VENTILACIÓN AULAS. Advierten que ventilar no es abrir las ventanas: la ventilación debe ser en continuo

El decano del Colegio de Químicos de Madrid, el catedrático Ricardo Díaz, acreditado especialista en seguridad en el trabajo e higiene industrial advierte que ventilar las aulas contra el COVID-19 no es solo abrir las ventanas y volver a cerrarlas sin más, sino que dicha ventilación “debe ser en continuo”.

En declaraciones a ÉXITO EDUCATIVO, Ricardo Díaz tranquiliza a quienes temen que con la llegada del invierno se haga realmente incómodo estar en el aula si cada hora ésta debe ser ventilada abriendo las ventanas durante al menos 10 minutos y favoreciendo la pérdida de calor generado con la calefacción del centro educativo.

Antes que nada, este catedrático de Ingeniería Química y Materiales avisa que, «aunque ventilación y pasar frío no es algo equivalente, pues se puede ventilar un aula perfectamente teniendo unos parámetros lógicos y convenientes de confort térmico”, no menos cierto es que «va a haber un consumo energético muy elevado”, pero subraya que este año “no podemos pensar en una buena eficiencia térmica y en ahorro energético si lo que queremos es estar seguros de que haya una eficiente ventilación de las aulas”.

Su fórmula para mantener el calor en el aula garantizando por completo la salud en ellas pasa por tener “muy claros conceptos de fluidodinámica, pues aquellas tienen que estar “fuertemente calefactadas por la parte baja del suelo, mientras que por las zonas elevadas deben abrirse bien ventanas pequeñas o pequeños huecos por donde pueda ascender el aire de manera natural, por convección natural”. “Es decir”, remacha, “por tiro sencillo de chimenea y salir ese aire, esos aerosoles por la parte superior”.

Para ello, se precisaría un mínimo estudio del volumen necesario de aire para ir retirando cada diez minutos y de forma continua. Porque, advierte: “Esto no puede tener un diseño de pret á porter, sino tener muy claro el número de alumnos de cada aula, el volumen de aire que tenemos en cada aula y su geometría para poder colocar equipos de calefacción por convección de abajo a arriba”.

En paralelo, los centros escolares tienen que hacer inversiones en higienización del aire, bien por filtros EPA, que requieren un cierto mantenimiento; bien por equipos de lámparas ultravioleta con un rango entre 200 y 250 nanómetros para que no se produzca ningún fenómeno de producción de ozono, o bien por equipos de ionización del aire.

“Que se escoja un sistema u otro, pero al menos que en cada aula haya un equipo de higienización del aire dimensionado”. Recuerda, sin embargo, que “esto es sumatorio a una perfecta ventilación”, pues, admite, “milagros no hay”. Pero lo que sí es real es que “hay que invertir y prever”, y denuncia que “no se ha hecho ninguna de estas cosas”.

Creemos que ventilar es abrir las ventanas y que se vaya el aire y cerramos. No, la ventilación tiene que ser en continuo, igual que la higienización del aire”, concluye.

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