Xosé Manuel Domínguez (filosófo): “Quien educa ha de saber acompañar, porque es un arte y una sabiduría”

Xosé Manuel Domínguez
Xosé Manuel Domínguez, autor de "Acompañamiento educativo. El arte de cuidar y ser cuidado"

Doctor en Filosofía por la Universidad Complutense de Madrid y director del Instituto da Familia de Ourense y el Centro de Acompañamiento familiar de Ourense, Xosé Manuel Domínguez ha sido profesor de todas las etapas educativas en diferentes etapas hasta 2015, desde cuando dirige el Máster en Acompañamiento y Coaching familiar y matrimonial del Instituto da Familia, título propio y homologado por la Universidad Católica de Ávila. En 2018, en colaboración con la Fundación Edelvives, inicia dos proyectos online centrados en acompañamiento educativo y dirigidos a docentes: +H29 y +Q2.

Xosé Manuel Domínguez plantea en Acompañamiento educativo. El arte de cuidar y ser cuidado la idea de que nos encontramos ante una revolución educativa que se está abriendo camino; ante un nuevo paradigma educativo que abre una nueva perspectiva cultural. Y de ello nos habla en esta entrevista concedida a ÉXITO EDUCATIVO.

 

Acompañamiento educativo. El arte de cuidar y ser cuidado¿Cuál es el enfoque principal de su libro Acompañamiento educativo. El arte de cuidar y ser cuidado?

El punto de partida de este libro está en la constatación de que la respuesta más integral que podemos dar a una persona, dada su dignidad y su vulnerabilidad, es el cuidado. Cuidar es tratar a una persona como persona no sólo para protegerla sino, sobre todo, para que sea plena. En segundo lugar, el modo de cuidar de modo integral a alguien es acompañarle. Esto hay que aclararlo, porque empleamos el termino “Acompañamiento” en un sentido riguroso: no se trata de hacer compañía, ni terapia, ni mucho menos de dar consejos.

Definimos acompañamiento como un encuentro o una serie de encuentros interpersonales y disimétricos en los que, de modo metódico, una persona -el acompañante- facilita que otra -el acompañado- lleve a cabo un proceso de crecimiento, maduración, afrontamiento biográfico o sanación, recorriendo el camino que va de la centración a la descentración, del mundo de las cosas al mundo de las personas. Este acompañamiento, como veremos, supone promover que el otro reconozca y abra las posibilidades conducentes a su plenitud vocacional, que abra las posibilidades que respondan a quien está llamado a ser: el eje del acompañamiento es el descubrimiento de la llamada.

Decía Edith Stein, gran filósofa y docente vocacional, que la educación es, sobre todo, un acontecimiento personal, donde la clave está en el encuentro con el alumno. Por ello, quien educa ha de saber acompañar, porque es un arte y una sabiduría. Por ser arte, hay que aprenderlo y practicarlo hasta tener pericia. Por ser sabiduría, hay que vivirlo como actividad constitutiva. A mostrar esto se dedica este libro, así como alguna otra de mis obras (por ejemplo, el curso online +Q2, con la Fundación Edelvives).

¿Por qué cree que el acompañamiento educativo es tan importante para el desarrollo de los estudiantes?

Nuestros alumnos no sólo necesitan realizar “aprendizajes significativos”. No sólo necesita resolver problemas, saber utilizar tecnologías, sino, sobre todo, saber qué hacer con su vida, vivir una vida con sentido en el contexto en que se encuentran, tener unas relaciones personales que les hagan crecer, descubrir un sentido para su vida. Si no accedemos a este nivel su educación será instrumental y deficiente. La clave del acceso a esos grandes horizontes se da en el encuentro significativo con personas que sean referentes para el estudiante. ¿Cómo articular esos encuentros? Mediante procesos de acompañamiento eficaces, bien pensados y al servicio de la madurez personal.

¿Qué estrategias o técnicas sugiere para fomentar el acompañamiento educativo en el aula?

Nos sobran técnicas y nos faltan métodos. Nos sobran estrategias y nos faltan encuentros significativos y experiencias transformadoras. Sobre todo, lo que proponemos es un método, unos pasos en los que se verifica la experiencia del encuentro con el estudiante como persona. Sólo en ese contexto tienen sentido introducir ciertas herramientas o procedimientos. Algunas son elementales: el arte de preguntar y el arte de escuchar (lo que no solemos aprender porque creemos que ya lo hacemos bien). Además, el acompañamiento educativo emplea muchas herramientas propias del metacoaching, es decir, herramientas que están orientadas no al rendimiento sino a la maduración. En el libro aparecen las básicas: el Storytelling o la Rueda de la vida personal (como instrumentos de autoconocimiento del alumno: si no se conoce, no podemos avanzar), herramientas para promover la filautía (si el alumno no tiene conciencia de su dignidad estará inerme ante las frustraciones y dificultades, herramientas para encontrar el ideal de vida (solo quien sabe a dónde va encuentra caminos ilusionantes para vivir).

Xosé Manuel Domínguez¿Cómo cree que los docentes pueden integrar el cuidado emocional y el apoyo en su práctica diaria?

Primero, cuidándose ellos. Transmitimos lo que somos y como actuamos. Si un docente, por mucho currículum y experiencia que tenga, “está de vuelta”, está triste, desilusionado, frustrado, iracundo, será eso lo que transmita a través de su lenguaje no verbal. El docente ha de ser el contexto de descubrimiento del mundo afectivo positivo para el alumno, para lo cual ha de cuidarse (Esto es tan importante que se dedica a ello todo un capítulo del libro).

Luego, viviendo de otro modo la relación con los alumnos. La relación ha de ser siempre positiva, impulsora, de bendición al alumno (decir todo lo bueno que se ve en él). Para ellos hace falta introducir dos vectores: en la relación con el grupo, utilización de un registro emocional cálido y positivo, personalizante; en el trato personal, utilizar la bendición, el apoyo. Y, siempre, la sonrisa. Luego, en el trato con el grupo o con el alumno, invitar siempre al alumno a que diga cómo se siente y preguntarle a qué le invita lo que siente. Finalmente, sobre todo en tutorías, habrá que enseñarles herramientas de gestión afectiva.

¿Qué impacto cree que el acompañamiento educativo puede tener en la educación y el bienestar emocional de los estudiantes?

Dado que las personas somos un todo, el bienestar afectivo y el buen clima emocional produce una mejora de la creatividad, de la comunicación, de las relaciones interpersonales, de la resolución de conflictos y de la comprensión intelectual. Muchas veces las dificultades de aprendizaje tienen su origen en bloqueos afectivos para los que el alumnado no tiene recursos de gestión. La educación afectiva constituye, junto con la educación en la voluntad y en la educación espiritual, tres ejes sin los que la educación intelectual “hace agua” y sin los que la persona jamás madurará.

¿Cómo pueden los padres y las familias apoyar el proceso de acompañamiento educativo en el hogar?

No es que las familias tengan que apoyar esta educación, es que son co-educadores. Y, para ello, también ellos tienen que aprender a acompañar a sus hijos, lo cual parece que todo el mundo tiene claro hasta que llegan los hijos a la adolescencia. A partir de este momento, las “recetas de siempre” ya no valen y resulta necesario revisar cómo se educa y aprender el arte de acompañar adolescentes.

¿Qué consejos daría a los docentes y educadores que buscan mejorar su práctica de acompañamiento educativo?

Los que practicamos el acompañamiento en cualquier nivel, familiar, matrimonial, personal o educativo, más que dar consejos hacemos preguntas para que la persona haga sus propios descubrimientos acerca de su vida y de lo que quiere hacer en su encrucijada biográfica. Por eso, a los docentes les preguntaría:

a. ¿Ser educador te hace crecer como persona? ¿Este camino te hace pleno, te da alegría, te hace más creativo?

b. ¿Para qué vas cada mañana al centro educativo? ¿Qué es realmente lo que te mueve?

c. ¿Qué hilos estás dando a tus alumnos para que tejan el tapiz de su vida?

d. ¿En qué estás creciendo (intelectualmente, afectivamente, relacionalmente…)  gracias a ser docente?

e. ¿Cuáles son tus principales logros como docente? ¿Los has celebrado?

f. ¿Qué huella te gustaría dejar en tus alumnos?

g. Más allá de tus clases y conocimientos, ¿qué entregas a tus alumnos?

h. ¿Sabes escuchar a tus alumnos? ¿Sabes impulsar a tus alumnos?

¿Qué es lo es lo esencial en un líder cristiano, un profesor de religión?

En general, un docente como es alguien que vive la docencia movido por un ideal de promoción integral de las personas de sus alumnos y, desde este ideal, es capaz de promover proyectos con ellos y con compañeros.

Desde esta perspectiva, desarrolla una actividad en la que potencia a las personas en comunidad y a la propia comunidad docente y vive en actitud de servicio. Por tanto, es un docente proactivo, creativo, que desde sus ideales asume creativamente responsabilidades respecto de las personas y la organización del propio centro educativo.

Pero si el profesor es cristiano, viquien-educa-ha-de-saber-acompanar-porque-es-un-arte-y-una-sabiduriave su docencia desde la luz que hay en él (Cristo) e ilumina a otros, como persona que abre caminos, que crea oportunidades para los demás, persona de referencia. El líder cristiano vive entusiasmado con su misión y entusiasma a los demás con la tarea de ser persona, cada uno quien está llamado a ser. Y el motor de todo ello es su experiencia de Cristo y del Evangelio. El educador cristiano está llamado a ser líder personal y espiritual, en el encuentro con sus alumnos y sus compañeros, a ser testigo de lo importante, a comprometerse con lo valioso, con las personas, y desde este compromiso, promover la plenitud de los demás y de las comunidades a las que pertenece. Es, en fin, una persona que se vuelve máximamente creativa y fértil.

Hablamos del acompañamiento a los alumnos, a las familias, pero ¿cómo debe ser el acompañamiento a los docentes y a los directivos educativos?

Si el docente no crece como persona, si no está bien, si no tiene un buen soporte comunitario, si no se siente valorado y apoyado, difícilmente tendrá impacto de alto voltaje en su alumnado. Por ello, la educación debe incluir el acompañamiento de los equipos directivos (y de los equipos de titularidad, y de los responsables de las instituciones políticas) a los profesores. Y acompañamiento no son consejos, reuniones o charlas: se realiza a través de encuentros significativos en los cuales los docentes tengan un contexto para crecer, donde ser valorados e impulsados, y que les permitan la toma de conciencia de la grandeza de ser docente. He llamado “teachfullness” a la teoría y práctica de la promoción integral del docente a través del acompañamiento de otros docentes. Y en este acompañamiento lo que se promueve es el crecimiento del docente en su tarea y la toma de conciencia de su llamada docente como motor último de su actividad.

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