Victoria Moya (Escuelas Católicas): “La comunicación y el marketing educativo deben trabajarse constantemente”

Victoria Moya (Comunicación de Escuelas Católicas)

Victoria Moya está al frente del departamento de comunicación de Escuelas Católicas, desde donde tiene una visión privilegiada sobre cómo afrontan los centros educativos de su organización temas tan trascendentales en estos momentos para cualquier colegio como la comunicación o el marketing educativo. Le ha tocado, además, encargarse de la organización XVI Congreso de Escuelas Católicas que con el lema “Inspiradores de encuentros”, se retoma, por fin, después de la pandemia. Una cita que inspira ilusión y buenas sensaciones, y que, nos cuenta pretende para dar a conocer a la sociedad a los centros católicos y “hacer piña” entre todos los asistentes.

Vivimos en una época, se ha dicho por los expertos, incluso de un exceso de comunicación. ¿Qué importancia tiene para Escuelas Católicas, cómo responde a esa necesidad de contar lo que se es y lo que se hace?

Escuelas Católicas fue pionera en su apuesta por una comunicación profesionalizada que supiera contar la institución de forma adecuada. Cierto que en la era de la infoxicación, de ese exceso de información de la que hablas, también se podría caer en un exceso de comunicación, en una pulsión por contarlo todo. Esa exhibición de las vidas privadas que vemos a menudo en las redes sociales dista mucho de lo que entendemos por una comunicación equilibrada que sepa relatar nuestra historia y sintonizar con nuestras audiencias sin saturar. Buscamos una comunicación que hable el lenguaje del que nos escucha, que responda a sus inquietudes y necesidades, que sea cercana y cálida, contemporánea y ágil, rigurosa y transparente.

¿Qué papel juega la comunicación en los centros asociados a Escuelas Católicas?

Hay una gran diversidad de enfoques. Desde los centros pequeños o con escasos recursos humanos, materiales y/o económicos y por tanto con pocas oportunidades para profesionalizar su comunicación, a centros que la cuidan y hacen una labor excepcional. Hay respuestas muy creativas y de toda índole a la necesidad de comunicarse.

¿Crees que hay todavía centros que no lo valoran lo suficiente?

En realidad estoy convencida de que salvo raras excepciones la mayoría de los centros valoran mucho la comunicación. Otra cosa es que sus recursos les permitan avanzar en este terreno. Cuando el principio de curso está plagado de obstáculos, con restos de pandemias, nueva legislación, obligaciones insoslayables y crisis económicas, es justo cuando más falta hace trabajar tu comunicación, pero es comprensible que todos los esfuerzos de los que se dispone se dediquen a apagar los fuegos. Lamentablemente lo urgente muchas veces gana a lo importante.

Todavía hoy muchos centros tienen una actitud pasiva, si no francamente desconfiada hacia los medios de comunicación. ¿Está justificada?

El miedo, como casi siempre, proviene del desconocimiento. Por eso tenemos que redoblar nuestros esfuerzos por conocernos mejor mutuamente. Si un director se toma un café con un periodista verá la persona que hay detrás e incluso comprenderá el porqué de sus urgencias o de su insistencia. Si un periodista charla con un director sin la presión de encontrar un titular será consciente de su labor y eso se podrá traducir en respeto en el contenido de su siguiente artículo. Claro que existe el amarillismo y claro que existe el miedo a comunicar ante los medios, pero ni uno ni otro son lo más habitual y no debemos permitir que prevalezcan.

La reducción de la tasa de natalidad está ahí. ¿Qué papel están jugando ya la comunicación y el marketing educativo en la búsqueda de alumnos por parte de los colegios?

Fundamental. Las jornadas de puertas abiertas cada vez están más cuidadas y mejor comunicadas, pero lo más importante es que se tiene la conciencia cada vez más clara de que cada día es una jornada de puertas abiertas y de que la comunicación y el marketing educativo deben trabajarse constantemente como vehículo para contar todo lo bueno que se hace en el centro.

En noviembre Granada va a acoger el XVI Congreso de Escuelas Católicas con el lema “Inspiradores de encuentros” ¿Cómo se presenta?

Con muchísima ilusión. Los congresos de EC se celebran cada dos años, pero en 2021 decidimos posponerlo a causa de la pandemia. Por fin ha llegado el momento de reencontrarnos, de celebrarlo y de recordar que la escuela católica es un lugar de encuentro privilegiado que puede aportar mucho a una sociedad, a una humanidad, que está pasando por un momento difícil que en muchas ocasiones nos ha alejado del otro, de uno mismo, incluso de Dios.

¿Nos puedes adelantar alguna novedad de lo que van a encontrarse en esos tres días los asistentes?

En la web del congreso, www.inspiradoresdeencuentros.com, encontrarán un programa detallado, pero puedo adelantar que el elenco de ponentes de este congreso guarda un equilibrio entre primeras figuras como Josep María Esquirol, Pepe Rodríguez o Isabel Rojas, que nos ayudarán a reflexionar y a descubrir nuevos caminos; y personas anónimas con las que los asistentes se sentirán muy identificadas. ¡Habrá luz y color, habrá música y humor, habrá reflexión y oración, habrá reencuentro y celebración!

¿Con qué resultados crees que se va a salir de esta reunión?

Nuestros congresos tienen un doble objetivo, por un lado, buscan darnos a conocer a la sociedad en general y por otro, fundamental, fomentar un orgullo de pertenencia que ayude a nuestra comunidad educativa a salir reforzada, motivada, con herramientas y con mucha ilusión. Ojalá podamos contribuir a todo ello, aunque sea con un granito de arena.

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