Test de seroprevalencia y grupos reducidos para la vuelta a la normalidad en FP

Sí, es importante pensar en cómo se va a organizar el curso que viene, pero es aún más necesario establecer cómo se va a terminar este. Todavía no se conocen las medidas y las que se avanzan son confusas o difíciles de implementar. En relación con las declaraciones de la ministra, sobre la posibilidad de que el próximo curso los colegios tengan la mitad de alumnado en las aulas y la otra mitad en casa, resulta cuanto menos difícil de organizar si no se dispone de los recursos necesarios y de un sistema que establezca, más allá de la buena voluntad del profesorado, las medidas para poderlo llevar a cabo. En primer lugar, es necesario que las autoridades sanitarias informen de cómo se va a estructurar la vuelta a las aulas en el mes de septiembre. Son muchos los factores a tener en cuenta, desde los propios alumnos, a los padres, pasando por el profesorado, ¿cómo van a organizar su vida las familias si tienen que cuidar de los niños y estar trabajando a la vez? No es fácil tener que conjugar todas estas circunstancias en una situación que no tiene precedentes. Impartir enseñanza online y de forma simultánea presencial con la mitad del grupo es un nuevo reto.

Durante esta crisis, el profesorado que está impartiendo sus clases de forma online, trabaja más horas de las que realiza en el propio centro educativo, tanto para la preparación como para impartición y la corrección de los ejercicios que se remiten a los estudiantes. Si además de todas esas nuevas labores, a partir del mes de septiembre los profesores tienen que estar con la mitad del grupo en el centro educativo, es una doble modalidad que resulta claramente inviable.

Siempre se habla de la disminución del ratio, sobre todo en formación profesional, ya que, estar pendiente de cómo trabaja un chico con una máquina determinada, en la que puede sufrir algún tipo de percance, es una responsabilidad añadida para los profesores. No es lo mismo tener 15 alumnos para darles la mejor formación que tener que dedicarse a otras tareas. La reducción del ratio siempre es positiva, pero no a costa de otras circunstancias. Por otro lado, pensar en que la formación profesional se puede impartir de manera online resulta altamente complicado. El otro día escuchaba unas noticias en las que se cuestionaba cómo van a dar el carnet de conducir sin que la persona haya cogido el volante, ni se haya subido a un coche, pues aquí pasa lo mismo; ¿cómo vamos a conseguir que los alumnos adquieran las habilidades y las destrezas para poder trabajar en una cocina, en un taller de mecánica, o en cualquier otro puesto relacionado con la Formación Profesional sin haber adquirido esas habilidades y esas destrezas?

La solución en la Formación Profesional no es sencilla, pasa por que los grupos sean más reducidos, quizás sea adecuado hacer test a estudiantes y profesores, para que los que hayan pasado la enfermedad, puedan acudir al centro sin miedo y extremar en todos los ámbitos los controles de sanidad hasta que se encuentre una vacuna

Miguel Ángel Pérez es director del Hotel Escuela de la Comunidad de Madrid y miembro del consejo editorial de ÉXITO EDUCATIVO.

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