Tres lecciones para sobrellevar el curso

En este principio de curso, y desde mi puesto de directora del colegio de Infantil y Primaria La Salle Franciscanas de Zaragoza, corro el riesgo de dejarme absorber por lo inmediato y no tener tiempo para la reflexión. Sin embargo, es necesario detenerse y contemplar el escenario actual, tomar perspectiva para entender lo que estamos haciendo y viviendo, gestionar lo mejor posible el presente e intentar prepararnos ante un futuro complejo y distinto. Y al pararme y observar, descubro tres lecciones que creo que me ayudarán, nos ayudarán, a llevar el nuevo curso con más paz.

La primera lección es la necesidad de aprender a vivir en la incertidumbre. Desde aquel 13 de marzo en el que cerramos las aulas, todo lo que ha ido sucediendo ha sido inesperado. El mundo se convirtió de la noche a la mañana, por amenaza de la Covid-19, en algo imprevisible y cambiante. En esa nueva realidad se hacía muy complicado tomar decisiones con plenas garantías de acierto, ya que los criterios de siempre no servían, y los nuevos no estaban claros. El pasar de los meses, lejos de ayudar a asentarnos, nos demostró lo impredecible de la situación. Y llegamos al inicio de curso con la misma incertidumbre. La inquietud en las familias en este momento es natural y totalmente lógica ya que dejan en nuestras manos lo mejor que tienen, y necesitan conocer todos los detalles del principio de las clases. Esto, para los centros, y en concreto para los equipos directivos, ha sido -y aún es- todo un reto: ofrecer, a contrarreloj, información fiable y certera -y los dos adjetivos son esenciales-. En mi humilde opinión, hasta la fecha hemos respondido satisfactoriamente. Pero esto es tan solo el principio, y no caben triunfalismos; el año va a estar sembrado de eventualidades, reestructuraciones y cambios de última hora. De ahí la importancia de manejar la incertidumbre, ser capaz de adaptarse a las novedades del momento, esperar con paciencia y confianza. No está reñido con intentar programar organizar y planificar, al contrario, un buen planificador tiene que saber adaptarse a las circunstancias incluso cuando estas cambian en el último momento y sobre todo, vivirlo con la menor carga de ansiedad posible.

Directamente conectado con lo anterior, viene la segunda lección: un poco de filosofía. En este caso, extraer una de las actitudes del estoicismo: asumir lo que viene sin que nos haga perder los nervios; no rebelarse ante lo inevitable, tampoco resignarse, sino adaptarse. Muchas personas han sentido rabia, frustración y desasosiego por el hecho de estar confinadas o de tener las limitaciones de la “nueva normalidad”. Una vez más, esa postura es completamente natural, pero solo nos va a producir más sufrimiento. ¿Qué tal si partimos de asumir la situación? Porque no la podemos modificar, o, mejor dicho, mientras trabajamos para mejorarla, vivamos en ella de la mejor manera posible. Como dice el proverbio: si tienes un problema que tiene solución, ¿de qué te preocupas? Y si no tiene solución, ¿de qué te preocupas. O como diría Viktor Frankl: si no tenemos poder para cambiar la situación, siempre podemos elegir nuestra actitud frente a ella. Este curso no va a ser como los de antes, porque la vida ya no es como antes. Nos esforzaremos al máximo, pero no nos frustraremos si no logramos las mismas metas que planteábamos en ese pasado que ya no existe. Y, ¿quién sabe?, quizás encontremos metas nuevas que nunca imaginamos.

Por último, esta situación pone de relieve, y como tercera lección, la necesidad de la responsabilidad compartida. Ahora más que nunca es necesario que se note que nuestra comunidad educativa es una gran familia. Siguiendo un principio del aprendizaje cooperativo, o remamos todos o nos hundimos. Y eso no puede ocurrir. Por eso, el éxito del curso -siempre y este año más que nunca- radica en que todos y cada uno de nosotros hagamos lo que nos toca hacer, y todo lo que hagamos será importante. Que el curso transcurra lo más tranquilo posible será gracias a la colaboración de todos y cada uno de los que integramos la comunidad educativa, el éxito será colectivo. Y si en algún momento aparecen positivos en el centro y hay algún cierre o confinamiento de aula, por favor, no lo vivamos como un fracaso. Gestionémoslo con calma, confiando los unos en los otros, y aplicando las dos primeras lecciones.

Patricia Bádenas Lago

Directora Colegio La Salle Franciscanas (Zaragoza)

Fundación Educativa Franciscanas de Montpellier

Redacción
Author: Redacción

Redacción de Éxito Educativo, información sobre la actualidad educativa, especialmente toda la relacionada con la gestión lo centros.

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