Se recuperan en Madrid las alumnas heridas por explosión en un laboratorio escolar en Badajoz

En el Hospital de La Paz, en la Unidad pediátrica de Cuidados Intensivos, en Madrid, se recuperan de sus heridas dos niñas víctimas de una explosión que tuvo lugar este jueves en un laboratorio del Instituto San Fernando, de Badajoz, un espacio anexo al recinto educativo, durante una jornada de puertas abiertas.

Un profesor también resultó herido, pero no de la misma consideración, por lo que, aunque fue atendido en el Hospital Universitario de Badajoz, no fue preciso su ingreso.

Las menores, que han sufrido quemaduras de diversa consideración y que fueron trasladadas en un vuelo a Madrid desde la ciudad extremeña, son alumnas del centro educativo Puerta de Palmas, también de Badajoz, pero estaban de visita al instituto donde se ha producido el incidente.

Las causas de la explosión se están investigando, aunque todo indica que se trate de una reacción química imprevista no deseada. La ministra de Educación, Pilar Alegría, mostró su preocupación por la salud de las alumnas en un mensaje en su perfil en la red social X.

Riesgos y cómo evitarlos

Los peligros de las pruebas en los laboratorios escolares son muchos y variados. Algunos de ellos son la exposición a sustancias químicas tóxicas, inflamables o corrosivas que pueden causar quemaduras, irritaciones, alergias o intoxicaciones, así como la manipulación de material biológico, como sangre, saliva o tejidos, que puede transmitir enfermedades infecciosas o provocar reacciones inmunológicas.

También supone un riesgo el uso de instrumentos cortantes, punzantes o eléctricos que pueden provocar heridas, hemorragias o electrocuciones, por no hablar del riesgo de incendio, explosión o fuga de gas por una mala utilización o almacenamiento de los materiales o equipos.

En este sentido, la falta de ventilación, iluminación o señalización adecuadas pueden dificultar la visión, la respiración o la evacuación en caso de emergencia. Para evitar estos peligros, es necesario seguir unas normas básicas de seguridad en el laboratorio, como leer y seguir las instrucciones del profesor y del manual de prácticas.

Por supuesto, usar el equipo de protección personal adecuado, como guantes, gafas, bata y calzado cerrado, manipular con cuidado y respeto los materiales y equipos, siguiendo las indicaciones de uso y almacenamiento y no comer, beber, fumar ni maquillarse en el laboratorio. Tampoco experimentar por cuenta propia ni mezclar sustancias sin autorización e informar al profesor de cualquier incidente, accidente o anomalía que ocurra en el laboratorio.

Siguiendo estas normas, se puede disfrutar de una experiencia educativa y divertida en el laboratorio escolar, sin poner en riesgo la salud ni la seguridad propias ni ajenas.

Extremar las precauciones en los laboratorios

A propósito de este incidente, ÉXITO EDUCATIVO ha consultado a Ricardo Díaz MartínCatedrático de Ingeniería Química en la Universidad CEU San Pablo, Decano – Presidente del Consejo General de Colegios Oficiales de Químicos de España y miembro del Consejo Editorial de este diario, quien, en una valoración pone el acento en la necesidad de extremar las precauciones en los laboratorios escolares.

En un comunicado remitido a ÉXITO EDUCATIVO, Díaz expresa su pesar por las víctimas e insiste en duplicar las medidas de seguridad en este tipo de experiencias académicas:

“Se me encoge el alma con la noticia del accidente del instituto de Badajoz. Lo único que realmente ha trascendido son las terribles heridas sufridas por dos alumnas de 11 años que quedarán marcadas tanto física y como, probablemente también, mentalmente de por vida.

Técnicamente, no han trascendido detalles de qué tipo de experimento se pretendía llevar a cabo, ni los reactivos utilizados, ni la maniobra que provocó la explosión, ni tampoco los reactivos que se emplearon, salvo el alcohol cuya deflagración originó el incendio. Lo único que se ha publicado en algunos medios es que se produjo una explosión cuando a un profesor se le cayó algo accidentalmente.

Por la gravedad de los hechos y las posibles consecuencias judiciales ulteriores, es lógico que no trasciendan detalles y que la investigación de la policía científica se lleve a cabo con todas las garantías y reservas.

Lo que resulta siempre inadmisible es la frivolización que se hace en redes sociales. Todo accidente siempre se produce por una concatenación de fallos, errores o imprevisiones en la planificación y ejecución del ensayo. Todo esto, se debe llevar a cabo por el equipo de profesores y supervisado por algún recurso preventivo y por algún responsable directivo del centro.

En cualquier caso, la responsabilidad nunca puede ser achacada a los menores ni a sus padres o tutores. Los profesores y la dirección del instituto deben poner todos los medios preventivos y velar por la seguridad de todas las personas que acuden al centro. Por otra parte, cuanto mayor es el número de alumnos y menor es su edad, más se deben extremar las precauciones y más exigentes deben ser las medidas de seguridad.

Mi solidaridad y mi cariño para con las niñas y con sus familias. Ojalá tengan una pronta y satisfactoria recuperación con las menores secuelas posibles.”

 

 

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