Sobre Javier Luna Calvera

He de confesar que la primera vez que entré en un aula, allá por el 2002, me impactó profundamente darme cuenta que lo importante no iba a suceder a través de mis explicaciones sobre Lengua y Literatura (mi especialidad). Fue casi de inmediato que pasé de querer ser un buen profesor a anhelar ser un educador.

Ahí empecé un camino que me llevó a especializarme en acompañamiento educativo gracias a mi experiencia año tras año y a la constante formación recibida a lo largo de todo este tiempo: Máster en Acompañamiento Educativo, Máster en Inteligencias Múltiples e Innovación Pedagógica y Máster en Humanidades, entre otras formaciones.

He tenido la oportunidad de liderar equipos directivos tanto en la dirección de un centro educativo como en la Coordinación Nacional de una institución educativa. Mi visión se ha ido ampliando con cada uno de los retos profesionales que he ido asumiendo y eso me ha enriquecido profesional y, sobre todo, personalmente. Me he equivocado, he acertado; he tenido dudas, certezas; he pasado momentos complicados, también alegres… Y todo eso, tengo que deciros que siempre lo he vivido al lado de alguien, porque siempre hay alguien.

Con cada uno de los artículos que tan generosamente ÉXITO EDUCATIVO va a publicarme, quiero entregarte toda mi experiencia profesional y vital en acompañar a alumnos, profesores y familias en sus proyectos educativos y a equipos directivos en sus planes estratégicos.

Si algo define mi estilo de trabajo es saber establecer un diálogo en el que pueda guiar para que la persona que tengo delante oiga el eco de sus pensamientos y pueda descubrir, por él mismo, lo que es, hacia dónde quiere ir de verdad y qué camino construir para conseguirlo. Tomar conciencia de lo que es verdaderamente y decidir desde esa realidad. Para mí, hacer eso es liderar, en primer lugar, tu vida y en segundo lugar a aquellos que forman parte de tu equipo.

Actualmente, combino mi tarea docente y de gestión educativa en un colegio y en la universidad con el asesoramiento a equipos directivos, coaching educativo y formación a familias, profesores y adolescentes.

Lo que más definiría mi visión educativa sería decir que “lo importante no es tanto lo que yo te diga, sino lo que tú descubras”. Y esa es, justo, la misión que tengo con cada uno de los artículos que leas. No pretendo sentar cátedra con nada, sino remover tu interior para que pongas en diálogo a nuestros dos grandes protagonistas en nuestras decisiones: corazón y razón.

De ahí esta sección llamada “Educazón” (educación + corazón). Ningún acto educativo tiene sentido si no se parte del corazón y va al corazón. Todo parte de la persona y va a la persona. De ahí que tengamos que educar bien nuestro corazón y ofrezcamos alternativas a aquellos que nos miran y nos escuchan. Educar con, por y para el corazón no significa, solo, un trabajo emocional, sino también racional. Poder llegar a los actos que cometemos con el mayor de los sentidos y la más perfecta armonía entre afectividad, inteligencia y voluntad.

Y esta sección trata sobre esto, sobre qué hay de mí en todo lo que hago y cómo eso me puede hacer mejor a mí y a los demás: mi equipo, mi colegio, mis alumnos, mis familias…

Quiero animaros a que me escribáis comentándome lo que consideréis de los artículos. No hay mejor manera de crecer y aprender que contrastando puntos de vista. Os espero.

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