VENTILACIÓN AULAS. Los centros tratan de equilibrar ventilación con confort térmico

Imagen cortesía del Colegio Alkor

Los centros educativos afrontan con expectación la llegada del invierno y las consecuencias que ello tendrá sobre la actividad escolar en unas aulas que habrán de ventilarse a menudo. La apertura de ventanas durante al menos 10 minutos por cada hora y el establecimiento de una corriente que purifique el aire, como medida para combatir la COVID-19, se piensa aplicar por los colegios, que, sin embargo, avisan de que los alumnos tendrán que abrigarse bien de cara al próximo invierno, mensaje que trasladó esta misma semana la titular de Educación, Isabel Celaá.

Asociaciones y patronales

Alfonso Aguiló, presidente de la Confederación Española de Centros de Enseñanza (CECE), explicó en declaraciones a ÉXITO EDUCATIVO que en los colegios “se está procurando ventilar con frecuencia, pues parece que aporta bastante para reducir riesgos de contagio”.

Ahora bien, de cara al próximo y previsto descenso general de temperaturas, señala que “las escuelas están recomendando que los alumnos vengan más abrigados para que la ventilación periódica no perjudique la salud de nadie”. En este sentido, apunta, “al haber mayor diferencia de temperatura con el exterior, basta con menos tiempo de apertura de ventanas”.

De todos modos, el presidente de CECE asevera que en países más fríos “se está actuando así desde hace semanas”, lo que podría ser un espejo para España sobre cómo afrontar esta situación y siendo la apertura de ventanas en las aulas una de las opciones a las que más podría recurrirse.

Por su parte, fuentes de la Asociación de Colegios Privados e Independientes (CICAE) explican a ÉXITO EDUCATIVO que entre los colegios asociados a la red CICAE han incluido en sus protocolos aspectos específicos sobre la correcta ventilación para que las aulas sean espacios seguros. Recuerda, al respecto, que las recomendaciones de los organismos públicos, de entidades sanitarias o de universidades que investigan las vías de transmisión y mayor contagio de la COVID-19 concluyen que existe más riesgo de transmisión en espacios cerrados.

Por ello, subraya CICAE, “resulta determinante priorizar aquellas medidas que permitan una mayor ventilación en las instalaciones de un colegio”. En este contexto, señalan a este diario digital que los protocolos de sus centros educativos “incluyen la ventilación frecuente y, siempre que las condiciones meteorológicas y de seguridad lo permitan, que las ventanas y puertas se mantengan abiertas todo el tiempo posible”.

Agrega que muchos de sus colegios, especialmente los que se ubican en comunidades autónomas con temperaturas más agradables en otoño, desarrollan “gran parte de las actividades al aire libre”, lo que facilita este tipo de medidas.

No obstante, entre las recomendaciones que los centros realizan a las familias, “aunque resulte muy básico”, enfatiza CICAE, “se encuentra que han de tomar conciencia de que los niños tienen que abrigarse más este curso, pues es esencial ventilar y abrir las ventanas muy a menudo”.

Añade CICAE los colegios asociados a su red están en contacto con empresas punteras de ingeniería que tienen desarrollados sistemas que permiten el filtrado del aire para minimizar el riesgo de transmisión del virus en espacios cerrados. Al igual que en otros sectores, asegura, “se están invirtiendo grandes recursos en soluciones tecnológicas, como medidores de la calidad del aire y maquinaria para su purificación”.

Así porque entiende que “es nuestra responsabilidad seguir poniendo todos los esfuerzos para continuar siendo espacios seguros, pero también requerimos la ayuda y recomendaciones de los expertos de las administraciones públicas, pues es muy complejo para un colegio estar constantemente investigando y se precisan todas las soluciones posibles”.

En el inicio del actual curso, Pedro Huerta, secretario general de Escuelas Católicas, en una entrevista concedida a ÉXITO EDUCATIVO, reclamaba de las administraciones competentes mayor concreción y compromiso con los centros educativos a la hora de desarrollar el protocolo general.

“Los equipos directivos, que son quienes han recibido la mayor carga de trabajo en este tema, aunque desde el 1 de septiembre también los profesores, han compartido esta carga, y con mucho cansancio, cansancio porque han tenido que ir muy rápido para adaptar los protocolos que ya teníamos, los protocolos que nos pidió la administración durante el mes de julio para volverlos a adaptar a la nueva situación”, se lamentaba.

Cómo lo están gestionando los colegios

Consultora de Educación y Sistemas S.L. (CYES), grupo empresarial especializado en la gestión integral de centros educativos, considera en declaraciones a ÉXITO EDUCATIVO que «si bien la opción de la ventilación natural parece a priori, la opción más sencilla, no es la más eficaz, debido principalmente a la pérdida de gradiente térmico en las clases, y al tiempo que requerirá mediante ventilación natural, la renovación del aire de nuestras clases».

Jesús Velasco, jefe de compras de este grupo que gestiona 8 centros en España, explica que están trabajando para disponer de sensores de CO2 en las aulas y así poder medir la ventilación y conocer exactamente el nivel de renovación necesario. No obstante, advierte que la mayoría de los colegios carecen de sistemas de ventilación mecánica, «por lo que es complicado actuar directamente sobre el parámetro más importante en la ventilación que es la renovación de aire por ocupante».

Esta acción, la renovación de aire, se recomienda un mínimo de 12,5 l/segundo y ocupante, incluso para establecimientos comerciales, valor que el Reglamento de Instalaciones Térmicas en Edificios considera como aire de buena calidad.

En este sentido, explica, por ejemplo, que el nuevo edificio de secundaria que construyó en 2019 en el Colegio Internacional Ausías March sí cuenta con Unidades de Tratamiento de Aire Exterior, que harán funcionar de manera continua para limitar el riesgo de resuspensión de agentes contaminantes y favorecer así su eliminación por la ventilación mecánica.

En el caso de los centros que no dispongan de sistemas de ventilación mecánica, CEYS recomienda la apertura de ventanas accesibles, ya que, aunque pueda generar cierta incomodidad por las corrientes de aire, o sensación térmica, «está demostrado que la renovación de aire por ventilación cruzada baja las tasas de contaminantes de las estancias». Incluso, agrega, en edificios con ventilación mecánica es recomendable realizar una ventilación regular con ventanas. En estos casos, «estas ventilaciones naturales las realizan en los descansos entre clase y clase, durante el tiempo suficiente que no suponga un descenso de la temperatura del aula por debajo de los 18º, de manera que la temperatura habitual de sus aulas sea de entre 18º y 22º».

CYES insiste en que, si bien la solución de la ventilación natural parece ser la forma más adecuada, la necesidad de mantener unos niveles de confort térmico en las aulas obliga a apoyarse en el uso de unidades portátiles equipadas con filtros de alta eficiencia HEPA dotados de una capacidad de filtración altamente eficiente del aire, que puedan retener aerosoles en porcentajes superiores al 99,95%, según la norma UNE1822. El dimensionamiento de los equipos garantizará al menos dos filtrados de aire por hora.

La utilización de estos equipos es compatible con la actividad en las aulas, apunta el grupo empresarial consultado por ÉXITO EDUCATIVO, que añade que, de esta manera, «la complementación de métodos basados en la ventilación natural y complementados con el tratamiento adecuado del aire de nuestras aulas, permitirá la calidad más adecuada del aire».

Desde la dirección del Colegio Leonardo Da Vinci de la localidad madrileña de Moralzarzal, ubicada en la Sierra de Madrid y paradigma de población donde el invierno presenta temperaturas inferiores a la media, se informa a ÉXITO EDUCATIVO que se ha protocolizado la ventilación entre clase y clase para garantizar la renovación del aire cada hora.

Solo “en los meses en los que no haga mucho frío, teniendo en cuenta la zona en la que está situada el colegio, se mantendrá una ventana semiabierta, siempre y cuando no haya alumnos cerca de esta para evitar que pasen frío y la puerta del aula siempre estará abierta si no se puede tener abierta la ventana”, explican desde el consejo rector de esta cooperativa de enseñanza.

En otro centro educativo, el Colegio Alkor, se ha establecido en relación con este tema un protocolo específico de ventilación anti COVID-19, en el marco de su plan de contingencia. Según detallan a ÉXITO EDUCATIVO, dicho protocolo ha sido consensuado por las autoridades sanitarias, quienes han expresado su satisfacción por el mismo.

Así ha sido porque las medidas adoptadas cumplen y amplían el nivel de seguridad requerido en un centro educativo en lo que a ventilación se refiere. Entre estas medidas destacan la apertura de de ventanas y puertas durante varios periodos a lo largo de la jornada, y la ventilación entre clases y siempre que el alumnado abandone el aula (durante
recreos, en la comida, en la hora de educación física, etcétera.

Alkor también ha desarrollado un doble procedimiento de ventilación, dependiendo de si la climatología lo permite o no con el objetivo de mejorar el confort del alumnado. Para ello, se establece aumentar la franja horaria en la cual se mantiene encendida la calefacción, siempre dentro del margen establecido por la ley; elevar la temperatura de la misma con el fin de mantener, en la medida de lo posible, una temperatura constante, y facilitar que el alumnado tenga a su disposición sus prendas de abrigo durante los minutos que dure cada periodo de ventilación, si así lo requiriere.

El Plan de Contingencia COVID-19 del Colegio Alkor está a disposición de las familias en la web. En él se puede encontrar el anexo de medidas de ventilación. Asimismo, se ha habilitado un canal extra para las dudas de las familias, que será atendido por el médico del centro y el coordinador Covid.

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