Un estudio constata los beneficios de la educación al aire libre en preescolar

2 women walking on green grass field during daytime

El programa Erasmus SEL for Schools, en el que ha participado SEO/BirdLife, ha aprobado por todo lo alto, tras probar los beneficios que una educación al aire libre tiene en el desarrollo integral de la personalidad de los niños en edad preescolar en términos de competencia socioemocional, habilidades cognitivas, comportamiento prosocial y bienestar mental, lo que se conoce como SEL, siglas que comprenden el concepto de aprendizaje social y emocional.

Así, los investigadores confirman que la educación ambiental al aire libre mejora las cualidades cognitivas y relacionales en los niños.

El programa SEL logró efectos significativos en todas las categorías de resultados estudiadas: habilidades SEL mejoradas, actitudes hacia uno mismo y hacia los demás, comportamientos sociales positivos, problemas de conducta reducidos, estrés emocional y mejora del rendimiento académico.

En definitiva, este programa de educación infantil, integrando un mínimo de cuatro horas diarias al aire libre y trabajando aspectos naturales, mejoró significativamente las habilidades enseñadas, lo que corrobora los hallazgos de otros estudios, que respaldan que SEL puede mejorar la personalidad compleja de los niños de 4 a 6 años.

Las investigaciones demuestran que las escuelas y los jardines de infancia deben ofrecer entornos seguros y de apoyo para promover las habilidades ‘blandas’ o ‘no cognitivas’ que son críticas para el éxito futuro en la educación superior y los negocios.

Según el modelo CASEL, el SEL consta de cinco competencias clave: La autoconciencia, es decir, la capacidad de reconocer las emociones y pensamientos de una persona y su influencia en el comportamiento; el autocontrol, es decir, la capacidad de regular los propios emociones, pensamientos y comportamiento en diferentes situaciones; la conciencia social, es decir, la capacidad de asumir la perspectiva del otro y empatizar con personas de diferentes culturas, comprendiendo las normas sociales y éticas de tal comportamiento; las habilidades de relación, es decir, la capacidad de establecer y mantener relaciones saludables y gratificantes, y la toma de decisiones responsable, es decir, la capacidad de tomar decisiones constructivas y respetuosas sobre el comportamiento personal y las interacciones sociales basadas en estándares éticos, preocupaciones de seguridad, normas sociales, considerando el bienestar de uno mismo y de los demás.

Todas estas habilidades son claves para apoyar los comportamientos colectivos y cooperativos, la capacidad de desarrollar habilidades efectivas para resolver problemas, la autodisciplina, el control de los impulsos y el manejo de las emociones, y reducen los problemas de comportamiento y comunicación, así como la tensión emocional.

El estudio es el resultado del proyecto Erasmus+ SEL for Schools que muestra el impacto positivo de la educación al aire libre en el alumnado preescolar de 4 a 6 años. A parte de SEO/BirdLife, en el estudio Social & Emotional Learning Through Bringing Nature back to Schools – (SEL for Schools) liderado por la Universidad eslovaca de Presov, han participado SOS/BirdLife e Inak de Eslovaquia, BirdLife Malta y Learning Through Landscapes de Reino Unido.

Aprendiendo de y con la naturaleza

El aprendizaje socioemocional y los programas preventivos de salud mental son muy populares a nivel internacional. Sin embargo, hay pocas investigaciones que evalúen sus efectos en el alumnado en edad infantil de 4 a 6 años.

Es en esta etapa cuando el cerebro tiene una plasticidad única y un desarrollo notable. Las vías neuronales se desarrollan a través de estímulos externos que, a su vez, tienen un impacto en las habilidades y competencias emocionales, sociales e intelectuales de los niños tal y como señalan algunos investigadores.

SEO/BirdLife ha colaborado en el estudio llevado a cabo entre 2021 y 2022 para evaluar el impacto de desarrollar las actividades escolares en el exterior de las aulas, trabajando a través de la naturaleza y de los patios escolares. El grupo del estudio estaba formado por 257 alumnos y alumnas en edad preescolar de 4 a 6 años. De estos, 60 eran de Eslovaquia, 57 de España (de la escuela Montserrat Solà de Mataró, Barcelona), 80 de Malta y 60 de Gran Bretaña.

En todos los países del estudio se dividieron en tres grupos. El primero desarrolló durante 12 semanas seguidas el trabajo escolar principalmente en el exterior de la escuela. EL segundo grupo desarrolló el mismo programa de 12 semanas, pero en el interior de las aulas, mientras que el tercero no desarrolló ningún programa especial, sino que trabajaban como siempre. Además, se trabajó con 30 maestros de educación infantil y 299 madres y padres del alumnado. El conjunto total de investigación fue de 586 encuestados.

Para los dos primeros grupos se preparó todo un programa de trabajo de 12 semanas, que desarrollaba los contenidos curriculares a través de actividades y cuentos que trabajan con plantas, animales y procesos naturales.

El grupo que trabajaba en el exterior desarrollaba las actividades en el patio escolar, y pasaba un mínimo de cuatro horas diarias en el exterior, mientras que el grupo que las desarrollaba en el interior no podía pasar más de 1 hora semanal en el exterior. El grupo control desarrollaba el trabajo programado por el centro escolar sin incluir las actividades del estudio.

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