Un estudio revela que la población queer está infrarrepresentada en materiales de enseñanza de ELE

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Aunque la investigación se ciñe a tres manuales de enseñanza del español como lengua extranjera (ELE) de reciente publicación, con carácter general las conclusiones podrían ser extrapolables al conjunto de la oferta editorial educativa, cuyos contenidos aún no recogen las propuestas de la pedagogía queer: la mayoría de los referentes individuales y familiares representados son heteronormativos y prácticamente la totalidad de las identidades se reducen al binomio hombre-mujer cisgénero.

El estudio, en forma de Trabajo de Fin de Máster defendido por Marina García Herranz en la Universidad a Distancia de Madrid, UDIMA, bajo la dirección de la profesora Leticia Santana Negrín, y titulado ‘La representación queer en el aula de ELE a través del análisis de manuales’, detecta, no obstante, progresos en cuanto al reconocimiento de la teoría queer en este ámbito.

“Si bien se manifiesta una acusada infrarrepresentación de la población queer en tanto que se elaboran materiales didácticos que no la incluyen o lo hacen minoritariamente, ha supuesto un grato hallazgo comprobar a lo largo del trabajo que se está trabajando y progresando en ello”, afirma la investigadora.

Para el análisis se seleccionaron tres manuales editados en España entre los años 2020 y 2022, correspondientes a los niveles A2-B1 de competencia lingüística según el MCER, el Marco Común Europeo de Referencia, un estándar que permite estimar la competencia lingüística que una persona tiene en una lengua adicional.

Los manuales analizados fueron ‘¡Genial!’ (B1.1), publicado en 2020 por la editorial enClave-ELE‘Español en marcha 2’(A2), presentado por la editorial SGEL ELE en 2021 y ‘Nos vemos hoy 3’(B1), de la editorial Difusión; todos ellos destinados a personas jóvenes-adultas aprendientes de español. Esto es debido a que los inventarios de estos niveles incluyen temas como la vida social y familiar, y los aprendientes ya cuentan con una base lingüística que permita abordar estos temas.

A partir de estos criterios de selección del material en función de la cronología (últimos tres años), la edad (personas adultas) y el nivel (A2-B1) se ha pretendido observar qué clase de sociedad se refleja en los manuales y cuán fieles son a la realidad que se vive hoy en día. Para ello, se analizó la representación de cada individuo en las imágenes, los textos y los audios a lo largo de todos los manuales.

El estudio arrojó que solo ‘dos de los tres manuales sometidos a análisis para comprobar la presencia o ausencia de representación de las personas queer han incluido referentes no heteronormativos en sus unidades. (…) ¡Genial1 B1. 1 y Nos vemos hoy 3 sí que presentan varios casos de representación, siendo más frecuentes en el último’.

La principal conclusión es que, aunque la teoría y pedagogía queer no están lo suficientemente arraigadas en estas publicaciones que han servido de base a la investigación, sí que se atisba una intención por parte de autores y editoriales por revertir esta situación. Que la comunidad educativa tome conciencia de ello es fundamental debido a que, como se argumenta en el trabajo de García Herranz, esto puede tener implicaciones en el proceso de enseñanza-aprendizaje, tanto en el ámbito afectivo, como en la cohesión del grupo-clase o en el desarrollo de la competencia intercultural del alumnado.

Así, tal y como se afirma en este trabajo, en los manuales de publicación reciente en España, “sí que se incluyen referentes que se desmarcan de la heteronormatividad, aunque no parece que la visibilización se haya asentado y extendido todavía en el mercado editorial”. “Con todo, supone un comienzo debidamente encaminado”, valora la autora.

Esta situación, explica también la investigadora, quizás se debe a “razones comerciales que impulsan a la editorial a vender un producto que no le suponga pérdidas en el mercado”. A partir de este razonamiento, sostiene, “cabe argüir que la inclusión de este sector de la población todavía no se ha generalizado como cabría esperar”.

Insiste Marina García Herranz que se está produciendo “un cambio con respecto a lo que venía presentando, de manera general, la literatura acerca del tema”. Pese a que aún hay espacio para la mejora y el progreso, apunta, “las pequeñas muestras que se han identificado suponen un comienzo alentador y esperanzador para la visibilización de las personas queer en los materiales didácticos de ELE”. Sin embargo, advierte que, “si se siguiera la pedagogía queer, habría que cuestionar aquellas referencias que se han hallado”, más allá de la representación más o menos explícita.

¿La orientación sexual o la identidad es algo íntimo?

En este punto, el estudio abre un frente fundamental, el papel que desarrolla el cuadro docente en este ámbito, no siempre abierto a esta cuestión. Porque, si bien los materiales didácticos cumplen un papel fundamental en el aula de ELE, es el profesorado, en última instancia, el responsable del tratamiento de todos estos temas, por lo que estaría en su mano problematizar los referentes identificados, recuerda la autora. La cuestión es si la identidad, la orientación sexual, los modelos de familia y otras cuestiones sociales afines deben entenderse solo en el ámbito privado; especialmente en una disciplina extendida en contextos culturales muy diversos.

En este sentido, según recoge la investigación, muchas de las alegaciones por parte de los docentes que se oponen a integrar estos temas en el aula resultan, para la autora, “refutables y debatibles”, como es el caso de aquellas personas que opinan que la orientación y la identidad sexuales pertenecen a la esfera íntima.

En el manual ‘Español en marcha 2’, a modo de ejemplo, se detecta una “alta frecuencia de alusiones y menciones a parejas (naturalmente, heterosexuales), a las familias, a los amigos o a los planes de futuro (casarse o tener hijos), temas que podrían enmarcarse en la misma privacidad que aquellos relacionados con la sexualidad”, responde críticamente la investigadora. Se afirma que, de esta manera, se daría espacio en el aula a la pluralidad de voces que ya existe en la sociedad y que no se ven siempre representadas en los libros de texto, con todo lo que puede suponer.

Se reconoce en el trabajo que no siempre es posible abarcar toda la diversidad que compone la sociedad ni tampoco resulta sencillo para el profesorado evitar asumir identidades u orientaciones. Además, alerta su autora, “se debe procurar no producir el resultado contrario al que se pretende, puesto que, si bien una mención explícita de una persona trans estaría visibilizando que trasgrede la heteronormatividad, no parece muy inclusivo señalar ese dato, salvo que se mostrara relevante por las circunstancias contextuales”. Es decir, que los referentes estén integrados, no caricaturizados.

Con carácter general, la investigadora sugiere como potencial línea de investigación futura relacionada con esta cuestión la elaboración de propuestas didácticas de innovación en las que se trabajasen estos contenidos en el aula de ELE, siempre desde una perspectiva lo más inclusiva y problematizada posible, dando voz al alumnado.

Asimismo, agrega, se pueden sugerir investigaciones que sigan un procedimiento similar al de este estudio basado en otros precedentes, sometiendo a análisis un número mayor de manuales, de distintos niveles y cuyo lugar de publicación no sea exclusivamente España, con el fin de descubrir cuál es el alcance de la representación de las personas queer a mayor escala, desarrollar el pensamiento crítico, analizar el currículum oculto y reflexionar sobre hasta qué punto la heteronormatividad sigue invisibilizando otras realidades en los materiales de ELE.

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