivos y poder prestar un servicio excelente a nuestros clientes.  Sin embargo, existen directivos con muy poca educación que tratan a los proveedores con bastante arrogancia y parecen tener interiorizado aquello del que “paga manda” y que “el cliente siempre tiene la razón”. Esa forma de tratar al proveedor, lejos de ser rentable a medio o largo plazo, lo que hace es establecer relaciones asimétricas únicamente basadas en el ordeno y mando.

En muchos casos es una cuestión de comunicación. Como dice mi admirados amigo Leo Farache, en su último libro “El arte de comunicar”, “la amabilidad es una virtud, no una debilidad”. Ser amable nos hace mejores interlocutores y suaviza las siempre complejas relaciones empresariales en las que evidentemente existe un interés económico, pero que no dejan de ser por ello relaciones entre personas. De ahí que no pase nada por responder al proveedor al que se le ha pedido un presupuesto, ha tenido la amabilidad de visitarte y ha dedicado horas en preparar una propuesta. Tan educado es decir que sí como que no. Lo que no entenderé nunca es como hay directivos que ni siquiera se toman la molestia de responder a quien previamente han llamado para pedir un presupuesto. Claro que no son los algunos directivos, estas últimos días hemos visto cómo era el mismísimo Ministerio de Educación el que no respondía a los requerimientos de la Federación de Asociaciones de Periodismo de España para solicitar una reunión.

Por tanto, es en este tipo de detalles donde se denota esa falta de profesionalidad, de amabilidad y hasta de educación de algunos. Como nos recordaba el gran Cantinflas en uno de los memes que hemos publicado en ÉXITO EDUCATIVO: “Por más diplomas, cargo o dinero que tengas, como tratas a las personas es lo que define tu educación”.

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