Susana Fuster: «Nos preocupamos mucho del qué decimos y descuidamos un poco el cómo lo decimos»

no verbal

Susana Fuster es experta en comunicación no verbal, docente y periodista que ha ejercido en diferentes medios de comunicación, llegando hasta Nueva York y Washington como corresponsal. También es autora del libro ‘Hijos que callan, gestos que hablan: Lo que los adolescentes dicen sin palabras’ (Planeta, 2019) y miembro del Consejo Editorial de ÉXITO EDUCATIVO. Para conocer la importancia de la comunicación verbal y no verbal dentro del ámbito educativo le hemos trasladado las siguientes cuestiones:

¿Qué puede aportar la comunicación no verbal a profesores y directivos de la educación?

La comunicación no verbal es una herramienta que puede complementar muy bien la labor que están haciendo. Fíjate que en las aulas nos preocupamos mucho del qué decimos y descuidamos un poco el cómo lo decimos y, precisamente, ese cómo es el que cala directamente en el alumno. Dependiendo de esa expresividad facial, de ese gesto que hace en un momento dado el docente, esa manera de acercarse al alumno puede llegar a conectar mucho más. Y, a veces, se nos olvida. Es una asignatura que está también ahí pendiente.

¿En qué etapas crees que es más necesario manejar este tipo de habilidades?

Desde pequeñitos. Como profesor, por supuesto, es una soft skill que se debería enseñar en las universidades y, a la hora de aplicarla, desde la más temprana infancia. De hecho, la comunicación no verbal es el lenguaje con el que nacemos mucho antes que el hablado. A fin de cuentas, los niños, y los que no son tan niños, aprendemos comunicación y vamos a captar todo ese lenguaje no verbal que nos está transmitiendo en un momento determinado el profesor. Por eso te digo, que cuanto antes se comience a aplicar muchísimo mejor. Son esponjas, los chavales que están en las escuelas y captan todo eso que les estamos transmitiendo a través de nuestro comportamiento no verbal.

¿Qué aconsejas a los padres y profesores que deben gestionar adolescentes en un mundo en el que cada vez parece que cuesta más, porque modulamos en frecuencias diferentes?

Has dado en la clave. Porque el problema principal es que no estamos en sintonía, no estamos bien sintonizados. Yo siempre lo comparo con una radio, puede ser que el padre esté en FM y el niño esté en AM, o al contrario. Y de esa manera es imposible llegar a conectar. Yo creo que lo principal es observar, aprender a observar, a esa personita que tenemos enfrente y después no juzgar. En el momento que observamos, no juzgamos y, sobre todo aprendemos a escuchar, es mucho mas fácil estar en sintonía con ese niño. Creo que lo que están buscando, en el fondo, es sentirse comprendidos y muchas veces con las prisas que llevamos se nos olvida parar y prestar, realmente, atención a todo lo que nos están comunicando. Y muchas veces no es solo a través del lenguaje verbal, sino también a través del lenguaje no verbal.

Uno de los temas que ahora mismo más están preocupando, tanto a padres como a colegios, es el acoso escolar. ¿Qué indicios puede presentar un alumno que lo esté padeciendo? ¿Qué claves les darías a los padres y a los profesores para detectar a través de la comunicación no verbal que está sufriendo algún tipo de acoso o depresión en el centro?

Efectivamente es un tema que preocupa mucho a toda la comunidad educativa, empezando por los padres y también en las escuelas porque se están dando muchísimos casos. La clave está en lo que te comentaba al principio: sobre todo, saber observar. Cómo es ese alumno. Ante cualquier cambio de comportamiento hay que ponernos en alerta; si es un niño muy extrovertido y vemos que ese comportamiento empieza a cambiar o vemos que desvía mucho las miradas, o, a través de su corporalidad, que comienza a estar más encorvado, más recluido en sí mismo, eso puede darnos pequeñas señales de alarma. Y, por supuesto también, tener en cuenta pues que no quiere ir a la escuela. Quizás es más complicado de ver cuando el niño es más introvertido, pero siempre hay señales que pueden hacer sonar la alarma.

Hay muchos estudios científicos que se están llevando a cabo relacionados precisamente con esto. Cómo las personas que hacen bullying se suelen fijar mucho en las víctimas —y esto lo comento en mi libro— en su forma de caminar, en su forma de dar las zancadas, en esa desviación de la mirada… Mucha atención porque hay que potenciar el empoderamiento corporal, en el momento en el que niño se expande, abre su cuerpo, está mucho más erguido, es mucho más difícil, en este caso, que quizá ahí se convierta en víctima de bullying.

También trabajas otros aspectos del coaching que en el ámbito empresarial es algo bastante habitual. Sin embargo, no tanto en el mundo educativo. ¿Qué crees que le puede aportar a los centros educativos y a sus directivos estas habilidades que se recogen dentro del coaching?

El coaching, efectivamente, es una disciplina relativamente nueva en nuestro país que ya se ha incorporado, en muchas ocasiones, al mundo empresarial y está empezando a trabajarse más en el educativo. Son muchas las ventajas que tiene introducir ese tipo de diciplina en las aulas.

En primer lugar, porque es una herramienta más al servicio de la educación y nos ayuda a dotar de competencias emocionales al alumno, de trabajar la inteligencia emocional que ahora está tan de moda y hablar de las diferentes inteligencias múltiples de Gardner, en este sentido. Supone, además, que a través de la metodología del coaching podemos ayudar también al alumno a cuestionar, en muchas ocasiones, la información que se le está dando. No se trata de repetir como papagayos una lección, sino de asimilarla, hacerla tuya, cuestionarte aspectos y, esto, a través del coaching se puede tratar. En definitiva, nos ayuda, es un instrumento que puede ayudar al alumno a la reflexión, a experimentar, a mejorar su rendimiento.

Al principio de la entrevista nos hablabas de las famosas soft skills… Más allá de la oratoria y todas las habilidades comunicativas, ¿qué otras soft skills crees que son necesarias para el desarrollo del futuro profesional y que más pueden aportar a los estudiantes en los centros?

Más allá de la comunicación, para mí, fundamental, de la oratoria, de aprender a comunicarse y a expresar todo eso que llevan dentro… Una soft skill necesaria es la de desarrollar ese pensamiento crítico, la capacidad de utilizar esa imaginación, de razonar, de investigar, de con esos recursos que tiene ir un poquito más allá; por otra parte, tendríamos las habilidades de trabajo en equipo, aprender a que hay otras personas con las que puedes crear grandes cosas. Después la asertividad y la resiliencia. El tema de la frustración es algo que se lleva muy mal en las escuelas y lo llevan muy mal lo niños.

Estuviste trabajando como corresponsal en Estados Unidos, conoces bien el país. A Estados Unidos, a veces, se le pone en un pedestal o se le pone a los pies de los caballos. Si tuvieras que importar cosas del modelo educativo de Estados Unidos, ¿cuáles traerías a España? ¿Cuál crees que serían cosas que deberíamos aprender del sistema educativo norteamericano?

Me llamó mucho la atención, me chocó y me gustó esa capacidad que tienen de convertir al alumno en una persona única. No estamos hablando de una globalidad de la clase, sino de que cada uno, dentro de la clase, tienen una importancia fundamental y eso los americanos lo trabajan mucho y lo trabajan muy bien. Volvemos a ese empoderamiento del que hablábamos al principio. Ese niño se siente importante en esa clase.

Desarrollan, por otra parte, desde mi punto de vista, una relación entre alumno-profesor y alumno-alumno muy importante que, a veces, aquí pasa más desapercibida. Volveríamos otra vez al tema de la oratoria: aprender a elaborar, a pronunciar un discurso, a saber que lo que tienes que contar es importante… Eso lo hacen desde muy pequeñitos. Esto creo que ya se ha empezado a introducir también aquí a algunas escuelas. El hecho de llegar el primer día de clase y decir: «A ver quién sale hoy. Pepito». Y Pepito sale en el circle time que se llama, se pone delante, todos los compañeros le saludan y él empieza a contar cómo le ha ido su día o trae un juguete, explica por qué ese juguete le gusta, el resto de niños hacen preguntas y se desarrollan esas técnicas de hablar públicamente de una manera muy tranquila, pero que hacen que el niño se sienta protagonista. Y eso es lo que hay que recuperar en el aula, el protagonismo y la individualidad de cada alumno que es fundamental.

Para finalizar, ¿cómo cree Susana que debería ser el mejor colegio del mundo?

Es el que mejor se adapta a las necesidades del alumno, por supuesto. Tendría que ser un colegio con un ADN especial y característico, pero un ADN que siempre pasará por una A: una escuela abierta, una escuela asertiva, una escuela amigable; la D: una escuela dinámica que fomentara el juego, el aprender a través del juego, la creatividad y experimentar y, por último, la N: en la que, por supuesto, habláramos de no juzgar y nos centráramos, sobre todo, en las personas. Y en qué necesita cada niño para potenciar ese talento del que estamos hablando a lo largo de toda la entrevista.

Para escuchar la intervención completa de Susana Fuster en el octavo programa de RADIO ÉXITO EDUCATIVO, puedes acceder al podcast en Spotify o iVoox.

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