Ricardo Díaz: «El ministro Subirats falta al respeto a profesores, estudiantes y egresados de las universidades privadas»

Ricardo Díaz, director general de universidades
Ricardo Díaz, director general de Universidades y Enseñanzas Artísticas

En los últimos días ha vuelto el debate sobre las universidades privadas a cuenta de la autorización de un nuevo centro de enseñanza superior en la Comunidad de Madrid, la Universidad de Diseño, Innovación y Tecnología (UDIT), y las declaraciones del ministro de Universidades, Joan Subirats, en una entrevista en El País en el que califica a algunos centros privados como «chiringuitos». De todo esto hemos hablado con Ricardo Díaz, director general de Universidades y Enseñanzas Artísticas de la Comunidad de Madrid que defiende vehementemente el crecimiento del espacio universitario en la región como motor de creación de conocimiento, empleo y riqueza.

Como director general competente en la materia, ¿cree que hay una inflación de universidades privadas en la Comunidad de Madrid?

En Madrid, actualmente, tenemos un total de 17 universidades, 6 de ellas son públicas y 11 son privadas. Desde la Comunidad de Madrid pretendemos potenciar al máximo nuestro ecosistema de educación superior y hacer de él un referente nacional e internacional. En este sentido, debemos facilitar la llegada de todos aquellos centros universitarios, siempre y cuando cumplan los requisitos establecidos en la normativa, que quieran dar servicio en Madrid y, con ello, atraer más estudiantes y mejores docentes e investigadores. En una palabra, atraer talento y crear más dinamismo económico.

¿Cree, entonces, que hay margen para más universidades en la Comunidad?

Nunca he entendido la creencia de que un mayor número de universidades rebaja la calidad de sus títulos. Bien al contrario, al introducir más competencia en el sistema, las universidades deben mejorar en oferta y calidad de servicio para atraer estudiantes. Independientemente de ello, en Madrid está garantizada la calidad de todas nuestras universidades por la agencia de acreditación regional, la entidad pública e independiente; Fundación para el Conocimiento Madri+d.

De cualquier forma, si nos comparamos con otras ciudades europeas de nuestro entorno, observamos que Madrid, con 17 universidades, todavía tiene mucho margen de crecimiento. Así, observamos que París tiene 39 universidades y una población similar a la de Madrid. Londres tiene 40, Berlín 32 y Lisboa 30.
¿En base a qué complejo ideológico o de inferioridad, Madrid tiene que estar por debajo de estas otras capitales europeas?

En este entorno, ¿qué papel les toca jugar a las públicas?

Las universidades públicas tienen un papel fundamental dentro del sistema de educación superior madrileño; son la espina dorsal del gran polo de atracción de estudiantes e investigadores en que queremos que se convierta nuestra región.

En la Comunidad de Madrid apostamos decididamente por nuestras 6 universidades púbicas, en las que invertimos para su financiación casi 1.059 millones de euros, lo que constituye un 4,51% del presupuesto total de la Comunidad.

Teniendo en cuenta que Estados Unidos invierte en sus universidades el 3,2%, Dinamarca un 3,1%, Países Bajos un 3,1%, Francia un 1,5% y en España un 1,6%; comparativamente, con un 4,51% de inversión, aquí podemos sentirnos más que contentos, orgullosos del esfuerzo que hacemos los madrileños en el mantenimiento de nuestras universidades públicas.

En los últimos días se ha desatado una fuerte polémica sobre la aprobación de la nueva universidad UDIT. ¿Cumple con el último Real Decreto de creación y reconocimiento de universidades?

ESNE, la promotora de UDIT, comenzó los trámites de creación de la universidad en 2017 y el nuevo decreto se aprobó en julio de 2021. Tal y como establece el informe de Abogacía General del Estado solicitado por el Ministerio de Educación y FP de fecha de 8 de noviembre de 2021, este decreto no afectaría a aquellas solicitudes cuya tramitación comenzó con anterioridad. Es decir, la tramitación y aprobación de dicha universidad debe llevarse a cabo por la anterior normativa cuyos requisitos cumple UDIT.

Ahora bien, UDIT, al igual que todas las universidades públicas y privadas dispone de 5 años, una vez que inicie su actividad docente e investigadora, para adaptarse al último Real Decreto de creación y reconocimiento de universidades.

Hay noticias que indican que UDIT carece de los informes positivos que requieren su aprobación, ¿qué nos puede decir de esto?

No es cierto en absoluto. Los informes preceptivos y vinculantes necesarios para su creación son positivos. Se trata de los Informes de evaluación de la solicitud de reconocimiento como universidad privada emitido por la Fundación para el Conocimiento Madri+d, el de viabilidad económica, emitido por la Secretaría General Técnica, y el de la Dirección General de Infraestructuras y Servicios en relación con las instalaciones.
Quizá la noticia hiciera referencia a otros dos informes, no vinculantes, el de la Conferencia Sectorial de Política Universitaria y el del Consejo de Universidades de la Comunidad de Madrid que fueron inicialmente desfavorables, pero tras los cuales, el promotor de la universidad corrigió las salvedades y los aspectos que había que mejorar.

Por concretar más sobre estos dos informes que, inicialmente, fueron desfavorables, hay que indicar que el del Consejo de Política Universitaria señaló que no procedía la emisión de un nuevo informe por su parte, correspondiendo a la Comunidad de Madrid su comprobación.

La posterior revisión llevada a cabo por los servicios técnicos del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades y por la Dirección General de Universidades y Enseñanzas Artísticas Superiores de la documentación corregida, ha concluido que, en general, se han justificado los reparos del primer informe.

Respecto al Informe del Consejo de Universidades de la Comunidad de Madrid señaló de forma expresa la importancia de que una universidad cuente con los medios personales y materiales adecuados para una actividad investigadora, de los que, según consideró, carecía el proyecto presentado, no cuestionando en ningún momento que la solicitud de reconocimiento de UDIT cumpliese con los requisitos mínimos exigidos por la normativa vigente. De acuerdo con las alegaciones posteriores presentadas, ha quedado acreditado que se da cumplimiento a los requisitos mínimos establecidos por la normativa para el reconocimiento de UDIT.

Es muy importante señalar que no existe ni una sola universidad ni título universitario que no haya tenido en su expediente de aprobación algún tipo de reparo superado con correcciones posteriores.

Además, es muy significativo que durante el plazo de exposición pública del proyecto de ley de creación de UDIT no se haya recibido ni una sola alegación en contra del mismo

Avivando la polémica, el ministro Subirats ha declarado que los «chiringuitos educativos privados» que no cumplan la normativa no podrán ser universidades, ¿qué opina al respecto?

Sinceramente, me parece una falta de respeto intolerable a los estudiantes, a los egresados, a los profesores, a los investigadores y a todos los trabajadores de las universidades privadas.

Hacer este tipo de declaraciones perjudica a nuestras universidades porque crea falsas dudas sobre la calidad de nuestro sistema universitario y con ello se inhibe la atracción de estudiantes y del talento que puede llegar a España.

Por otra parte, ni en Madrid ni en el resto de España han existido, ni existirán, universidades a las que se las pueda calificar de “chiringuitos educativos”. Es algo imposible porque nuestro sistema universitario está dotado de organismos como las agencias de acreditación (ANECA, de ámbito nacional) o la Fundación para el Conocimiento Madri+d (en nuestra Comunidad), que garantizan la calidad de todos los títulos oficiales universitarios. Por lo tanto, es inadmisible que el ministro haga declaraciones indicando la posibilidad de que en España haya universidades que incumplan las normativas.

En todo caso, al tildar de chiringuitos únicamente a las universidades privadas, deja entrever una fuerte carga ideología que distorsiona su percepción de la realidad social, impidiéndole llevar a cabo la gestión y el impulso de modernidad que necesita la universidad española en este momento.

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