La Salle de Palma ve una “insubordinación deliberada” en los alumnos que se negaron a retirar una bandera española del aula

Colegio La Salle en Palma de Mallorca. Foto Google Maps.

La guerra de las banderas también llega a los colegios. Está vez con motivo del Mundial de Catar. Este viernes una treintena de alumnos fueron expulsados este viernes tras negarse a retirar una bandera española, en apoyo a España, en el Colegio La Salle de Palma de Mallorca. Pablo Picón, director técnico de secundaria del colegio, considera la actitud de los escolares una “insubordinación deliberada”.

En un comunicado público, en relación con los hechos sucedidos el viernes sobre las 12 horas, por parte del grupo de alumnos de 1º B de bachillerato del centro educativo, Picón asegura que aquellos “han desoído las indicaciones de una profesora que estaba cumpliendo con las normas de convivencia del centro y seguía las órdenes del equipo directivo, negándose aquellos expresamente a obedecer”.

Fue todo a raíz de una iniciativa por parte de los alumnos para decorar el aula en apoyo a la Selección Española masculina absoluta de fútbol en su participación en el Mundial.

Para el directivo del La Salle de Palma, los alumnos, “actuando como masa, han coaccionado a una compañera que sí que ha hecho intento de obedecer a la profesora”. Por último, detalla en su comunicado, “cuando la profesora ha abandonado el aula para consultar con el equipo directivo la mejor manera de gestionar el asunto, ha sido vitoreada y aplaudida con sorna por la mayoría de los alumnos”.

“Como director técnico y ante la gravedad de los hechos”, sostiene este directivo, “he tomado la decisión de cancelar las dos sesiones lectivas que restaban para finalizar la jornada, pues el respeto a los profesores, así como el respeto y solidaridad a los compañeros propiciando un ambiente de convivencia positivo, son obligaciones que deben cumplir todos los alumnos”.

“Sencillamente”, prosigue, “no podemos impartir clase en una etapa educativa no obligatoria a un grupo de alumnos que no quiere acatar las normas de convivencia del centro”.

Aprovecha la ocasión para manifestar “rotundamente” su “solidaridad” con la profesora que ha tenido que “sufrir un desagradable” episodio que “no debería tener cabida en un centro educativo”.

A su juicio, “las faltas de respeto a cualquier miembro de la comunidad educativa, especialmente a la figura de autoridad que representa el docente, contraviene varios derechos y obligaciones de los alumnos recogidos en la normativa vigente y es una línea roja que no podemos permitir traspasar”.

Tanto el tutor del grupo como el equipo docente, afirma este directivo, “estamos tristes y decepcionados con la reacción que han tenido los alumnos y trabajaremos para aprender de esta situación y transmitir los valores cristianos que refleja nuestro carácter propio para convertir a los alumnos en miembros de una sociedad madura, con espíritu crítico y autonomía, capaces de pensar por sí mismos”.

“Reconocemos y respetamos el derecho de los alumnos a la manifestación de discrepancias, de carácter individual o colectivo, pero siempre en la forma que determina el Reglamento de Organización y Funcionamiento del Centro, a través de los representantes de los alumnos y cuando el objeto de la reclamación sea sobre decisiones de carácter educativo”.

El equipo directivo se reunirá este lunes para estudiar el asunto y tomar medidas de carácter educativo, que fomenten la convivencia escolar, faciliten la prevención de conductas disruptivas (especialmente las grupales) y proporcionen a los alumnos herramientas y habilidades sociales, agrega este directivo, quien concluye apelando “a la complicidad y colaboración de las familias para que este tipo de situaciones no vuelva a producirse y estamos convencidos de que un trabajo conjunto entre familias y escuela ayudará a la formación integral de los alumnos”.

 

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