Valencia impulsa un plan de salud mental sin precedentes en los colegios

El presidente de la Comunitat Valenciana, el popular Carlos Mazón, entonó esta semana su mea culpa, tras admitir que la región es una de las tres autonomías con “peor dotación” de recursos asistenciales en salud mental, la tercera con peor formación de especialistas por habitantes, y “la de menor media de escolares participantes en programas de prevención por centro educativo, 10 veces inferior a la media nacional”.

En la presentación este lunes del Plan valenciano de salud mental y adicciones 2024-2027, Mazón afirmó que la atención a la infancia y la adolescencia, además del trastorno mental grave, serán “prioritarias” en este plan de acción que estará basado en “la evidencia científica y en la igualdad asistencial”, y destacó como principales claves la “detección, tratamiento y asignación de recursos”.

En concreto, el Plan valenciano de salud mental y adicciones 2024-27 prevé destinar 40,8 millones de euros adicionales en los presupuestos de 2024, a los que se sumarán otros 71,3 millones de euros adicionales en 2025; 80,8 millones de euros extra en 2026 y cerca de 90,9 millones de euros adicionales en 2027.

El plan se estructura en nueve líneas estratégicas que se desglosan en un total de 80 acciones concretas. De entre estas acciones, el presidente de la Generalitat ha resaltado la puesta en marcha de programas de educación socioemocional en todos los niveles de la educación obligatoria (de 6 a 16 años) y la creación de unidades de detección precoz en el medio escolar.

Carlos Mazón también ha destacado la apertura de cuatro hospitales de día para el tratamiento de patología dual grave y la creación de 8 unidades de primeros episodios psicóticos. Asimismo, ha remarcado que se habilitarán al menos 43 plazas en hospitales de día (23 para niños y adolescentes y 20 para adultos) para el tratamiento de trastornos de la salud mental, así como 22 unidades de prevención para adolescentes consumidores de substancias con adicciones conductuales y que se creará una comunidad terapéutica especializada en patología dual grave.

Por su parte, el conseller de Sanidad, Marciano Gómez, subrayó que se hará hincapié en la prevención, sobre todo en edades tempranas, en edades infantojuveniles. En este sentido, insistió en la necesidad de “detectar de forma rápida, precoz, dinámica y rigurosa, la aparición de una enfermedad de características de salud mental”.

En la Comunitat Valenciana se registra a día de hoy la mayor prevalencia de trastornos mentales, un 25,1% según los datos del Ministerio de Sanidad. Además, el riesgo de mala salud mental en mujeres asciende al 42,3% y al 11% en niños y niñas menores de 15 años.

Asimismo, se trata de la segunda autonomía con mayor tasa de casos atendidos en Atención Primaria por ideación suicida o intentos autolíticos y la primera en el consumo de alcohol y cannabis. Además, entre la población de 12 a 16 años, la Comunitat Valenciana lidera también el consumo de tranquilizantes, ocupa la segunda posición en consumo de cannabis y la tercera en uso compulsivo de internet.

Líneas estratégicas y principios rectores

Con el fin de revertir esta situación, el plan se estructura en nueve líneas estratégicas: promover una salud mental positiva prevenir la enfermedad mental, los trastornos adictivos y el suicidio; establecer un modelo asistencial equitativo y basado en las necesidades reales de la población; la atención a la infancia y la adolescencia; la atención al trastorno mental grave; el avance en derechos y calidad de servicios; la formación sanitaria especializada, actividad investigadora y docente; el acceso a ayudas sociales, ocupación y vivienda; establecer estructuras de coordinación; y prever la cooperación internacional.

Además, los principios rectores del plan serán: establecer un equilibrio realista entre las necesidades detectadas y la disponibilidad y capacidad de generación de recursos; la equidad territorial en la distribución de recursos; acciones basadas en la evidencia científica; priorizar la promoción y la prevención; la igualdad asistencial en relación a otras patologías; prestar especial atención a la infancia y la adolescencia, así como al trastorno mental grave; conseguir un modelo comunitario de atención a los problemas de salud mental; la coordinación y continuidad de servicios asistenciales; la desestigmatización y respeto a los derechos humanos; y el fomento de la autonomía de las personas con trastornos mentales.

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