Roberto Arrocha: «El crecimiento surge de la reflexión, de la curiosidad»

"Para mí, el buen profesor es el que inspira, el que te ayuda a sacar lo que ni siquiera te planteaste".

Hace unos días ÉXITO EDUCATIVO publicaba la reseña literaria ‘Piensa, luego crea’, un libro para disfrutar de la enseñanza, en nuestra sección de libros. En esta ocasión hemos querido conocer más a su autor, el profesor y periodista Roberto Arrocha, que ha sido galardonado con el premio al ‘Mejor Docente’ por la Universidad Loyola. En la actualidad ejerce como profesor universitario y periodista en ABC y Sevilla FC TV y ha escrito otras obras literarias como ‘Hoy SÍ me puedo levantar’ cuyos derechos de autor decidió donar a la asociación de padres con niños con cáncer en Andalucía (ANDEX).

Parte de tu trayectoria profesional es la base de tu último libro: ‘Piensa, luego crea’. ¿Qué tienen en común el Periodismo y la Educación como disciplinas? ¿Los docentes tienen algo en común con los periodistas?

Hablamos para alguien, comunicamos para que nos entiendan. Tuve profesores brillantes en distintas materias, pero no sabían transmitir su mensaje; se perdían con frases eternas. No podemos olvidarnos de quién tenemos delante. Creo, de hecho, que es la clave de cualquier enseñanza Debemos mirar por los demás, por los que nos están dedicando su tiempo y ponernos en su sitio.  Si queremos que nos escuchen, si queremos que nos vean, deberíamos empezar a pensar en estrategias que nos faciliten este camino. Por supuesto que se parecen las dos disciplinas. Periodismo es querer contar algo para que alguien lo consuma. Yo puedo escribir, puedo hablar, pero si nadie me lee, si nadie me escucha, eso nunca será Periodismo. Lo mismo sucede con la Educación. ¿Cómo voy a educar, cómo voy a formar a alguien… si no soy capaz de mantener la atención de los demás?

En tu libro haces referencia a la creatividad y a una serie de cualidades de las que se puede nutrir. ¿Estas se deben trabajar en favor de la calidad educativa? ¿Cuál de todas sería más prioritaria?

La curiosidad. Todo parte de la curiosidad. Está demostrado que son los alumnos que tienen curiosidad por una materia u otra los que terminan adquiriendo una percepción mucho más acertada. No hablo de memoria. No hablo de sentarse a estudiar un temario y expulsarlo en un examen para luego olvidarlo. ¡No! Hablo de despertar en los alumnos la ilusión por querer aprender, por sentirse bien, por buscar, ayudado por la curiosidad, más información sobre un determinado tema. A mis alumnos les digo, siempre, en el primer día de clases, que no vengo sólo a responder a sus preguntas, sino, sobre todo, a ayudarles a que se creen preguntas. El crecimiento surge de la reflexión, de la curiosidad. No somos batidoras que adquirimos conocimientos. La calidad educativa se ve mermada cuando obviamos potenciar habilidades que, al fin y al cabo, pueden ser importantes en la vida de un ser humano. Ya no hablamos sólo de Educación; es mucho más, es poder sentir una vida mucho más plena.

En el libro haces referencia a la enseñanza actual como unas jornadas de atletismo. ¿Cómo ve Roberto Arrocha el sistema educativo actual? ¿Y el universitario en concreto?

Queremos educar de la misma manera que nos educaban a nosotros hace muchos años. El mundo cambió. Antes, recuerdo, mi madre me decía cuando yo era alumno de la antigua EGB que era importante que aprendiera idiomas. ¡Es cierto! Así era y así siempre será. Pero hoy, con tantos y tantos cambios en nuestra sociedad, se me antoja como imprescindible desarrollar la creatividad. En España, somos excelentes profesionales para responder a una idea que nos marquen. Si nos dicen, “haz esto, o haz lo otro”, ahí vamos. Pero cuando tenemos que dar un paso adelante para afrontar nosotros un determinado proyecto, nos cuesta más. La creatividad nos permite adaptarnos a los cambios, y, lo que considero más importante aún, adelantarnos a ellos.

También hablas de valores y emociones en ‘Piensa, luego crea’, aunque haces referencia a la tecnología de manera muy breve… ¿qué opinión te merece? ¿Piensas que la tecnología puede contribuir a la mejora de los resultados académicos de los estudiantes o a una adquisición de conocimientos más eficaz?

Totalmente. La tecnología está marcando nuestro mundo, nuestra forma de vivir, nuestra forma de ser, y obviarla en el sistema educativo sería un gran sin sentido. Lo que sucede, y así al menos lo veo yo, es que la tecnología ha llegado para ayudarnos, para que nosotros sepamos dominar los avances, no al revés. Y considero que si no desarrollamos valores como los que escribo en el libro estaremos condenados al fracaso. No somos robots. Antes que la tecnología siempre estará la persona. Un ejemplo de lo que digo está viéndose en las nuevas generaciones, marcadas, en gran parte, por un uso exagerado de aparatos tecnológicos, llámese móviles o tabletas. ¿Están preparados? No lo sé. Con ello, y recalco, no digo que rehúya de las tecnologías. No soy tan tonto. Pero sí que creo que antes, en la formación de las personas, hay valores fundamentales que debemos potenciar en nuestros alumnos… para, por ejemplo, un mejor uso de los medios tecnológicos.

Nos ha llamado la atención que hagas referencia a la risa como un buen mecanismo para favorecer el aprendizaje. ¿Un buen profesor debe ser divertido?

Para mí, el buen profesor es el que inspira, el que te ayuda a sacar lo que ni siquiera te planteaste. Y eso, al menos desde mi experiencia, surge con más facilidad cuando el alumno tiene delante a un profesor que se muestra, básicamente, como un ser humano. En este punto, no tengo ninguna duda que las clases amenas y donde se respire el buen ambiente, e incluso el humor, son más productivas. Alguien que ríe es alguien que está abriéndose a los demás. La risa nos une y nos hace cómplices, también para ir adquiriendo conocimientos.

Por último, ¿a qué próximos retos literarios (o de otra índole) quiere Roberto Arrocha dirigirse?

Me gustaría poder seguir ayudando. Los derechos de autor de este libro los he cedido a la Fundación Ecca, que se dedica en parte a formar y educar a personas en riesgo de exclusión social. Hacen una labor realmente impresionante. Espero seguir aprendiendo. Mi ilusión es seguir teniendo ilusiones. Y sí, tengo varias cosas en mente… En realidad, no puedo parar (risas).

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