Un chat con contenidos pedófilos, de origen aún desconocido, altera la convivencia en algunos centros educativos

De centros educativos en el País Vasco y en Madrid ha trascendido, vía policial, la existencia de un chat en la red WhatsApp que alcanza en sus móviles a jóvenes estudiantes mediante el mensaje, en apariencia inofensivo, de ‘Meter a todas las personas de WhatsApp que conozcáis’. Muchos lo hacen y ahí radica el problema, y la expansión de este fenómeno.

Lo que aparece en este chat es contenido pornográfico y hasta pedófilo. Toda vez que los centros educativos fueron siendo conscientes de esta situación, avisaron a los padres de los menores a que requisaran sus móviles, les explicaran la situación y ‘desconectaran’ de ese chat.

En ambas comunidades autónomas, algunos padres de los menores afectados han presentado sendas denuncias en Comisaría y en la Guardia Civil, y ante la Ertzaintza en el caso del País Vasco.

Las informaciones que se están difundiendo son escasas, pero porque lo primero y principal que se persigue es velar por la seguridad y protección de los menores. Aunque ha trascendido la identidad de algunos centros donde están adscritos estos alumnos, en ÉXITO EDUCATIVO nos limitamos, de momento a señalar que se están ubicados en Ciudad Lineal, Tres Cantos y Las Rozas, en Madrid, y en San Sebastián, en el País Vasco.

En su día, Mar España, directora de la Agencia Española de Protección de Datos, advirtió de la necesidad imperiosa de establecer mecanismos de control que impidan el acceso de los menores a la pornografía.

Lo hizo en el transcurso del seminario que dirigió en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP) ‘Privacidad, sostenibilidad e innovación’, donde, además, avisó de la creciente adicción de los jóvenes a las nuevas tecnologías. En su intervención también se refirió a la obligación de garantizar denuncias sobre corrupción desde el anonimato.

La responsable española de Protección de Datos aseguraba entonces que “uno de cada cinco jóvenes presenta adicciones a las nuevas tecnologías y parece que a nadie le importa”. Eso, a su juicio, “es un problema que provoca aislamiento social y opciones de fracaso escolar, y que cuanto antes se trate por medio de la prevención más fácil será de erradicar”.

El porno puede conducir a la violencia

Se sabe que el 70% de los menores tiene su primer móvil entre los 10 y 15 años y se estima que la primera interacción se da a los 6 años a través de los dispositivos de los padres. En el arranque del curso actual se conoció que niños y niñas con solo 8 años de edad han podido tener acceso ya a material pornográfico. Ahora un estudio de la UNIR asocia el consumo de pornografía con las agresiones sexuales.

Así lo apunta la revisión sistemática de los artículos publicados en los últimos 20 años en las principales bases de datos científicas del mundo, que han desarrollado investigadores de la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR), del que informó ÉXITO EDUCATIVO en su momento.

Diversos estudios sugieren que el consumo de pornografía puede promover la imitación de comportamientos, además de fomentar que se tomen como ejemplo determinadas acciones, fruto de una observación de materiales pornográficos con voluntad de aprendizaje. También puede provocar una desensibilización y la coerción hacia la mujer.

Del análisis de los 59 artículos, publicados en las bases de datos PsycINFO/PsycARTICLES y en PubMed/Medline, que han superado los criterios de selección de los investigadores, estos han podido concluir que existe una asociación entre consumo de pornografía y violencia en general, no solo sexual, aunque no está clara la causalidad de esta asociación.

La inteligencia artificial

Aunque el modus operandi no es el mismo, sí lo es el soporte, la red social WhatsApp. Todo el mundo recuerda las fotografías trucadas con inteligencia artificial en Almendralejo o la difusión de videos porno duros en chats en Cantabria, sucesos conocidos públicamente con menores implicados y víctimas algunos de ellos, está empezando a preocupar a la comunidad educativa, que observa con enorme preocupación qué será lo siguiente. Y lo siguiente puede ser este nuevo chat de origen todavía desconocido.

El debate lleva meses en cartel, que si prohibir el uso de móviles en la escuela, que si aconsejar a las familias que impidan a sus hijos el acceso a internet incontrolado o al uso de móviles a edades tan tempranas como los seis años. Distintos estudios alertan ya que la pornografía empieza a ser visualizada por menores de 10 años, y en algunos casos, de hasta 6.

Es difícil correlacionar determinados datos estadísticos con esta situación, no por preocupante, inesperada, pues eran muchos los expertos que aventuraban desde hace años de la necesidad de poner límites al uso de internet por lo menores. Pero si un niño de cuatro años, o menos, siempre que ya esté familiarizado con un móvil, puede entrar en una página web porno con solo clicar en el recuadro que dice ‘accede si eres mayor de edad’, entonces, alguien tiene un problema. Puede que todos.

 

Quizá todo esto explique los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística sobre los delitos sexuales cometidos por menores. El titular es, sin más, para llevarse las manos a la cabeza: en 2022 aumentó, con respecto al año anterior, un 14,1% el número delitos sexuales por parte de menores, el 97% de los cuales eran chicos y solo el 3 por ciento restante chicas.

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