Un informe señala a las CCAA en el devenir, exitoso o no, de la FP Dual en España

El análisis detallado de los modelos alemán y austriaco de FP proporciona valiosos conocimientos sobre las claves que han llevado a estos países a lograr un alto grado de éxito en este ámbito. Uno de los pilares esenciales es la FP dual, que combina aprendizaje teórico con experiencia práctica en un entorno laboral, lo que facilita, entre otros, una transición más fluida de los estudiantes hacia el mercado de trabajo.

Así lo concluye la investigación ‘Cómo impulsar la Formación Profesional en España: recomendaciones sobre la base de los modelos alemán y austriaco’, recién publicada por el Real Instituto Elcano, cuyos autores son Judith Arnal y Pilar Palacios. Pero, la cuestión es ¿Por qué en España la FP Dual no termina de arrancar?

Señalan los investigadores que la colaboración estrecha entre el sector público y los agentes sociales ha demostrado ser “fundamental” para adaptar la formación a las necesidades cambiantes del mercado laboral y garantizar la coordinación entre todos los agentes del sistema para que los estudiantes adquieran las habilidades relevantes.

Además, recuerdan, la regulación básica del sistema, que establece un marco general, pero permite adaptaciones a nivel regional o sectorial, es otro “factor determinante”. Por otro lado, el hecho de que los estudiantes de FP tengan la oportunidad de acceder a la formación de tercer ciclo en Alemania y Austria, “fortalece la percepción de la FP como una opción educativa valiosa”.

El tamaño empresarial y la capitalización del retorno de la inversión en FP también son factores cruciales, ya que las empresas grandes pueden tener más recursos y capacidades para invertir en formación, pero es igualmente esencial articular mecanismos para asegurar que las pequeñas y medianas empresa participen activamente en el sistema, señalan en el capítulo de conclusiones.

En España, explican, el modelo de FP vigente hasta la aprobación de la nueva Ley Orgánica de Formación Profesional en 2022 no ha tenido resultados como los observados en Alemania y Austria. No obstante, también hay ejemplos exitosos a nivel regional, como es el caso del País Vasco.

La nueva ley, reconocen los autores de este trabajo, busca incorporar elementos positivos de estos modelos. Sin embargo, advierten, “su efectividad dependerá en gran medida de cómo se implemente a nivel de las CCAA”.

Para optimizar el impacto de esta nueva ley, estiman, es “fundamental” tener en cuenta determinadas recomendaciones, como la necesidad de evaluar y extender las mejores prácticas de las CCAA, potenciar el régimen intensivo de la FP dual en el marco de la nueva Ley y fomentar la movilidad entre diferentes ramas educativas.

La colaboración con agentes sociales, el reconocimiento y valoración social de la FP, la continua adaptación y transferencia de conocimientos, el impulso de la orientación y formación continua y, finalmente, la promoción de la participación de la mujer en las titulaciones de FP, especialmente en áreas STEM, son, a su juicio, “esenciales para construir un sistema robusto y eficiente que beneficie tanto a los estudiantes como a la economía nacional”.

Una FP Dual que tarda en arrancar

Desde 1970, se han venido impulsando en España diversas reformas que han dado como resultado dos sistemas de FP diferenciados: la formación del sistema educativo y la formación ligada al empleo. La existencia de estos dos sistemas de FP, según se desprende del trabajo de investigación, ha generado “numerosos problemas de compatibilidad”. Además, en las sucesivas reformas se han ido incluyendo referencias a la formación práctica y a la colaboración con las empresas, pero no es hasta 2012 cuando se establecen las bases de la FP dual.

Una de las reformas más relevantes se produjo en 1990 con la LOGSE. Esta norma introdujo un módulo profesional de Formación en Centros de Trabajo, pero la parte práctica no tenía un papel preeminente y el sistema era muy heterogéneo; por ejemplo, según el ciclo formativo oscilaba entre las 400 y 700 horas.

Por su parte, la LOE en 2006 incluyó una fase de formación práctica en los centros de trabajo. Sin embargo, no fue hasta 2012 cuando se establecieron las bases de la FP dual. En el Real Decreto de 2012, se desarrolló el contrato para la formación y el aprendizaje, y se introdujo la combinación de procesos de enseñanza en el centro de formación junto con el aprendizaje en la empresa.

Por su parte, leemos en el informe, el carácter dual de la FP se incluyó por primera vez en 2013 con la LOMCE, donde se estableció la corresponsabilidad con las empresas, armonizando los procesos de enseñanza y aprendizaje entre los centros educativos y los centros de trabajo. Estas reformas permitieron que la FP dual se articulara a través de dos vías: el contrato para la formación y el aprendizaje y los proyectos de FP dual desarrollados por las CCAA.

Las administraciones regionales podían establecer desde ese momento convenios de participación conjunta de las instituciones educativas y las empresas, así como desarrollar la FP determinando un porcentaje de horas de práctica empresarial entre el 33% y el 85% de la duración total de la formación y ampliar la duración del ciclo formativo de dos a tres años.

Sin embargo, a pesar de estas reformas, la implantación de la FP dual en España “ha sido limitada”. De hecho, en el curso 2020-2021 el alumnado de FP dual sólo suponía un “pequeño porcentaje” del total de alumnos que cursaron FP (5,7% en FP de grado superior, 3,8% FP de grado medio y 1,1% en FP de básica) y además se observaron han “importantes disparidades” entre CCAA.

Con carácter general, para los investigadores, el “limitado éxito” de la FP en España puede atribuirse entre otras causas a la, a su vez, “limitada participación de los actores sociales, a la dimensión del tejido empresarial que dificulta esta participación, a la falta de movilidad entre ramas educativas y a las diferencias regionales”.

El País Vasco como paradigma

Tal como se ha avanzado, la excepción que confirma la regla sería el éxito de la FP en el País Vasco. La tasa de empleo de los egresados de FP en España en 2021 está muy por debajo de la de la UE y la situación no ha mejorado sensiblemente en los dos últimos años. La tasa de empleo de los egresados de FP en el País Vasco, no obstante, supera el 85%, porcentaje que no solo está muy por encima del de España sino también del promedio de la UE.

Según Confebask, más del 50% del conjunto de los perfiles demandados por las empresas requieren FP y en el ámbito industrial esta cifra asciende al 65%. Lo cierto es que el sistema de FP del País Vasco reúne muchos de los factores que influyen positivamente en el éxito de la FP. Un factor crucial para el éxito de la FP en esta Comunidad es que tradicionalmente la colaboración entre los distintos agentes implicados en la formación dual ha sido muy reseñable.

Prosigue el informe apuntando que el País Vasco fue pionero hace más de 30 años en la firma de un convenio de colaboración entre el Gobierno Vasco y los centros de FP. Por otra parte, la adaptación de los programas de FP a las necesidades del tejido productivo vasco “ha sido una constante”.

Además de eso, “muy importante para el éxito de la FP en el País Vasco ha sido y sigue siendo la colaboración empresarial”. Así, en el curso 2022-2023, se ha contado con la colaboración de 7.542 empresas para la formación de los alumnos de FP, lo que ha supuesto una duplicación frente a las 3.155 empresas colaboradoras en el curso 2021-2022.

Otro factor que ha influido positivamente en el éxito de la FP en este territorio es el tamaño de sus empresas. Un análisis de la demografía empresarial española demuestra que en el País Vasco el número de empresas con más de 10 trabajadores está más de 1,5 puntos porcentuales por encima de la media nacional.

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