Tonto el que lo lea

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La preocupación por España no es algo nuevo en nuestro país. Ya la generación del 98 se planteó este problema como eje central de parte de sus pensamientos, Laín Entralgo, Gregorio Marañón, y el propio Julián Marías escribieron sobre ello. Y quiero traer a colación la pregunta de este último filósofo: ¿Qué vamos a hacer?

Cuando miro a la educación a nivel global de país observo que tenemos un superávit de problemas y un déficit de soluciones. Y como les digo nada nuevo en nuestra España en la que sumamos un nuevo problema una sexta ley de educación en apenas tres décadas de democracia. Y una nueva ley sin consenso.

Pero yo no quiero hablar de los aspectos políticos o mejor dicho de los políticos. La fragmentación en las decisiones de política educativa refleja la mismísima fragmentación en el sector. Por ello quiero analizar algunos aspectos característicos de lo que estamos viviendo:

1. La atomización del sector: 17 sistemas educativos públicos, 17 sistemas educativos concertados y miles de colegios privados que funcionan cómo átomos cada uno con su propia forma de hacer.

2. Todo es responsabilidad del Estado: el sector en sus tres formas público, privado y concertado piensa que todo es responsabilidad del Estado. Es decir, no se ve a sí mismo como sociedad civil que tiene que poner soluciones.

3. Cada uno defiende lo suyo: existe cierta percepción de supervivencia, de estar siempre al límite tanto en recursos, formación, medios humanos y financiación.

4. Déficit de inversión: 0,69% a nivel estatal en educación en el 2019: 17,8 millones €. Estos presupuestos los manejan las comunidades autónomas la estar transferidas las competencias, por ejemplo en Madrid representa el 21,11% mientras en Asturias el 17,91%.

El nuevo contexto volátil, incierto, ambiguo y complejo va a requerir:

1. Quitarse los prejuicios: ni la educación pública es la mejor, ni la privada es para pijos, ni la concertada paga con dinero público los caprichos de los padres. En nuestro país nos necesitamos todos para conseguir llegar llevar la educación a todos los rincones. Y si conseguimos que los tres sistemas sean de alta calidad será mejor para todos.

2. Pacto global de educación: hay un déficit de trabajo conjunto entre todos los actores que generen nodos de trabajo y colaboración. Ahora la competición no va a sumar para nadie, sino que va a restar para todos.

3. No todo es responsabilidad del Estado: y para eso hay que mirar de frente a los alumnos y a las familias y preguntar a la sociedad civil qué quiere, cómo lo quiere y con quién lo quiere.

4. Girar el brazo inversor hacia la educación: cualquier ley, cualquier empresa, cualquier directivo sin prepuesto no es nadie. Si queremos afrontar el futuro postpandemia y tener los recursos humanos de nuestro país formados en ciencia y tecnología hay que inyectar mucho más dinero para tres asuntos urgentes: ciencia, tecnología e idiomas.

Y así hoy les propongo que no se dejen tratar como un iletrados o unos prepúberes. A nadie le gusta que les traten como tontos; a nosotros los de educación tampoco.

Jaime Úbeda, director de Colegio San Patricio El Soto

Redacción
Author: Redacción

Redacción de Éxito Educativo, información sobre la actualidad educativa, especialmente toda la relacionada con la gestión lo centros.

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