«Soft skills» y videojuegos: una relación más que interesante

Seguimos con nuestro repaso a distintas perspectivas de la relación entre videojuegos y educación, con todas las variantes que presenta. Ya vimos que hay que distinguir entre gamificación, serious games, simuladores y videojuegos en educación. Y hoy nos centraremos en un aspecto que puede llamar mucho la atención: la relación muy prometedora que existe entre los videojuegos y lo que ha venido a llamarse «soft skills».

Este término de «soft skills», o «habilidades blandas» según su traducción al español, se está consolidando en la literatura especializada, en el habla de los responsables de recursos humanos de las empresas e incluso en el discurso político educativo. Por explicarlo llanamente, las «soft skills» serían las habilidades de una persona que le permiten desenvolverse con soltura en determinadas tareas y que no están relacionadas directamente con la hablidad específica para resolver la tarea.

Por ejemplo, se podría decir que habilidades de relación interpersonal y habilidades sociales, trabajo en equipo, resolución de problemas, automotivación, organización, planificación, priorización, análisis, toma de decisiones, liderazgo, adaptabilidad, etc., son «soft skills». Porque ayudan a cumplir con un objetivo fijado y no tienen que ver de manera directa o inmediata con las habilidades o conocimientos específicamente relacionados con ese objetivo.

Si tenemos como objetivo montar un mueble escandinavo que presente cierta complejidad, las habilidades directamente implicadas en él tendrán que ver con la visión espacial y la colocación de tornillos, por ejemplo, pero las habilidades blandas muy probablemente serán la clave que marque la diferencia entre el éxito o el fracaso en nuestra tarea.

Creciente interés en las «soft skills»

En una gran cantidad de estudios que aparecen por parte de diversas consultoras, organismos o instituciones públicas y privadas, se establece que precisamente las «soft skills» son uno de los requisitos más buscados en los perfiles profesionales.

Y ¿por qué sucede esto? Es fácil de entender. Las habilidades propias del puesto digamos que se dan por hechas en un profesional: un contable debe ser capaz de llevar las cuentas de una empresa, un carpintero debe saber cómo cortar la madera y trabajarla, un abogado debe conocer la ley y aplicarla en sus escritos, etc. Pero la diferencia entre un profesional mediocre y uno bueno muchas veces tiene más que ver con sus habilidades blandas, que le van a permitir conseguir sus objetivos profesionales mejor.

Esto ha sido siempre importante, pero lo es mucho más ahora porque la complejidad creciente de las tareas a las que debemos enfrentarnos hace que solamente puedan resolverse en equipo. Y hay personas muy brillantes a las que les cuesta más trabajar junto con otros. Si nos fijamos en los ejemplos anteriores de «soft skills», veremos que algunos de ellos se pueden aplicar a tareas individuales y otras a tareas colectivas. Capacidad de organización, automotivación, etc., en el primer caso; y habilidad para las relaciones personales, trabajo en equipo, liderazgo, etc., en el segundo.

Las empresas finalmente están formadas por grupos de personas, y si partimos de la base de que todas ellas son aptas para sus respectivos puestos y funciones, y están cualificadas, su desempeño individual y colectivo tendrá mucha relación con sus niveles altos o bajos en las «soft skills».

Por cierto que todo esto no es únicamente de aplicación al mundo laboral. Es cierto que en la teoría y en la práctica de los departamentos de personal de las empresas este tipo de razonamientos es donde más se están dando. Pero las «soft skills» también son fundamentales en el éxito educativo de nuestros estudiantes. Y este es un mundo que está también abriéndose ahora, y cobra una importancia creciente.

Paso uno: videojuegos para evaluar «soft skills»

Pues bien, la pregunta que se hacen muchas empresas es cómo pueden detectarse cuáles son los profesionales que alcanzan un mayor desarrollo en sus habilidades blandas. Y ello tanto en el momento de selección de personal, con la incorporación de nuevas personas, y asegurarse de que se escoge a los mejores; como también en los profesionales que están dentro de la compañía.

Es habitual en muchos procesos de selección que se incluyan elementos que ayuden a discriminar a los candidatos por sus «soft skills». Esto puede hacerse de manera relativamente sencilla mediante determinadas preguntas en los cuestionarios o en las entrevistas de trabajo. Incluso algunas empresas organizan pequeñas dinámicas de grupo para poder evaluar el trabajo en equipo de los interesados. Pero es muy difícil ser objetivo, y la apreciación dependerá en última instancia siempre del criterio del entrevistador.

Pues bien, de la misma forma que vimos recientemente cómo la psicometría y los videojuegos son dos conceptos que pueden tener una relación muy estrecha, lo mismo sucede aquí: determinados videojuegos son muy útiles para evaluar ciertas «soft skills». Y esto no es una ocurrencia o una buena idea. Es algo muy estudiado. Por ejemplo, este amplio artículo (Relationship between video game genres and soft skills) resume muy bien el estado de esta cuestión.

Porque hay videojuegos de acción y aventura, de carreras, deportivos, de estrategia, lucha, plataformas, puzzles con todas sus variantes, juegos de rol, de disparos, de simulación, de supervivencia, etc. Y todos ellos además pueden jugarse tanto de manera individual como también de forma colectiva, en multiusuario. Además hay títulos que son una mezcla de varios géneros. El panorama existente es muy rico en matices.

Se puede establecer una relación entre cada uno de los géneros de videojuegos y las distintas habilidades blandas. Y el artículo mencionado lo hace en su apartado de conclusiones.

¿Podría entonces una empresa evaluar o valorar a los trabajadores utilizando videojuegos para ello? Este es ciertamente un campo de investigación muy interesante. Que además no se queda en el plano teórico, sino que puede tener muchas implicaciones en el terreno práctico.

Paso dos: videojuegos para potenciar «soft skills»

Sobre todo en el caso de los profesionales que ya forman parte de la empresa, lo que ésta querría es conseguir que éstos mejoren sus habilidades blandas. Los departamentos de formación de las grandes compañías tienen el objetivo de que cada persona que ocupe un puesto esté bien preparada para él, tanto desde el punto de vista de su aptitud y capacitación específica, como también desde la perspectiva que estamos mostrando en este artículo.

Por eso, las empresas organizan cursos de formación para actualizar conocimientos de su personal, presentarles nuevas metodologías que mejoren su desempeño, o cubrir posibles huecos en su capacitación. Pero las empresas querrían mejorar las «soft skills» de sus trabajadores. La pregunta es cómo conseguirlo.

Muchas empresas abordan esta cuestión. Hasta ahora la respuesta más habitual a esta pregunta ha sido organizar actividades de fomento del trabajo en equipo, crear ambientes positivos para favorecer buenas relaciones, o contratar personal especialista (los llamados «coaches»). Es un fenómeno cada vez más frecuente en las firmas más conscientes.

Pero todo esto una vez más queda al albur del «arte» de los responsables de este tipo de acciones. Por supuesto que hay técnicas y metodologías para mejorar «soft skills», cada vez más sofisticadas y más validadas, pero, ¿cómo conseguir herramientas objetivas?

Igual que en el campo de la psicometría, y sus bancos de instrumentos que repasamos recientemente, la mejora de las habilidades blandas está profesionalizándose progresivamente. Y los videojuegos están empezando a jugar un importante papel en ello. Hay varios ejemplos en el mercado. No tienen más que buscar por Internet para encontrarlos.

Nuestro mundo es cada vez más interesante.

Julián Alberto Martín

La tecnología, ¿mejora la educación?

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