Roi Álvarez (Colegio Guzmán el Bueno): “Hablar de fracaso escolar es tremendamente duro”

Roi Álvarez, director del Colegio Guzmán el Bueno

Hablar de fracaso escolar es tremendamente duro, sostiene Roi Álvarez. De forma que en el colegio que dirige, el Guzmán el Bueno de Madrid, prefieren darle la vuelta a la tortilla y realizar un enfoque en positivo, con palabras como motivación, personas y madurez. Se trata de provocar en los adolescentes reanimación académica. Charlamos con Roi de la constante evolución autoimpuesta en su centro, y de cómo afrenta todos los retos que han venido con el nuevo curso, desde el nuevo currículo hasta el COVID, siempre presente.

¿Podemos decir que la especialidad de su colegio es revertir el fracaso escolar?

En líneas generales sí, pero es una frase llena de experiencia, trabajo y dedicación para poder llegar a decirlo de forma tan escueta. Hay muchísimo detrás de eso.

Una de las claves es que nos esforzamos y conseguimos entender a las personas adolescentes, con sus circunstancias de la edad, cuando generalmente se habla y no se termina de actuar y comprender. A eso hay que añadirle un tema académico que titubea normalmente cada 4 años y no es estable. Lo prioritario en nuestro centro es que entendemos al alumno/a y él a nosotros, por lo que no somos un centro al uso. Somos personas (adultas) que enseñamos a personas (adolescentes).

Igualmente, hablar de fracaso escolar es tremendamente duro y se intenta salir de un estado transmitiendo un adjetivo muy delicado: fracasado. El punto debería estar en otro lado, si tantos alumnos/as “fracasan escolarmente” quizá el problema no es del alumno/a, sino del sistema.

Colegio Guzmán el Bueno de MadridAquí hablamos de motivación, de personas y madurez con un trato cercano y empático, lo que provoca que desarrollen todo su potencial sin presión. Y aquí la orientación es fundamental. Realmente lo que hacemos es provocar reanimación académica.

Pero no se quedan sólo ahí. Su centro tiene una oferta que va desde
la FP a la enseñanza para adultos, presencial, online, con horarios
compatibles con el trabajo…

¡Sí! Y no podemos dejar de pensar qué otras opciones académicas mejoran a nuestros alumnos/as y qué mejoras podemos hacer en las que actualmente tenemos. Hay que adaptarse, y la pandemia además ha demostrado la importancia y necesidad de amoldarse a los estudiantes y hacer más accesible la educación.

Históricamente empezó el centro con 3º-4º de la ESO y Bachillerato, pero ha habido muchas personas que dejaron de estudiar en su momento y quieren o necesitan retomar sus estudios básicos. Ahí es donde la Educación Secundaria Para Adultos cobra sentido, al igual que el Bachillerato Vespertino, que no nocturno, que son 3 años, un gran “olvidado” para conciliar estudios y otros aspectos personales.

Con eso podemos adaptarnos y conseguir los que quieren estudiar y prosperar laboralmente, volver a estudiar o que necesitan actualizarse por cambios de convenio o políticas de empresa puedan realizarlo.

En este punto también se deja en ocasiones de lado el acompañamiento que hacemos a deportistas, gente del arte y la cultura o simplemente chicos/as con problemas de índole mental que la pandemia ha multiplicado lamentablemente. Esa parte es clave, haciendo llegar lo académico allá donde estén con la circunstancia de cada uno siendo los estudios una parte fundamental en su desarrollo y/o recuperación.

En ocasiones se desconocen las posibilidades que dan las leyes para compaginar los estudios, y el colegio Guzmán el Bueno lleva mucho tiempo buscando soluciones para aquellas personas con dificultades para desarrollarse académicamente.

 

Colegio Guzmán el Bueno de Madrid

El continuo descenso de la natalidad ha impactado en los colegios, ¿ustedes también lo han notado en sus aulas?

Empezamos en 3º de la ESO, lo que nos retrasa todo 15 años, pero llegará. Como centro privado no concertado, al igual que nuestros compañeros, notamos cualquier variación que pueda haber, para bien como para mal. Se notó la crisis de 2008, se ha notado la pandemia, se nota la falta de natalidad… pero es verdad que por ahora estamos bastante estables, aspecto que nos enorgullece.

Hacemos un gran trabajo con un perfil de alumno que necesita de un centro como Guzmán el Bueno y el boca-oído parece no terminar de cesar, aunque la situación no es sencilla ni ideal.

También nos influyen en exceso las diferencias legales y normativas que hay entre Comunidades Autónomas a nivel académico, no pudiendo crecer y ofertar otras posibilidades que nos parecen necesarias. Es tal esta problemática que hay opciones académicas que centros en otras Comunidades pueden ofertar en Madrid y nosotros, por estar aquí, no nos es posible. Suena raro y estrambótico, pero ocurre. Todo suma.

¿Qué cualidades o perfil debe tener el profesor del Guzmán el Bueno?
¿Y el directivo?

Vocación, pero vocación de la que tiene mucha transigencia y empatía. Comprensión, pasión, valor, paciencia y ganas. Para conseguir motivar, alentar y orientar es necesario estar actualizado y comprender qué y a quién tienes delante: adolescentes en un tiempo y una situación diferente a la que han vivido los profesores ¡Se consideran nativos digitales!

Algo que buscamos es entender que cada año nosotros somos un año más viejos y nuestro alumnado cambia pero mantiene la edad; por tanto, nos alejamos de ellos y de su forma de ver el mundo y las cosas. Eso no puede pasar en nuestro profesorado.

Con 30 años un mismo problema no nos parece igual que con 40 o con 50, y ese criterio no podemos variarlo ya que los problemas adolescentes son siempre iguales o parecidos y deben de entenderse siempre igual, sea una solución tajante o no.

En referencia al equipo directivo estamos inmersos en un profundo cambio donde se está refrescando y actualizando todo lo relativo a la dirección. En ese punto me pido, como director, y pido a todo mi equipo criterio, bondad y evolución. Criterio en la toma de decisiones y la resolución de problemas. Bondad con todo el mundo: trabajadores, alumnos y familias. Evolución personal, queriendo siempre mejorar y estar llenos de una gran autocrítica. El “yo” es tan importante como el “tú” o el “vosotros”, nunca más.

La implantación del nuevo currículo y las nuevas normas de evaluación
¿son para ustedes un reto, una oportunidad o prevé que van a dificultar
su tarea?

Primero que salga todo lo que tenga que salir. Estamos en un nuevo cambio que, aunque se van sacando leyes y normas aún queda por confirmar. Todo cambio supone un reto sea bueno, malo o regular. Sea como sea nos tendremos que adaptar siempre a favor del alumno/a y su futuro.

Colegio Guzmán el Bueno de Madrid

¿Qué aporta el marketing y la comunicación en la gestión de los
centros de educación?

Para mí, personalmente, me parece básico y es una de las primeras cosas que está sufriendo una transformación en nuestro centro. No tanto como algo orientado a la publicidad, sino como una necesidad de que se conozcan otras opciones y maneras de hacer las cosas.

Dentro de la comunicación consideramos básico el saber llegar a profesores y trabajadores de una forma clara, directa y única, pues nos hará mejorar la comunicación a alumnos y familias. El trato con las familias es fundamental, ya no solo en la coeducación de sus hijos, sino en la orientación y conocimiento de su evolución.

Siendo más concreto en la pregunta: aporta conocimiento, visibilidad, diferenciación, claridad, confianza y valor. Si no, solo hay que echar una ojeada a la cantidad de diferentes medios, eventos, concursos, etc., que hay relacionado con la educación. Es clave.

¿Cómo ve este curso, con tantas novedades y la amenaza latente que
por desgracia sigue generando el COVID?

Soy optimista de siempre y con sentido común todo debe de ir a mejor, aunque en ocasiones el sentido común sea el menos común de los sentidos. El curso pasado no tuvimos problema alguno en el centro estando en el 100% de asistencia y clases presenciales. Al ser pocos alumnos/as en las clases tuvimos esa oportunidad, y ha sido un gran acierto.

Sí hay ganas de salir de esto y se ve un cansancio generalizado entre los alumnos/as y hasta familias, pero hay que seguir y aguantar sin dejar de lado la educación y la salud mental de los alumnos/as. El COVID-19 no solo ha sido una pandemia bacteriológica; ha provocado una pandemia de salud mental que no terminamos de ver y no sé si sabremos resolver rápido. Por lo menos nosotros, sí. O en eso llevamos trabajando ya mucho tiempo.

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