Ricardo Díaz: «Los estudiantes madrileños son los grandes damnificados del sistema de acceso a la universidad»

Ricardo Díaz

Tras las elecciones autonómicas que reforzaron el poder del Partido Popular e Isabel Díaz Ayuso en la Comunidad de Madrid, se conformó un nuevo equipo de gobierno que provocó una reducción del número de consejerías. Universidades pasó a formar parte de Educación con un reforzado Enrique Ossorio al frente. En esta reordenación se han incorporado nuevas caras con perfiles más técnicos entre los que destaca la incorporación de Ricardo Díaz, catedrático de ingeniería química, y hasta su nombramiento decano del Colegio de Químicos de Madrid, profesor en la Universidad a Distancia de Madrid UDIMA y con un currículo plagado de premios, patentes y reconocimientos. El catedrático ofrece su primera entrevista en el cargo a ÉXITO EDUCATIVO donde nos habla de la situación del sistema universitario madrileño, sus principales retos al frente del mismo y la complicada relación que le espera con el ministerio dirigido por Manuel Castells, al que califica como «ministro ausente».

¿Qué es lo primero que va a ocupar al nuevo director general de Universidades de la Comunidad de Madrid?
Afortunadamente, en Madrid disponemos de un gran Sistema Universitario que goza de una buena salud. De cualquier manera, en la Comunidad de Madrid trabajamos para una mejora continua en el servicio a nuestros estudiantes universitarios.

Lógicamente, como primer objetivo y debido a la situación derivada de la pandemia, tanto a las universidades como a la Comunidad de Madrid, nos gustaría alcanzar la total presencialidad en las aulas, aunque es algo que depende de la evolución de la pandemia. En todo caso, obraremos siempre tal y como nos indiquen las Autoridades Sanitarias.

Otra cuestión de calado económico y muy importante es resolver a futuro la financiación de las universidades públicas. Es fundamental su viabilidad económica más allá de lo que está aportando y aportará la Comunidad de Madrid. Actualmente, el mantenimiento de nuestras universidades públicas supone el 5% del presupuesto total de la Comunidad de Madrid. Por poner orden de magnitud a la importancia de la cifra, hay que indicar que el coste de las universidades públicas es muy próximo al coste que cubre un servicio tan importante como dotar de agua potable a todo Madrid.

Por tanto, lograr la correcta financiación de las universidades públicas es una tarea fundamental que se conseguirá aplicando los criterios de eficiencia en la gestión de recursos que exige nuestra sociedad; así como, creando nuevas dinámicas en la captación de recursos externos.

Además, vamos a seguir promoviendo las becas de excelencia, las becas socioeconómicas y las correspondientes a discapacidad. El año pasado supusieron un desembolso de más de 10 millones de euros que se incrementaron en otros 4 millones de euros más del programa “seguimos” para ayudas a estudiantes damnificados económicamente por el Covid.
Persiguiendo el mismo objetivo, pero fuera del ámbito de las becas, reduciremos los precios públicos de los grados universitarios y de los másteres habilitantes en las universidades públicas. Por otra parte, la Comunidad de Madrid complementará con una cantidad adicional las becas Erasmus para ayudar a que nuestros estudiantes puedan realizar mejor un curso en el extranjero.

¿Qué medidas contempla en relación con el futuro profesional de los universitarios?
El compromiso de la Comunidad de Madrid es tanto con los estudios universitarios como con la posterior inserción laboral de los estudiantes. Todos coincidimos que uno de los fines sociales más importantes de la universidad, sin duda, es la empleabilidad de sus egresados. Otra cuestión importante, en un ámbito complementario, es el ingreso en las aulas universitarias de estudiantes procedentes de ciclos superiores de Formación Profesional. Para ello, consideramos muy importante potenciar la regulación de pasarelas de los Ciclos Superiores a los primeros cursos de Grado. En este sentido, también vamos a promover titulaciones universitarias en modalidad dual combinando en el Programa Académico, el conocimiento de las materias en las aulas con el aprendizaje dentro de las empresas y dando una especial relevancia a las competencias relacionadas con “aprender a hacer”.

¿Y en relación con el profesorado?
No podemos olvidarnos de otros actores fundamentales de la comunidad universitaria, los profesores. Desde la Comunidad de Madrid colaboraremos con las universidades para crear mecanismos que permitan liberar al profesorado de gran parte de la tarea administrativa que les sustrae tiempo efectivo de su labor productiva real: docencia e investigación.

La pandemia impulsó la transformación digital de la universidad. El Gobierno acaba de repartir entre las CCAA casi un millón de euros para ello ¿cómo lo afrontará Madrid?
La Comunidad de Madrid, colaborará y aportará partidas presupuestarias para mejorar aún más la digitalización de nuestras universidades públicas, a parte de lo aportado por el Gobierno a cada universidad. El plazo de actuación finaliza en diciembre de 2023 y, para entonces, las universidades deben verificar que han mejorado en un 10% la digitalización que existe actualmente.

Ricardo Díaz en su despacho de la Comunidad de Madrid

Universidades públicas versus privadas

Hay quienes enfrentan la universidad pública con la privada ¿qué opinión tiene al respecto?
El debate carece de sentido alguno. Madrid es una región universitaria de referencia, precisamente, porque tiene 6 universidades públicas y 12 privadas; además de otros muchos centros adscritos a universidades de otras regiones de España y del extranjero, sin olvidarnos de las escuelas públicas y privadas que imparten enseñanzas artísticas superiores y, como no, de las escuelas de negocio de mayor prestigio profesional de España.

La oferta universitaria y de enseñanza superior que ofrece Madrid es enorme y de una elevada calidad. El debate universidad pública o privada carece de sentido porque, más allá de su propia naturaleza, cada universidad madrileña ofrece diferentes ventajas a los estudiantes que se ven beneficiados del amplio abanico de posibilidades que existen en Madrid.

En algunas ocasiones, se ha intentado llevar el debate sobre universidad pública o privada hacia el ámbito de la calidad. La evaluación de la calidad de las universidades madrileñas está garantizada por la Fundación Madri+d, que es el organismo independiente que acredita los títulos oficiales de todas las universidades madrileñas, públicas y privadas. Por lo tanto, el debate sobre la calidad de las diferentes universidades queda superado.
La sana competencia siempre resulta beneficiosa para quienes reciben el servicio, en este caso los estudiantes. En los lugares donde no existe competencia la calidad en la prestación, indefectiblemente, se deteriora. En Madrid estamos muy orgullosos de tener, entre públicas y privadas, un total de 18 universidades. Todas ellas con la garantía de que sus títulos oficiales cumplen con los requisitos de calidad y acreditación

Al frente del cargo le toca lidiar con el regreso a los campus en un momento en el que aún existe preocupación por la evolución de la pandemia. ¿Qué mensaje se puede trasladar a los estudiantes universitarios en este contexto?
Como no puede ser de otra manera, en el Gobierno de la Comunidad de Madrid prima la seguridad y la salud de la ciudadanía y, en este caso, de toda la comunidad universitaria.
Actualmente, estamos manejando todos los escenarios posibles, aunque por el ritmo de vacunación y la tendencia de la incidencia acumulada somos moderadamente optimistas. Se espera que para el comienzo del curso tengamos el 70% de la población inmunizada. Con todo ello, es previsible que se inicie el curso con las oportunas medidas de prevención personal, limpieza y ventilación, con limitaciones referentes a distancias entre personas de entre 1,5 y 1,2 metros.

De cualquier forma, se actuará siempre en función del escenario que marque la pandemia y obedeciendo a lo que nos marquen desde el Ministerio y la Consejería de Sanidad.
Dicho esto, el objetivo de la Comunidad de Madrid y de todas las universidades es lograr cuanto antes la total presencialidad, pero insisto, en que esto se llevará a cabo cuando las Autoridades Sanitarias así lo indiquen.

Madrid cuenta con un número de universitarios diez veces superior que, por ejemplo, Extremadura. ¿Eso es un éxito de Madrid o un fracaso de España como país?
Claramente es un éxito de Madrid por su tradición universitaria, por su carácter de región de acogida sin etiquetas, por sus infraestructuras universitarias y colegios mayores. porque en nuestra Comunidad existe una gran oferta universitaria y de calidad gracias a que compatibiliza perfectamente la existencia de 6 universidades públicas con un número todavía mayor de privadas.

De cualquier forma, esto no sería suficiente si no existieran políticas de apoyo a la universidad, a la investigación y a la innovación. El Gobierno de la Comunidad apuesta decididamente por el acercamiento de la universidad y la investigación al tejido económico. Ahí están los Institutos Madrileños De Estudios Avanzados – IMDEAS, que conforman una red de institutos de investigación de excelencia en diversas áreas estratégicas y que realizan tareas de I+D+i en estrecha colaboración con el sector productivo. Todo ello redunda en que nuestras empresas sean cada vez más competitivas y generadoras de empleo.

Con todo ello, el estudiante que llega a Madrid sabe que va a gozar de la mejor experiencia universitaria y que, además, al término de sus estudios tendrá muchas posibilidades de una rápida inserción laboral.

Ricardo Díaz director de universidades

Acceso a la universidad y relación con el Ministerio

En la última remodelación del Gobierno español, el de Universidades, Manuel Castells, es de los ministros que no ha cambiado ¿Cómo lo interpreta?
La remodelación de un Gobierno corresponde a su Presidente. Las motivaciones que llevan a dicha remodelación y las intenciones del mantenimiento, cese o nombramiento de los Ministros, únicamente, las conoce el Presidente. Ahora bien, por antecedentes de otras actuaciones, seguramente todo ello tenga más que ver con el marketing político y de imagen que con medidas que redunden en una mayor eficiencia de los recursos públicos y de la calidad en los servicios que se da a la ciudadanía que los sufraga. De cualquier forma, el cese de Castell tendría la misma relevancia que su mantenimiento dada su permanente desaparición. Es difícil echar de menos a quien siempre está ausente.

¿Qué posición tiene con relación a la futura ley de universidades en la que trabaja Castells?
La posición que siempre ha tenido el Gobierno de la Presidenta Ayuso ha sido salvaguardar la libertad frente a las imposiciones arbitrarias; y en este caso concreto, la de la libertad de educación frente a todo intento de adoctrinamiento o de eliminación de la iniciativa privada.
En cuanto a la futura ley de universidades, creo que formal, política y técnicamente se está llevando a cabo de una manera tan incorrecta que, seguramente, no llegue a ver la luz en ningún momento.

En primer lugar, formalmente no tiene ningún sentido realizar el desarrollo normativo, por la vía de Real Decreto, sin tener aprobado previamente el texto de la misma Ley. En segundo lugar, porque políticamente, cualquier ley educativa debe tener el mayor consenso social y político. De lo contrario, la ley estará abocada a su derogación en la siguiente legislatura; máxime, como en este caso, cuando su aprobación depende de grupos políticos cuyo objetivo es contrario al de la construcción y vertebración de España. En tercer lugar, porque técnicamente presenta, a priori, incoherencias tales como las de exigir a todas las universidades la presentación de titulaciones en tres áreas como requisito imprescindible para su existencia.

Esta exigencia podría retirar del mercado universidades privadas haciéndolas económicamente inviables. Quizá sea este el objetivo real que persigue la ley. Lo que resulta muy obvio es que el espíritu de la ley no parece coherente con garantizar la excelencia académica y la calidad de los títulos universitarios, dado que muchas universidades privadas gozan de un evidente prestigio en un área de conocimiento muy concreta donde forman profesionales de alta cualificación y muy valorados en el mercado laboral.

Por otra parte, la ley también pondría en tela de juicio la existencia de muchas de las universidades públicas politécnicas dado que, como su propio nombre indica, desarrollan su actividad en una única área y no en tres como exige la ley.

Manuel Castells ha dicho que ‘condenar a los alumnos por un suspenso es elitista’ ¿Qué juicio le merece esta afirmación?
Un suspenso no condena a nadie. Un suspenso no es para siempre. Todo lo contrario, el suspenso implica que el alumno no ha alcanzado el nivel adecuado y que tendrá que superar la frustración, esforzarse más y alcanzar finalmente el aprobado.
En esto consiste el ascensor social que supone la Universidad y la Educación Superior y ahí reside el valor de, con las mismas oportunidades, diferenciarnos por el mérito del esfuerzo y del trabajo.

Bien al contrario, a un alumno se le condena al fracaso profesional cuando se le promociona con suspensos porque se le impide tener las capacidades que harán de él un profesional competitivo. Es ahí cuando al alumno se le condena de verdad, porque se le impide llegar a ser un gran profesional por el único camino que existe para ello: esfuerzo, superación y mérito. Quienes provenimos de familias humildes sabemos muy bien que estas son las verdaderas armas para lograr los objetivos más honestos.
Por otra parte, en lo personal, ¿qué valor estamos dando a la autoestima del estudiante que promociona de esta forma? Más aún, se está condenando a la sociedad a conformarse con tener profesionales con títulos universitarios devaluados. mediocres y carentes de las competencias necesarias para llevar a cabo su labor. Todo ello redundará finalmente en un empobrecimiento técnico y económico de España.

Si queremos mantener y mejorar la calidad de nuestras universidades, hacerlas cada vez más competitivas en investigación, elevar la inserción laboral de sus egresados, crear valor económico y progreso social, es imprescindible abandonar estas “filosofías buenistas” y apostar por el mérito y la excelencia.

Algunas voces plantean que haya una prueba de acceso a la universidad (EVAU/EBAU) única para todo el país, y no 17 selectividades ¿qué opina?
Me alegra que me haga esta pregunta porque los estudiantes madrileños son los grandes damnificados de este escenario con 17 pruebas de ingreso diferentes.
En la Comunidad de Madrid disponemos de un sistema educativo y unas pruebas de acceso a la Universidad que son más exigentes que en otras muchas regiones de España.
Esto es algo muy positivo. Sin embargo, es muy cierto que, muchos alumnos de otras regiones, al tener unas pruebas menos exigentes, obtienen calificaciones más elevadas que les permiten entrar por delante en las carreras más demandadas y de mayor nota de corte en las universidades madrileñas.

Para evitar estos agravios comparativos contra los estudiantes de Madrid, es imprescindible que la prueba de acceso a la universidad (EvAU o EBAU) sea la misma en toda España. Si calificamos con diferentes pruebas, carece de sentido establecer baremos porque la medida carece de fiabilidad comparativa al no ser única e idéntica para todos los candidatos.
Quiero recordad que, en la reunión del 9 de julio, la Presidenta Ayuso trasladó directamente a Sánchez la necesidad de promover, en coordinación con las CCAA y la comunidad educativa, la implantación de una única prueba de evaluación del bachillerato y para el acceso a la Universidad (EBAU) en todo el territorio español, con el fin de mantener la equidad y la no discriminación. Para ello, el gobierno de Madrid propuso la elaboración de cada uno de los exámenes mediante la participación de los profesores de las distintas CCAA y que, además, se fijen criterios de corrección y evaluación comunes en el marco de un Sistema Universitario Espalo que se constituye como Distrito Único.

Por lo tanto, desde la Comunidad de Madrid, no vamos a cansarnos de solicitar una única e igual prueba de acceso a la universidad en toda España. Sólo de esta forma existirá una verdadera igualdad de oportunidades para todos los estudiantes españoles.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí