Una investigación analiza cómo son los abstracts académicos redactados por los estudiantes

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Aunque existen estudios sobre los resúmenes científicos producidos por expertos, son  escasos los dedicados a producciones de estudiantes. En un artículo publicado recientemente en la Revista de lingüística teórica y aplicada por Maria Dolors Cañada y Carme Bach del grupo de investigación Gr@el del Departamento de Traducción y Ciencias del Lenguaje de la Universidad Pompeu Fabra (UPF), se analizan los abstracts redactados por futuros graduados en Lenguas Aplicadas para su trabajo de fin de grado (TFG), «un género académico de carácter evaluativo ya que recibirá una determinada calificación por parte de los docentes, algo que no ocurre con los textos científicos».

Los abstracts son resúmenes que encabezan los artículos científicos. Su función es informar sobre el contenido del texto para que los posibles lectores puedan hacerse en poco tiempo una idea general de su contenido y decidir si les interesa leer el documento entero.

Formalmente, es un resumen básicamente informativo que sintetiza las aportaciones más destacadas del artículo: el tema que se propone estudiar, la metodología aplicada, y, sobre todo, los resultados obtenidos. Los trabajos de fin de grado (TFG) son textos académicos redactados por estudiantes que se inician en la investigación y también están precedidos de un abstract.

Los resúmenes objeto de estudio se han tratado a dos niveles de análisismacrotextual (movimientos retóricos), y microtextual (marcadores  metadiscursivos que sirven para indicar las relaciones, uniones y avance de las ideas y las frases dentro del discurso).

Según indican las autoras en su artículo, «la importancia de estudiar estos productos textuales viene dada por el hecho de que todos los planes de estudios incluyen la programación de un proyecto final de Grado o de Máster. Este contexto provoca la emergencia de un género nuevo con una presencia importante en las prácticas académicas escritas, lo que merece una investigación descriptiva como la que abordamos en nuestro trabajo, ya que las implicaciones para la didáctica de la escritura académica son evidentes».

El corpus del estudio se compone de 36 abstracts incluidos en los TFG de una promoción completa del grado en Lenguas Aplicadas de la UPF, con una extensión de 7.488 palabras. Los estudiantes recibieron instrucciones generales sobre la realización del TFG, pero no se focalizó en la redacción del trabajo en general ni del abstract en particular. La extensión de los abstracts es muy diversa y va desde un mínimo de 83 palabras a un máximo de 327 palabras.

Ayudar a alcanzar la competencia discursiva para difundir la investigación

«Ser competente discursivamente significa haber interiorizado las características de un género determinado a nivel no solo lingüístico, sino también a nivel sociocultural y a nivel pragmático, es decir, en relación directa con el contexto en el que el género se produce y se recibe», afirman las autoras. Desde el punto de vista de la didáctica de la escritura, ayudar a los estudiantes a alcanzar la competencia discursiva supone hacerles conscientes de las características del género.

En muchos casos, la exposición del tema manifiesta la identidad del autor más como estudiante que como investigador, puesto que no sitúan de modo breve el ámbito de conocimiento en el que se enmarca el trabajo, sino que muestran extensamente su saber, lo que suponen meritorio para una evaluación positiva por parte del docente.

El estudio demuestra que los abstracts analizados son textos híbridos, a medio camino entre el discurso académico, producido por estudiantes que van a ser evaluados, y el discurso especializado, producido por y dirigido a lectores expertos.

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