#RevueltaEscolar: Un mejor entorno escolar, dentro y fuera del centro, equivale a mayor rendimiento

Los centros educativos no son espacios cerrados. Bueno, en cierto modo, sí lo son, pues por razones de seguridad deben contar con accesos controlados y vallas que impidan el acceso inapropiado de personas no autorizadas a un recinto en el que su población mayoritaria es obviamente vulnerable: menores de edad.

Lo que se quiere decir, en realidad, es que el ideal es entender el espacio educativo como un todo, dentro y fuera, y con ese fin desde hace algunos años trabaja un movimiento social que persigue configurar el entorno de los centros educativos es casi una prolongación del seguro espacio educativo que llamamos colegio.

Porque, y el consenso es creciente en este ámbito, la mejora del entorno escolar resulta esencial para brindar a los niños un ambiente saludable que estimule su desempeño académico y los inspire a permanecer en él durante un período prolongado. En esa misión, surge Revuelta Escolar, una plataforma en la que participan diferentes Asociaciones de Famílias de Alumnos (AFA), en colaboración con entidades vecinales, que realizan cada primer viernes de mes cortes de tráfico a la salida del colegio para reclamar una mayor pacificación y seguridad de los entornos escolares, menos contaminación y menos ruido.

Las decisiones que adoptan en este sentido los municipios son cruciales, en su condición de administraciones competentes. Lo que se pide es menos ruido, menos coches y más seguridad alrededor de los centros educativos y, en la medida de los posible, en las vías acceso de los escolares desde sus casas al colegio. Ello requiere aprobar medidas en el ámbito urbanístico, legislativo y de seguridad.

Revuelta Escolar, en Madrid, pidió en su día una relación de medidas, algunas de las cuales se han conseguido, otras están fase de ello, y otras tantas aún esperan ser resueltas. Lo solicitado en la capital del Estado es replicable para todos los grandes municipios, pues resultan afectados del mismo modo.

Para empezar, para mejorar los accesos a los centros escolares, incorporar a las aceras las plazas de aparcamiento para tener un mínimo de 6 metros de ancho, o peatonalizando las calles de los accesos escolares. También eliminar aparcamiento de motos en acera y añadir en estos espacios recuperados arbolado y vegetación. Por supuesto, velar por la prohibición de fumar en estas áreas.

Otra reclamación es reducir el tráfico en entornos escolares, empezando por los vehículos motorizados durante los horarios de entrada y salida y limitando, en la medida de lo posible, a un único carril de circulación para estos mismos vehículos alrededor de cada centro educativo con carácter general, favoreciendo y nunca en detrimento de la circulación del transporte público y bicicletas (u otros no motorizados).

Limitación de velocidad a 20 kilómetros por hora. Aunque parezca mentira, no siempre se cumplen estas restricciones por parte de los conductores. El objetivo es limitar la velocidad en los entornos de los colegios mediante la debida señalización, y velar por su cumplimiento con la instalación de radares de velocidad en los entornos escolares, tanto pedagógicos como sancionadores, además de otras medidas físicas de reducción de la velocidad como pasos de peatones sobreelevados a la cota de la acera y/o adoquinar la calzada del entorno escolar.

Aunque en Madrid ya se están notando con Madrid Central una disminución de los niveles de contaminación y ruido, no ocurre así en otras zonas de la capital, por lo que se reclama la instalación de medidores para el control de estos niveles en cada centro escolar para que se adopten medidas urgentes de restricciones al tráfico en las calles adyacentes cuando la media supere el valor límite establecido por la normativa europea en cuanto a dióxido de nitrógeno (Directiva 2008 / 50 / CE) de 40 μg/m3, PM 2.5 (recomendación OMS) de 10 μg/m3 de concentración media anual, así como los límites máximos de niveles sonoros recogidos por la Ordenanza de Protección contra la contaminación acústica y térmica del Ayuntamiento de Madrid.

También dentro

Parecerá que cuando se habla de la calidad del aire solo afecta al de la calle. No. También es importante la calidad del aire interior, por lo que Revuelta Escolar pide que sea obligatorio que todos los centros escolares y escuelas infantiles estén sujetos a la normativa RITE en todos sus espacios interiores (Real Decreto 1027/2007). Esta normativa obliga y garantiza aire limpio de alta calidad dentro de los edificios. Actualmente sólo los centros de nueva construcción están sujetos a esta normativa y esto es un agravio comparativo para el resto del alumnado.

Con las recientes olas de calor se ha devuelto a la actualidad la necesidad de adoptar medidas paliativas contra la contaminación y las denominadas islas de calor, renaturalizando las aceras, fachadas interiores y exteriores, patios y azoteas de las escuelas para maximizar la protección frente a humos, ruidos y calor. Para diseñar estos espacios verdes serían necesarias auditorías individualizadas en cada centro escolar.

Y si lo que se pretende es que haya menos vehículos de combustión en los entornos educativos, el ideal es dotar de infraestructura necesaria en cada uno de los centros escolares para facilitar la movilidad activa (caminos seguros al cole, carril bici protegido, aparcabicis en U, etcétera). Todo ello garantizando, al mismo tiempo, medios de transporte público para acudir a los centros escolares, tanto para las familias como para el personal docente y no docente: transporte público con accesos cercanos, accesibles y seguros y estaciones de bicicletas en la propia manzana del centro escolar o la contigua.

De dentro a afuera: tanto monta, monta tanto

Pero el concepto de entorno escolar abarca el contexto en el cual los niños reciben su educación, expresan sus emociones y enriquecen su día a día. Dado que los niños pasan una considerable cantidad de tiempo en este ambiente, es decir, los centros educativos, donde forjan sus habilidades y destrezas, resulta crucial ofrecerles recursos e instalaciones idóneas que estimulen sus talentos únicos y atiendan sus necesidades, asegurando su satisfacción a lo largo del día.

Particularmente este entorno escolar debe ser más exigente en su diseño e implementación durante la educación primaria, pues cuando este entorno no es adecuado, puede dar origen a desafíos de comportamiento que impactan directamente en su desarrollo emocional, psicológico y conductual. Eso piensan no pocos expertos, y cada vez más padres.

Resaltar la relevancia de un entorno escolar positivo como un componente esencial para el desarrollo de la personalidad infantil y la comprensión adecuada de los contenidos educativos es fundamental, pues en esta fase de su proceso educativo es de vital importancia que dispongan de un entorno agradable que fomente su disfrute y fortalezca su motivación por aprender.

Esta perspectiva implica fomentar el estudio y las relaciones sociales, complementado por un ambiente adecuado en el hogar para realizar sus tareas educativas.

¿Cómo mejorar el entorno escolar dentro del recinto escolar?

No siempre es fácil, pero tampoco imposible. Implica, de entrada, considerar diversos factores, tales como garantizar que las aulas cuenten con condiciones estructurales óptimas, incluyendo iluminación y ventilación adecuadas o disponer los asientos y mesas de manera adecuada para cada estudiante, proporcionando mobiliario cómodo, eficiente y atractivo que estimule la participación en actividades.

Pero también implementar enfoques educativos y didácticos que capturen la atención e interés de los alumnos, motivándolos a explorar y aprender cada día, y ahí los cuadros docentes juegan un rol inevitablemente esencial. Emplear la tecnología de forma adecuada en los entornos de estudio es otra de las medidas que tener en consideración, ya que en muchos casos un video bien elaborado puede transmitir más que una exposición prolongada del profesor.

No hay que olvidar ofrecer espacios para la interacción social escolar, donde los niños puedan expresar sus emociones, siempre respetando las normas establecidas y equipar las aulas con recursos didácticos enriquecedores para mejorar la calidad de la enseñanza. También fomentar la participación en actividades prácticas que contribuyan al desarrollo de habilidades y destrezas, lo cual requiere un entorno escolar orientado hacia este propósito.

Por ello, reclaman cada vez más las comunidades educativas, las instituciones docentes deben perfeccionar sus enfoques didácticos y evaluar sus instalaciones para asegurar que cumplan con los requisitos necesarios para albergar a los niños durante largas jornadas.

En esta etapa formativa, los niños deben aprender a resolver conflictos de manera constructiva sin recurrir a la violencia. Es esencial enseñarles a convivir respetuosamente, valorando opiniones y aceptando diferencias de pensamiento.

Para lograr esto, el entorno escolar debe brindar espacios que fomenten una convivencia saludable, donde todos los estudiantes comprendan su pertenencia igualitaria a la institución educativa. De este modo, podrán entender sus derechos y responsabilidades, además de tener la oportunidad de formar amistades.

Revuelta Escolar empezó en Barcelona en diciembre de 2020, y desde entonces que no ha parado de crecer y ya cuenta con 120 AFAs adheridas repartidas por toda España: Badalona, Barcelona, Bilbao, Cardedeu, Cartagena, Getafe, Girona, Guadalajara, Lugo, Madrid, Melilla, Mollet del Vallès, Olot, Sabadell, Sant Cugat, València, Vigo y Zaragoza.

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