Un uso personalizado del método AICLE eleva la nota media en el aula

El sueño de todo profesor, y de cualquier colegio: lograr no solo el interés de los alumnos a los que enseña el primero y que acoge el segundo, sino, además, eleva su nota media, la que prueba la eficiencia del método educativo a razón de un mejor aprendizaje por parte de los estudiantes.

Unos investigadores han dado con una de las teclas que hacen posible eso. Un uso personalizado del método AICLE ha demostrado que eleva la nota media en el aula. Pero ¿qué es la metodología AICLE, siglas que en español se traducen como ‘Aprendizaje Integrado de Contenidos y Lenguas Extranjeras’? Pues corresponde a un enfoque educativo que combina la enseñanza de contenidos curriculares con la adquisición de una lengua extranjera.

Esta metodología busca integrar la enseñanza de idiomas con la de materias académicas, de manera que los estudiantes puedan aprender y aplicar tanto los contenidos disciplinarios como el idioma extranjero de manera simultánea.

Así, en lugar de enseñar por separado las materias y el idioma, la metodología AICLE busca combinarlos en el mismo proceso de enseñanza y aprendizaje. Por ejemplo, un estudiante podría aprender matemáticas o ciencias en un idioma extranjero como el inglés, lo que le permite adquirir conocimientos en ambas áreas al mismo tiempo.

La metodología AICLE se centra en el uso práctico del idioma extranjero para comunicarse, más que en el aprendizaje memorístico de reglas gramaticales o vocabulario. Los estudiantes utilizan el idioma para comprender y expresar ideas en el contexto de las materias que están estudiando. Además, los contenidos y las actividades en el aula se diseñan de manera que estén relacionados con situaciones reales y aplicables. Esto ayuda a que los estudiantes vean la relevancia y utilidad de lo que están aprendiendo tanto en términos de contenido académico como de competencia en el idioma extranjero.

Junto al aprendizaje de contenidos específicos de las materias, los estudiantes también desarrollan habilidades lingüísticas como la comprensión oral y escrita, la expresión oral y escrita, la interacción y la mediación intercultural en el idioma extranjero, al tiempo que se trata de un método que promueve la interconexión entre diferentes disciplinas y áreas de conocimiento, lo que fomenta la adquisición de un conocimiento más integral y una visión holística de la educación.

El objetivo, en todo caso, es desarrollar habilidades y competencias en los estudiantes, tanto en el ámbito de las materias como en el del idioma, lo que prepara a los estudiantes para enfrentar desafíos académicos y profesionales en un mundo globalizado.

Las investigadoras Eva García Beltrán, de la UDIMA, y Almudena Cantero Sandoval y Raquel García Martín de la UNIR han trabajado sobre la base de lo que establece la última reforma educativa, la LOMLOE, que fija cómo el inglés debe ser una materia fundamental en el currículo escolar y que su enseñanza debe ser tratada desde una perspectiva comunicativa, fomentando el uso práctico del idioma en situaciones cotidianas.

Para este fin, se contempla un incremento en las horas de enseñanza del idioma, una mayor atención a la formación del profesorado, así como el incentivo del bilingüismo en los centros escolares. En el marco de la enseñanza por competencias, los estudiantes deben adoptar un papel activo y tomar la iniciativa en el desarrollo de las destrezas fundamentales, que en el aprendizaje de una lengua extranjera se centran en el desarrollo de la comprensión auditiva, la expresión oral, la comprensión lectora, así como la expresión escrita.

Como respuesta a esta situación, las investigadoras proponen una metodología basada en el Aprendizaje Integrado de Contenidos y Lengua (AICLE) y una personalización del aprendizaje, teniendo en cuenta, y esto es relevante, “los actuales contextos de gran diversidad en las aulas”, con alumnos de diferentes orígenes, situaciones socioeconómicas desiguales y con necesidades educativas dispares que se hacen especialmente patentes en la clase de inglés, donde los alumnos de 3.º de la ESO, nivel sobre el que han trabajado, “presentan niveles muy distintos de competencia lingüística”.

Con el objetivo de proponer situaciones de aprendizaje que permitan a todos y cada uno de los alumnos alcanzar su máximo potencial, independientemente de su nivel de partida, estiman las autoras de este trabajo acometer una estrategia metodológica de personalización de la experiencia de aprendizaje, apoyada en el uso de TIC sobre un modelo BYOD (bring your own device). Esto se lleva a cabo mediante el diseño de una experiencia AICLE para trabajar el concepto de competencia global. La experiencia está disponible en https://tinyurl.com/CLILexperience.

De este modo, se diseñaron distintos itinerarios de aprendizaje, adaptando los niveles de dificultad según la taxonomía de Bloom en una matriz de integración basada en el trabajo de Heacox.

Como resultado de todo ello, se observó que todos los grupos experimentaron un incremento en la media de las calificaciones, con dispersiones equivalentes, si bien parece que la mejora en el grupo de 3.º B (grupo experimental, motivado) fue más acusada.

En conclusión, con este estudio se ha demostrado que la metodología AICLE, apoyada en una estrategia metodológica de personalización del aprendizaje a través de la tecnología, muestra un alto potencial para ayudar a los alumnos a obtener un aprendizaje significativo, especialmente en contextos de gran diversidad en el aula. Además, ofrece la posibilidad de trabajar el desarrollo del inglés desde un enfoque activo, competencial y acorde a la nueva legislación. No obstante, su uso limitado en la actualidad dificulta poder determinar un perfil óptimo tanto de centro educativo como de docente, reconoce las investigadoras, que presentaron su trabajo en JIUTE.

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