Y el aula del futuro es así, más o menos

El aula del mañana será una suerte de espacio físico flexible y diáfano, con metodologías que coloquen al alumnado en el centro del proceso de aprendizaje, donde se desarrollen acciones que inviten a investigar, crear, comunicar o reflexionar. Así lo imaginan los creadores y así lo experimentan ya alumnos del País Vasco. En esta región han sido bautizados como Ikaslab, entre la ikastola (escuela) tradicional y el laboratorio.

El proyecto Ikaslab se desarrolla ya en centros públicos de infantil, primaria y secundaria y aporta a las escuelas e institutos un replanteamiento de sus espacios físicos, con el fin de crear y diseñar espacios innovadores para responder a las necesidades de un nuevo proceso de enseñanza-aprendizaje.

Para ello, Ikaslab propone espacios diáfanos, amplios y flexibles que fomentan la participación entre del alumnado, el trabajo en equipo, las interacciones y el debate. Están equipados con mobiliario versátil y móvil, y dotados de dispositivos digitales para el proceso de aprendizaje.

El objetivo no es solo transformar el espacio, sino ofrecer al alumnado nuevas herramientas que se adapten a sus ritmos y a sus necesidades, hacer el proceso de aprendizaje más atractivo, fomentar su autonomía, potenciar también su espíritu emprendedor, y propiciar la participación: alumnado activo y comprometido.

De proyecto piloto a su implantación

El Departamento vasco de Educación puso en marcha Ikaslab durante el curso 2022-2023 como proyecto piloto, y ha iniciado ya un proceso de investigación con la Facultad de Educación de Bilbao de la UPV/EHU. Se trata de investigar el impacto de estos espacios, con el fin de crear un modelo propio para el Sistema Educativo Vasco.

Mediante el acompañamiento del Berritzegune Central, y con la participación de los propios centros diseñando el proyecto y recibiendo formación sobre un uso educativo más significativo de los espacios. Se prevé que, al finalizar el presente curso, se hayan establecido 23 proyectos Ikaslab en los centros públicos de Euskadi.

El gobierno vasco entiende estos Ikaslab como laboratorios de aprendizaje, donde el espacio en sí mismo adquiere, de una u otra manera, carácter educativo, como un escenario en constante evolución en el que debatir y trabajar las respuestas a situaciones concretas y complejas vinculadas a las necesidades de la sociedad actual.

Entre los objetivos del proyecto destacan los siguientes el de implementar nuevas metodologías que permitan revisar los procesos de enseñanza, para que el alumnado pueda desarrollar habilidades y capacidades del siglo XXI (investigación y trabajo en equipo, aprendizaje entre iguales, resolución de retos…).

También mejorar la adquisición de la competencia digital por parte tanto del profesorado como del alumnado para lograr la integración educativa de las tecnologías digitales como elemento transformador de la enseñanza y el aprendizaje y ayudar a reflexionar sobre la importancia de los espacios escolares y su influencia en el aprendizaje, convirtiendo el aula en un espacio flexible, cómodo, creativo e inspirador, introduciendo cambios en la organización física y en la ambientación del aula.

Porque estos espacios flexibles y abiertos, según sus promotores, promueven la curiosidad y el deseo de investigar del alumnado. Un alumnado que, en teoría, adquiere un aprendizaje más práctico y contextualizado.

Este espacio flexible se distribuye a su vez en diferentes zonas, en función de la tarea o labor que el alumnado realice en cada uno de éstos: Así, está la Zona Ikertu, un espacio en el que el alumnado actuará de manera autónoma (individual, en pareja o en grupo). Esta zona ofrece al alumnado posibilidad para investigar, buscar información y para la autoexploración, en lugar de ser meros oyentes pasivos. Es el punto idóneo para el Aprendizaje Basado en Problemas o el Aprendizaje Basado en Investigación.

La Zona Sortu es un punto de creación de conocimientos, en el que el alumnado plasmará en un producto creado por él mismo los conocimientos trabajados y desarrollados en el proceso de aprendizaje, más allá de la mera adquisición de información. El alumnado es creador o maker. Aquí adquieren importancia el trabajo en equipo y la capacidad de toma de decisiones.

Por su parte, la Zona Komunikatu es el espacio de presentación de los trabajos realizados. Estos ejercicios de compartir con los demás los trabajos creados deben ir más allá de las presentaciones ortodoxas, donde la interactividad, la escucha activa y el feedback copan protagonismo. Las nuevas tecnologías permiten realizar estas presentaciones de manera presencial o telemática.

Por último, la Zona Pentsatu, que no es un espacio físico en sí, sino un proceso transversal que se manifiesta e incide –transversalmente- en todos los demás puntos y que conecta entre sí a todos ellos. Pentsatu debe estar presente en todos los momentos del proceso de enseñanza-aprendizaje, para que el alumnado conozca sus fortalezas y debilidades.

Este planteamiento o esquema general del proyecto Ikaslab lo adapta cada centro según su realidad o su proyecto educativo, manteniendo siempre las principales bases teóricas que conlleva, como son la autonomía y el protagonismo del alumnado en los procesos de enseñanza-aprendizaje, el rol de asistente del profesorado, la atención a los procesos cognitivos o el desarrollo de capacidades y competencias críticas. ¿Un modelo a seguir en el resto de España?

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