Viaje al aula

Con la vuelta al cole, ahora que ya llevamos todos, profesores y alumnos, unas semanas asentados de nuevo en la dinámica tras el paréntesis estival, traemos a “La Tiza y la Pantalla” una exposición que se ha organizado este verano en Albendea, municipio de Cuenca, casi limítrofe con la provincia de Guadalalajara, con una rica Historia como atestiguan el mausoleo de Llanes (complejo funerario edificado en el siglo IV d.C.) o la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción (de transición del Románico al Gótico). Ambos monumentos son Bienes de Interés Cultural.

A poca distancia de los ríos Guadiela, Escabas y San Juan, en plena Alcarria, Albendea recibió el título de villa en 1537, durante el reinado de Juana I, mal llamada “La Loca”, como reivindicamos en nuestro nuevo libro “Juana I, la reina cuerda”. Y en su archivo municipal se conserva la carta del privilegio de villazgo, donde se menciona a Juana y a su hijo, Carlos V, que entre sus profes tuvo a Adriano VI, el último papa no italiano hasta llegar a Juan Pablo II. Juana de Trastámara fue la única docente que tuvo su hija Catalina, que nació de manera póstuma, tras la muerte de Felipe el Hermoso, y luego fue reina de Portugal, después de permanecer encerrada en Tordesillas con su madre.

La escuela de Albendea permaneció abierta hasta 2012, en que fue cerrada por no alcanzar la ratio de alumnos (subida a 11), pero reabrió justo en el año en que íbamos con mascarillas para la pandemia de coronavirus, en septiembre de 2020, y lo hizo con 7 estudiantes. A los que se han sumado en determinados momentos los hijos de Laura, Pilar Elizabeth y Ángel Eduardo, disfrutando en la escuela de verano o cuando hemos ido a impartir charlas organizadas desde el CRA de Priego.

La ubicación del colegio es la misma que durante décadas ha tenido como punto de referencia la población escolar de Albendea. Por ello, este verano, el enclave acogió una muestra especial, una retrospectiva de la vida infantil en Albendea desde 1910, cuando reinaba Alfonso XIII, hasta 1980, en que la democracia se empezaba a asentar bajo el reinado de Juan Carlos I.

Dentro del Ayuntamiento, el promotor de la exposición ha sido el concejal Miguel Ángel Martínez Gusano, con quien hemos tenido ocasión de compartir jornadas en el Centro de Profesores de Cuenca, además de ser paisano nuestro. Precisamente la exposición se anunció en el acto en que las Hermanas Lara fuimos nombradas Hijas Adoptivas de Albendea, gesto que nos pareció muy significativo, vincular la escuela con el acuerdo plenario, pues el cole y nuestras biografías personales, junto con los recuerdos familiares encabezados por nuestra madre y maestra Isabel, forman una trenza en nuestras singladuras; una trenza, un peinado propio de las fotografías de párvulos en sepia, en blanco y negro, o de las que hacemos por doquier con el móvil en esta era tecnológica.

El título de la exposición es sumamente explicativo: “La escuela antigua: niños de antes, hombres y mujeres de hoy”. El grueso del material pertenece al maestro Germán Saiz Santos. Paseando por el aula pudo contemplarse el mobiliario de hace unos lustros, ambientado con las enciclopedias que aglutinaban todas las asignaturas, y que resultaban todo un acierto, y con juegos de estos 70 años. Del mismo modo, en la muestra había lugar para los documentos oficiales de índole pedagógica, como boletines de calificaciones o títulos, es el caso del que le pedimos prestado a nuestro padre, Pedro, y que le daba timidez llevar al centro; como cuando vuelve de visita un antiguo alumno después de completar su trayectoria académica en otros centros.

También se hizo en el aula una secuencia de maestros y de maestras del Colegio de Albendea y se presentaron instantáneas grupales o individuales de alumnos. Y para sumar más incentivos, se ofreció a los visitantes la posibilidad de viajar atrás en el tiempo, situándose en su propia historia personal de pantalón corto o de vestido de domingo, posando delante de un mapa de época y sentándose en un pupitre, para hacerse una foto. Una estampa común de las vivencias que cada persona atesora de su niñez son los últimos versos de Antonio Machado, hallados en un pedazo de papel en el bolsillo de la chaqueta: “Esos días azules y este sol de la infancia”. La infancia más allá del verano…

Fotos: Miguel A. Martínez Gusano y María Luisa Valiente Álvaro

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