Sonja Uhlmann (British Council): «No basta con protegerles, hay que capacitar a nuestros hijos ante el mundo virtual»

Imagen de Sonja Uhlmann, cortesía de British Council

Mi nombre es Sonja (Sonia para los amigos), y tengo la suerte de trabajar en esta entidad como Responsable de Protección de la Infancia desde hace ya tres años”. Así se presenta Sonia (creo que ya la podemos llamar así) en la web del British Council, prestigiosa entidad educativa donde trabaja, y desde donde ha concedido a ÉXITO EDUCATIVO una entrevista que nos permite ver con otra mirada a la comunidad humana de menor edad, “esos locos bajitos que a menudo se nos parecen”, cantaba Serrat. Cuenta ahora Sonja Uhlmann.

¿De qué tenemos que proteger hoy por hoy, por encima de todo lo demás, a nuestros hijos?

Me encanta la palabra ‘proteger’, pero permite que añada la palabra ‘capacitar’. Creo que es muy importante proteger a nuestros hijos e hijas de cualquier situación que sea potencialmente perjudicial mientras sean pequeños y, a la vez, capacitarles para que sepan protegerse y pedir ayuda ellos solos según van creciendo. Un buen ejemplo es todo el mundo de las nuevas tecnologías y redes sociales.

Es importante protegerles no exponiéndoles a contenido no apropiado para su edad (juegos con contenido violento, por ejemplo) y, a la vez, capacitarles para que sepan poco a poco cómo aprovechar las enormes ventajas que ofrece el mundo virtual (¡qué habríamos hecho sin WhatsApp durante la pandemia!). Debemos capacitarles y enseñarles a ser consumidores críticos y a proteger su intimidad (no compartiendo información con desconocidos).

En un siglo, es evidente que los derechos del menor han dado un gran salto adelante ¿qué queda por hacer y dónde?

En lo que más debemos mejorar es en la prevención y la actuación temprana, ya que así se podrán evitar muchas situaciones que se están dando sin tener conocimiento de ellas. Y, parte muy importante de esto, es abrir canales de comunicación y establecer figuras de referencia a las que los niños y niñas puedan recurrir para obtener ayuda.

En la llamada coloquialmente LOPIVI (la nueva Ley de Protección de la Infancia) se llaman “Coordinadores de Bienestar y Protección”. Son adultos ya presentes en los entornos a los que acuden los menores (centros educativos, deportivos, de ocio, etc.) a los que se les va a asignar esta función y formar para que puedan prevenir y detectar la violencia.

Imagínate un club de fútbol y un niño que es acosado por uno de los jugadores más mayores. Normalmente los niños se callan porque quieren permanecer en el club y tienen miedo de que hablar les genere problemas (el agresor suele amenazar con ello).  Esta nueva figura implementará un Código de Conducta de obligado cumplimiento para que el jugador mayor sepa de antemano que un comportamiento inadecuado tendrá consecuencias (prevención) y se lo piense. Permitirá, además, que el niño acuda a él para pedir ayuda (detección precoz).  La idea es crear entornos seguros para la infancia.

¿Es el mundo tecnológico actual una amenaza para los menores?

Existen multitud de peligros dentro del mundo tecnológico, pero también puede servir de mucha ayuda para los niños y niñas. Y no es posible concebir un mundo futuro sin las nuevas tecnologías. Para evitar situaciones no deseadas o peligrosas para los menores es importante enseñarles un buen uso de aquellas. Lo decía antes: debemos capacitarles.

A menudo, los adultos pensamos que no sabemos hacerlo porque no somos nativos digitales. Pero, nos olvidamos de lo más importante, nuestra labor no es ser “expertos informáticos”, sino educar. Fortalecer la autoestima, el pensamiento crítico y la inteligencia emocional.

Las personas que abusan buscan precisamente a las víctimas más vulnerables. Si una niña siente que es “fea” y conoce a un chico en una red social que muestra interés por ella, será más fácil que acceda a mandar fotos inapropiadas para mantener esa relación. Si, junto con su autoestima, tampoco ha desarrollado su pensamiento crítico, no se dará cuenta de que la utiliza. Y, finalmente, si no hay confianza con los padres o tutores, cuando haya un problema no lo contará. Y es ahí donde los adultos podemos reforzar su autoestima y educar en pensamiento crítico. De eso sí sabemos.

Como ves, hay mucho, mucho que podemos hacer sin estar a la última de las nuevas tecnologías.

¿Cómo deben afrontar centros, profesores y familias la inevitable, pero no siempre adecuada, vinculación del menor con el nuevo escenario digital?

Es muy importante enseñar a los menores a utilizar la tecnología de manera adecuada. Tienen que saber que es muy útil, pero conocer sus riesgos y cómo reducirlos. También deben aprender a identificar situaciones o acciones peligrosas entre iguales, como el bullying, ya sea hacia ellos mismos o hacia otra persona, y saber cómo actuar.

Y, sobre todo, no debemos demonizar el nuevo escenario digital sin ahondar en los detalles. A menudo lo que transmitimos es:

  1. que es peligroso
  2. que no lo conocemos ni sabemos cómo funciona.

Esto transmite a los menores la idea de que juzgamos sin conocer y que, además, es un mundo donde no vamos a entrar. Animo desde aquí a abrir canales de comunicación con los niños y niñas. Que nos cuenten y compartan. No juzguemos sin escuchar.

Un ejemplo claro de su influencia reciente han sido las campanadas de Nochevieja. Medio millón de espectadores las siguieron con Ibai Llanos en Twitch, superando así en audiencia a una cadena nacional como es Cuatro. Y yo pregunto a nuestros lectores: ¿conocéis Twitch o a Ibai Llanos? Si no es así, deberíais preguntar a vuestros hijos y alumnos. Os sorprenderá la respuesta. ¿Y a lo mejor queréis escuchar la grabación con ellos? ¿Incluso os puede resultar divertida?

¿Cuenta España como un adecuado modelo de protección al menor?

Es cierto que, dentro de la legislación de menores, está recogida la normativa vigente en materia de regulación de protección a la infancia. Pero no es suficiente, ya que el ámbito de prevención es muy reducido y, cuando una situación de abuso o maltrato empieza a manifestarse, es porque está muy avanzada. Por otro lado, el sistema jurídico/penal muchas veces desestima o archiva casos debido a la “falta de pruebas”, ya que el testimonio de un niño o niña para mucha gente no suele ser creíble, por lo que no se castiga realmente como se debería. Lo comentaba antes. Un niño o niña a menudo no se atreve a decir nada; cuando se decide a hacerlo, no sabe dónde acudir y, cuando lo hace finalmente, en ocasiones no se le cree. Incluso a veces porque el adulto que recibe la información, o bien no sabe qué hacer con ella, o tiene miedo de las implicaciones que pueda tener actuar.

Por tanto, y en cuanto a la respuesta a tu pregunta, NO, en la actualidad España no cuenta con un modelo adecuado de protección y SÍ, muchos (sobre todo todos aquellos que conocemos estas situaciones desde cerca) esperamos que la LOPIVI nos dé respuesta.

De su experiencia y conocimiento, ¿cómo responden los centros educativos españoles, y cómo cree que deberían mejorar, en materia de protección al menor?

En los centros educativos se suelen focalizar mucho en el acoso escolar entre iguales. Esto es bueno en el sentido de que hechos recientes y con amplio eco en medios como el vuestro han llamado la atención de legisladores y responsables, y se han empezado a poner en marcha muchas y muy buenas medidas.

También, aunque en menor medida, se están empezando a establecer protocolos de actuación ante conductas autolíticas (el daño que una persona se puede causar a sí misma). Este es el caso de intentos de suicidio, anorexia, autolesiones o abuso de sustancias como el alcohol o las pastillas. Hemos de tener este apartado muy en cuenta, ya que efectivamente forma parte de la protección del menor frente a sí mismo.

Algo se ha empezado a hacer (de forma desigual en las distintas comunidades y municipios) con respecto al abuso de adultos hacia menores en el ámbito familiar y comunitario. Fomentar la parentalidad positiva, prevenir que los conflictos intrafamiliares escalen y detectar situaciones de riesgo de forma precoz va a ser muy importante. Sobre todo, colaborando en red con recursos ya existentes como los Centros de Apoyo Familiar.

Finalmente, un ámbito donde se ha actuado de forma reactiva y solo en contadísimas situaciones de forma preventiva, ha sido en el caso de prevención y detección temprana de abuso de profesionales de entornos educativos, de ocio y deporte y otros entornos hacia menores.

Se escucha en las noticias investigaciones relacionadas con casos en centros educativos concretos u otras instituciones, pero siguen siendo un tema “tabú”. Lo que me preocupa realmente es que no se trata de prevenir y los daños son grandes. Me gustaría aprovechar estas líneas para llamar la atención de este tema y, sobre todo, para reducir barreras. Creo que todos los profesionales que trabajamos en estos campos somos los primeros que queremos que los niños y niñas no sufran abuso. El miedo a alegaciones infundadas, a cómo impactará un posible caso de este tipo en la reputación del centro etc. son miedos normales y nuestra propia institución ha pasado por ello.

Te contaré como anécdota que hicimos un taller formativo de carácter práctico para representantes sindicales y directivos sobre cómo íbamos a proceder si ocurría una situación de este tipo. Y nuestra principal conclusión fue la importancia de reforzar medidas preventivas y detección de situaciones lo antes posible para evitar que las mismas escalaran. Evitar que se llegaran a producir. En resumen, instaurar obligatoriamente en todos los centros nuestra Política de Protección de la Infancia, dotando de medios y herramientas a los centros para que puedan actuar de manera temprana ante cualquier signo de abuso o maltrato.

¿En qué consiste su labor concreta como responsable de protección a la infancia en British Council?

Suelo decir que el 70% de mi tiempo lo dedico a evaluar situaciones que puedan suponer un riesgo potencial y ver cómo reducirlo. Un 15% lo dedico a investigar si una situación que se me reporta supone un riesgo y un 5% a trabajar junto con las autoridades.

Para ser más fácil de entender. Te comentaba arriba que Twitch se ha puesto de moda.  Pues yo en mi 80% averiguo qué es, cómo funciona y si hay algún riesgo para nuestros menores.  Y como te comentaba antes, más que decirles que no lo usen, diseño junto a mi equipo formación, en este caso sobre el mundo online y sus riesgos. Imparto también formación a padres y profesionales.

Si alguien me reporta una posible situación de abuso en ese entorno recojo datos para ver si hay que reportarla a las autoridades. La buena noticia es que solamente un porcentaje muy pequeño es tan serio como para ser reportado. Y, aun reportado, el alumno o alumna suele permanecer con nosotros, por lo que hay que buscar la mejor manera de apoyarle durante la investigación posterior.

¿Qué tipo de consultas o problemas llegan a su oficina?

Probablemente todas las descritas.

-Muchas dudas sobre cómo prevenir la violencia.

-Bastantes, aunque significativamente menos casos cada vez, de abuso entre iguales. Un aumento, no obstante, de casos de violencia de género entre niños y niñas de 14 a 18 años.  ¡Daría para otra entrevista analizar las razones! Pero te adelanto que se incrementa y tenemos que prevenirla.

-Casos de violencia intrafamiliar, divorcios conflictivos.

No hay un patrón claro. Quizá, destacar muchos casos que tienen potencial para ser un conflicto pero que las personas involucradas quieren evitar que acabe siéndolo.

¿Podría ofrecernos unas claves para mejorar la protección del menor?

En primer lugar, darle veracidad al testimonio del menor, ya que es muy raro que un niño o niña mienta a cerca de una situación de abuso o maltrato. Y esto está demostrado en numerosas investigaciones.

Por otro lado, es importante que se prepare a todo aquel que vaya a trabajar en un entorno con menores para que sepa identificar cualquier signo o síntoma de maltrato o abuso. Aprovecho aquí para dar las gracias a Lucía, mi alumna de prácticas, por ayudarme a preparar esta entrevista: resulta clave contar con futuros profesionales cualificados, que sean conscientes de qué hay que hacer y cómo. Eso facilitará mucho las cosas.

Y, finalmente, confío en que las nuevas generaciones, los más pequeños, aquellos que se están formando en nuestros centros educativos, entiendan que la violencia es algo negativo y sepan evitarla como mecanismo de reacción o mecanismo para ejercer poder sobre otro ser humano. No olvidemos nunca que los niños y niñas de hoy serán los adultos del mañana.

 

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