«Viajamos y nos comunicamos» o como aprender a moverse por las calles desde los tres años

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Los niños de tres años del colegio Cierva Peñafiel aprenden las señales de tráfico gracias a los códigos QR

Aprender educación vial y a moverse por la ciudad desde los tres años es el objetivo del proyecto «Viajamos y nos comunicamos«. Está promovido por la profesora del colegio Cierva de Peñafiel María Salomé Recio Caride. La idea es que los niños sepan desenvolverse por las calles de su ciudad. Para ello utiliza la innovación, la indagación, el ABP y el aprendizaje por indagación, con el uso de las TIC.

«Nos planteamos la posibilidad de que los propios niños investigaran en la calle, buscando señales de tráfico para averiguar qué significaban con ayuda de unos códigos QR», afirma la profesora.

La ubicación del centro escolar en Murcia es una gran ventaja. Está en pleno centro, rodeado de calles peatonales y plazas. Esto permite realizar de manera más cómoda este proyecto.

Las fases

La experiencia «Viajamos y nos comunicamos» consta de varias fases y está dirigido a escolares de tan solo 3 años de edad.

  • Paso 1: Creación de 14 códigos QR de fotografía en las que había señales de tráfico que se encontraban cerca del colegio
  • Paso 2: Se crean dos grupos para salir a la calle con 7 códigos y un móvil. Los niños deben escanear los códigos, usando además el móvil del profesor. Mientras unos enfocaban con la APP QR Droid, los otros estaban alrededor esperando ver la fotografía que saldría. «En ese momento comenzaba el debate. Para ello preguntábamos qué había dibujado en esa señal, para qué creían que podía servir, si la habían visto alguna vez, etc. Así se fue sucediendo hasta descubrir los 7 códigos QR», explica la docente.
  • Paso 3: Poner en común lo escaneado, las fotografías realizadas, se muestran al otro grupo. Se crea un mural digital. Van apareciendo en la pantalla las fotografías y los niños intentan identificarlas. También se graba ese momento y se añade al mural digital.
  • Paso 4: Aparece la ayuda de un robot, que suele entusiasmar a los más pequeños, y hace de evaluador para comprobar la capacidad de recordar de los niños. Los propios escolares programan el robot para que llegara a una de sus señales. «A los niños les gustaba mucho ver cómo se movían los dos muñecos a la vez por encima del tapete. Una vez que llegaban a su destino, los niños que lo habían programado debían recordar el nombre de esa señal», dice María Salomé Recio Caride.
  • Paso 5: Como final los niños eligen dos señales por parejas para dibujarlas en clase en un tamaño grande. Después lo hacen de manera individual dibujando esas señales y trabajando así la psicomotricidad.

Es una actividad muy motivadora para los alumnos. Les permite ser autónomas y desarrollan actitudes muy positivas. Utilizan diferentes herramientas tecnológicas  de manera muy vehicular y las TIC son grandes aliadas para que los niños aprenda divirtiéndose.

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